antropología básica
octubre 23, 2026 § Deja un comentario
Si la historia del Egipto, en palabras de Brunschvicg, es la historia de la egiptología, la historia del Hombre es la historia de la comprensión de sí de los hombres. Así, como no hay Egipto al margen de la egiptología, tampoco habría el Hombre con independencia de la comprensión que maneja de sí mismo. Ahora bien, si no hay el Hombre al margen de su comprensión de sí, el hombre es su comprensión de sí. La pregunta es si esta tiene algún punto de fuga al que agarrarse o todo es invención —un castillo en el aire—. Y la respuesta sería lo segundo si la comprensión de sí no se estableciera en relación con aquello que le supera por entero. Hablamos, obviamente, de Dios… incluyendo el caso en el que Dios se revela, en sí mismo, como aquel que está eternamente por ver. Pues la experiencia de Dios, en última instancia, se encuentra íntimamente vinculada a la de su estar en falta. De ahí que donde Dios desaparece incluso como cuestión el hombre quede reducido a mero mecanismo de respuesta. Quizá no sea casual que la antropología contemporánea crea descubrir un enorme parecido con el chimpancé. Sin embargo, lo cierto es que lo que pasa como descubrimiento no es más que la confirmación de un prejuicio, el que nos impide, precisamente, seguir comprendiéndonos como los que habitan en el intersticio, la fractura, la grieta.
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