religare
julio 12, 2012 § Deja un comentario
Para que haya religión, no basta con que el hombre se relacione con Dios (o Dios con el hombre). En la relación, el hombre trata con Dios como pueda hacerlo con las cosas que más le importan. Pero, si hemos de hacer caso de la etimología, entonces deberemos admitir que solo puede haber religión donde el hombre intenta recuperar el vínculo perdido con Dios, al fin y al cabo, la experiencia de encontrarse enteramente sometido a una alteridad radical, el hecho de enfrentarse a lo real. Es esta experiencia la que precisamente olvidamos cuando el mundo se convierte (divinidad incluida) en aquello que podemos interiorizar. Por eso le resulta esencial a la religión el que Dios haya sido dejado atrás. Cualquier otra cosa es técnica o, lo que acaso sea peor, magia.
Karl
julio 11, 2012 § Deja un comentario
Barth es el poeta de la impotencia humana. Y Dios, el muro que la revela.
niños
julio 11, 2012 § Deja un comentario
No creo que mis sufrimientos y mis culpas sirvan únicamente para fertilizar el suelo que deberá proporcionar en tiempos futuros paz y armonía para otros seres de los que no sé nada. Quiero ver con mis propios ojos a la gacela durmiendo al lado del león y a la víctima abrazando a su verdugo. Quiero estar presente cuando se haga súbitamente comprensible el porqué de que hayan sucedido tantos males. Todas las religiones del orbe han sido edificadas sobre este deseo y yo soy un creyente. Pero existe el problema de los niños. No encuentro respuesta para él. Por enésima vez, repito que hay otros muchos aspectos, pero que escojo este porque es el que más claramente aparece falto de respuesta. Fíjate bien. Si todos hemos de sufrir para pagar el precio de la eterna armonía, ¿qué tienen que ver con ello los niños? Alguien que tuviera afición a las bufonadas podría argumentar que ya pecarán cuando se vayan haciendo mayores. Pero, no; no se había hecho mayor, tenía solamente ocho años y fue despedazado por los perros. ¡No blasfemo Alíoscha! Comprendo el estremecimiento de felicidad que existirá en el universo cuando todo el cielo y la tierra se unan en un himno de alabanza y todo lo que viva y lo que haya vivido exclame: «Eres justo, Señor, porque tus caminos han sido revelados». Cuando la madre abrace a aquel infernal malvado que arrojó los perros contra el niño y ambos, junto con la infeliz víctima, proclamen, derramando lágrimas de gozo: «Eres justo, Señor»; entonces, claro está, se alcanzará la corona del conocimiento y todo aparecerá con claridad. Por amor a la humanidad, no puedo aceptarla. Prefiero quedarme con mis sufrimientos no expiados y mi ira insatisfecha, aunque no tenga razón. Además, se exige para esta armonía un precio demasiado alto, que no está en relación con nuestras posibilidades. Por ello prefiero devolver mi billete de entrada y, como hombre honrado, quiero hacerlo tan pronto como sea posible. Esto es lo que hago. No es que no acepte a Dios, Alíoscha, pero muy respetuosamente le devuelvo mi billete.
F. Dostoievski
cuenco
julio 11, 2012 § Deja un comentario
Dios es increíble. Esto es, nadie sensatamente puede creer en la promesa de Dios, en su por-venir. Cuando lo natural es que el pez grande se coma al chico, ¿cómo esperar otra cosa? ¿Quién será, por tanto, capaz de Dios? ¿Quién podrá confiar en lo imposible? ¿Acaso tan solo el cuerpo?
basileia
julio 10, 2012 § Deja un comentario
Dios es, bíblicamente hablando, cuestión de tiempo, lo que significa que Dios se hace presente en los tiempos humanamente inconcebibles, aquellos en los que el hombre ya no puede esperar nada de sí mismo. Dios se revela propiamente en los tiempos finales, en los días del Juicio. De ahí que no pueda haber presencia de Dios mientras no haya justicia, esto es, mientras no tenga lugar el Reino. En el tiempo del presente Dios está aún por ver. En su lugar, la Ley o el Crucificado. Quien se encuentra bajo Dios, se encuentra, pues, sometido a una increíble exigencia de justicia. O, lo que viene a ser lo mismo, a la promesa o el porvenir mismo de Dios.
memento mori
julio 10, 2012 § Deja un comentario
Nos moriremos, tarde o temprano. Y seguiremos sin comprender de qué va todo esto.
Oswiecim (y 2)
julio 10, 2012 § Deja un comentario
Sí, todos sufrían substancialmente una profunda modificación de su personalidad, sobre todo una atenuación de la sensibilidad en lo relacionado con los recuerdos del hogar, la memoria familiar; todo eso pasaba a un segundo plano ante las necesidades imperiosas, el hambre, la necesidad de defenderse del frío, defenderse de los golpes, resistir a la fatiga. Todo ello propiciaba condiciones que pueden calificarse de animales, como las de bestias de carga. Es interesante observar cómo esas condiciones animales se reflejaban en el lenguaje. En alemán hay dos verbos para «comer»: el primero es «essen», que designa el acto de comer en el hombre, y está «fressen», que designa el acto en el animal. Se dice de un caballo que «frisst» y no que «isst»; un caballo zampa, en suma, un gato también. En el Lager, sin que nadie lo decidiera, el verbo para comer era «fressen» y no «essen», como si la percepción de una regresión a la condición de animal se hubiera extendido entre todos nosotros.
Primo Levi
Oswiecim
julio 10, 2012 § Deja un comentario
¡Un restaurante en Auschwitz! No sé, la verdad, no creo que coma; para mí es como una profanación, una cosa absurda.
Primo Levi
épocas
julio 10, 2012 § Deja un comentario
El problema de que hoy en día Dios no se dé por descontado es que, aquellos que no se siente inclinados espontáneamente a las cosas de Dios, no tienen que habérselas con Dios. Pueden perfectamente pasar de largo. Antes, como quien dice, aquellos que tenían serías dificultades para creer —porque fueron niños rotos o simplemente hombres y mujeres plegados a los asuntos del más acá—, estaban obligados a enfrentarse a Dios —a negarlo—, aunque fuera en lo más recóndito de su intimidad. Y solo por eso podían alcanzar una cierta complejidad interior. Hoy en día, sin nada serio que negar, uno difícilmente puede trascender el flujo de sus impulsos más o menos elementales.
els pobrets
julio 10, 2012 § Deja un comentario
Ayer me tope con una chica que pedía limosna. En principio, nada nuevo, si no fuera porque parecía «una de las nuestras». No vestía a la última, pero no iba desaliñada. Estaba dignamente sentada en una esquina con el cartel de «no tengo qué comer». Lo curioso del caso es que no me sentí inclinado a darle unos euros. Mi impulso —al que, como suele ser habitual, no cedí— fue el de acercarme y preguntarle qué podía hacer por ella. Como si fuera una vieja conocida, alguien familiar. La limosna no era suficiente. Ella era demasiado prójima como para que pudiera seguir mi camino en paz. Será cierto, así, que el típico pobre es propiamente el objeto de nuestra caridad y no ese hermano que exige de nosotros una entrega sin restricciones. Y será cierto también que, del lado de nuestra satisfacción, es muy difícil ver a un cualquiera como ahora un prójimo. Del lado de nuestra satisfacción, un prójimo tiene, cuanto menos, que parecerlo. Nuestra sensibilidad es así de estrecha. De ahí que tengamos que recordarnos una y otra vez que únicamente un pobre puede ver a un pobre como a un igual. Al menos, para evitar creer que nosotros, los satisfechos, estamos cerca de Dios solo por cerrar los ojos y hablar con Él de nuestras cosas.
minusvalía
julio 9, 2012 § Deja un comentario
Dijo Nietzsche que una vida sin música era un error. De ahí que un sordo exista en vano.
verlaine
julio 9, 2012 § Deja un comentario
Musique avant toute chose, dijo Verlaine. Y es que no hay melodía que pueda mentir.
poor God
julio 8, 2012 § Deja un comentario
El cristianismo no es una relación con Dios, sino una relación con el pobre como Dios.
el otro William
julio 8, 2012 § Deja un comentario
Con el tiempo te haces viejo y ves la muerte. Entonces te das cuenta de que nada, ni el poder, ni la gloria, ni la riqueza, ni el placer, ni tampoco, siquiera, verse libre del sufrimiento, tiene tanto valor como el simple acto de respirar, el simple hecho de estar vivo, incluso con todo el pesar del recuerdo y el dolor de poseer un cuerpo irremediablemente gastado; simplemente saber que estás vivo.
*
Me gusta pensar que el mundo que creé es una especie de piedra angular del universo; que si esa pequeña piedra angular fuera retirada, el universo se vendría abajo. Mi último libro será el libro del Día del Juicio Universal, el Libro de Oro del Condado de Yoknapatawpha. Entonces quebraré el lápiz y tendré que detenerme.
*
La vida es movimiento y el movimiento tiene que ver con lo que hace moverse al hombre, que es la ambición, el poder, el placer. El tiempo que un hombre puede dedicarle a la moralidad tiene que quitárselo forzosamente al movimiento del que él mismo es parte. Está obligado a elegir entre el bien y el mal tarde o temprano, porque la conciencia moral se lo exige a fin de que pueda vivir consigo mismo el día de mañana. Su conciencia moral es la maldición que tiene que aceptar de los dioses para obtener de éstos el derecho a soñar.
*
Ya no existen problemas del espíritu; sólo queda este interrogante: ¿Cuándo estallaré?
William Faulkner
happiness
julio 5, 2012 § Deja un comentario
Y comienzas a intuir por dónde van los tiros cuando, entre las risas de tus hijos, comprendes que acaso la felicidad no sea suficiente.
¿de qué va YWHW?
julio 5, 2012 § Deja un comentario
Muy pocos se preguntan cómo es posible que YWHW nos obligue a amar. ¿Acaso un amor que no nazca espontáneamente de lo más profundo del corazón puede valer como tal? Y, ciertamente, quienes dan por hecho que esto del amor es tan solo una energía o un impulso difícilmente podrán comprender esta exigencia como la única que nos permite ir más allá de nosotros mismos. Pues quien se encuentra sometido a Dios se encuentra obligado a responder a la demanda del pobre, aun cuando ese mismo pobre no le incite —por su envilecimiento, por su hijoputismo— a la lástima, a una fácil piedad. El pobre —nuestro hermano— debe salir de su miseria, aun cuando debido a su embrutecimiento parezca merecerla. Un pobre no siempre és un pobret. De hecho, no suele serlo. De ahí que el judaísmo le dé tanta importancia a la Ley. Y es que el hombre no puede ver durante mucho tiempo con los ojos de Dios a quien ha dejado atrás cualquier posibilidad de elevación —al apestado, al enemigo—. Para el hombre no hay amor —no hay querer, no hay libertad— que no entrañe, tarde o temprano, una ciega disciplina. Como, si al fin y al cabo, la superación del narcisismo no pudiera darse donde el amor es comprendido como nuestra mejor inclinación y, en definitiva, como el mejor medio para alcanzar la felicidad. Como si uno solo pudiera trascenderse donde se encuentra sometido a la dura imposición de la exigencia política. Pues una sola es la convicción judía con respecto a Dios —convicción que el cristianismo disuelve como el azucar en el café cuando admite la posibilidad de una relación íntima con Dios fuera del sentirse llamado por Él—, a saber, que Dios no puede hacerse presente —que no puede haber conexión con Dios— mientras no haya justicia. Dios siempre fue, bíblicamente, una cuestión de tiempo y no algo o alguien que se ubica espacialmente en otro mundo.
los pastorcitos siguen tocando la zambomba
julio 2, 2012 § Deja un comentario
Es muy posible que hoy en día la pastoral no pueda ir muy lejos mientras quienes han de llevarla a cabo no puedan responder a ciertas preguntas. ¿Es Jesús algo más que un hombre de Dios? ¿Podemos esperar efectivamente un Juicio Final? ¿Habrá resurrección de los muertos? ¿Para qué Dios y no simplemente la bondad? Ciertamente, hay respuestas por ahí. Pero no suelen estar a la altura de las preguntas. Por ejemplo, suele decirse que proclamar la resurrección es lo mismo que confesar que Jesús sigue vivo en nuestros corazones. O que Dios no es otra cosa que la fuerza del amor. Pero es obvio que estos apaños faltan a la verdad. Uno no puede evitar la impresión de que quienes responden de este modo siguen viviendo de Dios más que para Dios. Y es que no es cuestión baladí preguntarse si podemos aún tener honestamente la misma fe que la de los primeros cristianos.
los tiempos de Dios
julio 2, 2012 § Deja un comentario
Dios es una cuestión de tiempo. Es decir, Dios no es algo que se encuentre ahí, por encima de nuestras cabezas o como substrato del cosmos. Dios no habita el espacio, sino los tiempos. Dios es interrupción, la suspensión de esa temporalidad en la que los días solo se distinguen por su intensidad. De ahí que cuando irrumpe Dios, todo lo humano quede en entredicho. Los tiempos de Dios son aquellos en los que el hombre ya no puede creer en sí mismo, en su posibilidad. Los tiempos en los que el hombre es arrojado a la desnudez del otro hombre como el non plus ultra de la existencia, esto es, como el cuerpo mismo de Dios. Dios es quien, en el culo del mundo, exige un respuesta incondicional del hombre, se encuentre donde se encuentre, sea quien sea. De ahí, que, en el momento de la verdad —el momento en que Dios se revela por su ausencia— un padre Apeles pueda responder a Dios y nosotros, los que echamos pestes de su impostura, dar un paso atrás. De hecho, así debía sonar la parábola del buen samaritano a oídos de la buena gente de la época.
caridad budista
julio 2, 2012 § Deja un comentario
No faltan ejemplos de monjes budistas que se sintieron llamados a ejercer la caridad. De ahí que algunos sostengan que las religiones que nos abren al sufrimiento ajeno apuntan, en el fondo, al mismo Dios. Ciertamente, lo decisivo —lo que decide el sí o el no de nuestra existencia— no es la creencia, sino la respuesta que le damos a quien no tiene qué comer ni con qué vestirse, teniendo en cuenta que una reacción no es lo mismo que una respuesta. La respuesta, a diferencia de la simple reacción, pone en juego la integridad de la persona. Quien responde al clamor del pobre no puede hacer otra cosa que ponerse en sus manos en tanto que se siente enteramente llamado por ese clamor. Ahora bien, ¿se deduce de ello que da igual en lo que creamos? Probablemente dé igual del lado de Dios. Pero quizá no del lado del hombre. Pues al hombre o, cuanto menos, al hombre que es consciente de su inquietud religiosa, no le basta con satisfacer su necesidad, por muy elemental que sea, sino que debe preguntarse hasta qué punto esa satisfacción supone al mismo tiempo una redención. Y por eso —porque la experiencia de la redención va con un cierto saber acerca de Dios— no es lo mismo creer que finalmente no hay más que polvo cósmico que creer en la resurrección de los muertos. Una creencia religiosa es siempre un intento de responder a la pregunta por el final. Al fin y al cabo ¿qué? Y así la cuestión de qué podemos en definitiva esperar se revela como una cuestión insoslayable para todo aquél que vea más allá. Donde no cabe responder a esta cuestión, quizá lo más honesto sea seguir los pasos de Epicuro, aunque sea con el aderezo de algunas gotas de compasión.
los póstumos
julio 1, 2012 § Deja un comentario
Dice Nietzsche: la compasión, la caritas, al permitir a los deprimidos y a los débiles seguir viviendo y tener descendencia, obstaculiza las leyes naturales de la evolución: acelera la decadencia, destruye la especie —niega la vida. ¿Por qué las otras especies se mantienen sanas? Porque niegan la compasión. ¿Es esto, sin embargo, verdad? Es indiscutible que un cierto grado de compasión favorece a la especie y en este sentido es natural. Pero Nietzsche acierta cuando comprende la compasión cristiana como un exceso que la vida en modo alguno puede admitir. En nombre mismo de la vida, el débil —el leproso, el enfermo de sida, el deficiente— no deben seguir con vida. ¿Cómo pudo, entonces, una moral exigir la compasión infinita hacia los hombres y mujeres deshechables? ¿En nombre de qué principio? ¿Qué puede haber por encima de la vida que exija nuestra entrega a quienes son vomitados por ella sin piedad? ¿Qué divinidad puede reconocerse en el que sufre la peor de las degracias y seguir siendo divina? Hay que leer a Nietzsche —hay que admitir la obviedad de su pensamiento— si queremos comprender que un dios que simplemente coincida con las fuerzas de la vida no tiene el suficiente poder como para obligarnos a la caridad; si queremos, al fin y al cabo, entender que solo cabe librarnos de la naturaleza estando sometidos al inviable mandato de un Dios que se encuentra más allá de cualquier mundo como la realidad misma del no-ser.
una altra de somnis
junio 30, 2012 § Deja un comentario
Leo en el blog del CiJ: no ens deixem acovardir pel pessimisme regnant ni per la lògica de l’irremeiable, no ens deixem enganyar amb fàcils i il·lusòries solucions, seguim lluitant per un món millor, perquè creiem que l’Esperit del Senyor Jesús omple l’univers, ell és qui condueix la història de la humanitat i ens dóna força per a poder revertir el curs de la història present. Encara podem tenir somnis i somiar (Víctor Codina). Cristianamente hablando, no hay nada que objetar, al menos sobre el papel. Sin embargo, aquí la verdad, como siempre que se trata de Dios, depende de quien la proclame. Y no es lo mismo que lo diga cualquiera de los que tenemos la vida más o menos garantizada que quienes no saben si mañana podrán llevarse algo a la boca o, simplemente, seguir con vida. Estas palabras no dicen lo mismo en Sarriá que en un campo de refugiados. En el primer caso, somni equivale a ideal y, por tanto, a ídolo. Un somni sería algo así como una idea regulativa de la acción. Un sentido al servicio de nuestra necesidad de sentido. Como si el Mal no fuera la última palabra del Mundo. En el segundo, sin embargo, se trata de una exigencia, de un mandato que tiene que darse simplemente a la luz de lo visto, aun cuando no podamos ni siquiera concebir el cómo. Y, cristianamente, lo visto no es otra cosa que una imposible bondad en medio del infierno. Por eso estas mismas palabras nos producen arcadas cuando la pronuncian los mismos que cantan som testimonis de la resurrecció sin haber visto un muerto y, por contra, un inquietante respeto cuando la proclaman aquellos que han regresado con vida de la muerte.
cristianismovudú
junio 30, 2012 § Deja un comentario
En el hinduismo o el jainismo son comunes las imágenes de la divinidad. Sin embargo, muchos de sus seguidores sostienen que, a diferencia del animismo o el vudú, ellos no adoran esas imágenes en sí mismas, sino el espíritu que representan. De este modo, el hinduismo o el jainismo se liberan del sello de la superstición. Hasta aquí nada que pueda sorprendernos. Ahora bien, es posible que el espíritu del cristianismo esté más cerca del animismo o el vudú que del hinduismo y sus variantes, pues el Crucificado no es propiamente un representante —un avatar— de Dios, sino Dios mismo colgado de una madero. Aquí, como en el caso del animismo o el vudú, la cosa absorbe enteramente la alteridad radical de la divinidad. Dios por entero se expone en la cosa, esto es, es transferido al cuerpo que se hizo maldición por nosotros. El Crucificado no es, por tanto, un índice de Dios, sino Dios enteramente ahí. Sin embargo, tampoco hemos de entender esta transferencia como si Dios hubiera adoptado simplemente el aspecto del hombre. La Encarnación dice algo muy simple, a la vez que imposible de admitir, a saber, que Dios se pone en manos de los hombres. O, por decirlo con otras palabras, el destino de Dios se juega en la respuesta de los hombres a la entrega de Dios. Estamos —es obvio— ante una visión de Dios muy diferente de la que ofrecen las religiones al uso. Otra cosa es que el cristianismo haya sobrevivido históricamente al precio de convertirse en una religión entre otras, haciendo del Crucificado el representante de Dios y, por tanto, separando de facto lo que Dios había unido de buen comienzo. Ahora bien, lo cierto es que el cristianismo no hubiera escandalizado a nadie, si hubiera proclamado simplemente que Jesús de Nazareth fue la encarnación, en el sentido platónico u oriental del término, de la bondad de Dios. El escándalo llega cuando se afirma que no hay otro Dios que el Crucificado: que Dios no sobre-vive a la Cruz; que no hay otro más allá de Dios que el de la Cruz. De ahí que el cristianismo entienda con hiriente claridad que, en la respuesta del hombre a la entrega de Dios, se juega igualmente el sí o el no de cada uno de nosotros. Como si al fin y al cabo, el destino de Dios fuera indiscernible del destino de los hombres. Sigue siendo cierto, pues, que en lo relativo a Dios todo pende de un hilo.
Francis Bacon
junio 29, 2012 § Deja un comentario
¿Y qué escabrosa bestia, llegada al fin su hora, se arrastra hasta Belén para nacer?
WB Yeats
grados de tolerancia (y 2)
junio 28, 2012 § Deja un comentario
Acabo de cruzarme con el padre Apeles, engominado hasta las cejas y con el aspecto de querer conducir un Ferrari. Por un instante me he preguntado si el creería honestamente que su vida es una vida que nos habla de Dios, al menos en cierta medida. Pero ya me imagino la respuesta: que si hay diferentes sensibilidades; que si cada uno tiene su modo de expresar su fe en Dios… Sabemos que este tópico, este lugar común, se encuentra al servicio de la paz social. Y así cada uno tiene su verdad como pueda tener sus gustos o preferencias. Pero es evidente que la vida de Apeles no puede ser igualmente verdadera que la de, pongamos por caso, Mn Romero. No es cierto que ambas vidas, aunque sea desde diferentes ópticas, nos hablen de Dios. Una lo hace, la otra no. Como no es cierto que el monje zen nos hable de Dios de un modo complementario a como pueda hacerlo un crucificado. Pero aquí seguimos con la nuestra: cada uno con la suya y todos tan amigos. Luego nos extrañamos de que ya no haya entre las filas cristianas quien sienta el aguijón de Dios. Un palabra blanda solo produce hombres y mujeres blandos. Y, con todo, sigue siendo indiscutible que, en el momento de la verdad, el padre Apeles podría dar un paso al frente y yo, en cambio, retroceder.
diccionario de espiritualidad
junio 27, 2012 § Deja un comentario
Luchar, resistir, golpear duramente, que llegues a ser despreciado, eso, sí, depende de ti. Pero el desarraigo es obra solo de Dios.
Pseudo-Macario
el silencio absoluto
junio 26, 2012 § Deja un comentario
Los laboratorios Orfield han diseñado una cámara anecoica casi perfecta, esto es, una habitación en la que se alcanza el silencio absoluto. Algunas empresas la utilizan para medir cuánto ruido generan sus productos. Sea cual sea su utilidad, lo cierto es que no hay nadie que pueda estar en esa cámara más de tres cuartos de hora sin que comience a mostrar los síntomas de la locura. Ya dijo Eliot que el hombre no puede soportar demasiada realidad. Luego dirán que Dios —su silencio— no es terrible.
hermano lobo
junio 26, 2012 § Deja un comentario
Ayer, una hormiga recorría una de las paredes del baño. Decidí que siguiera su camino. La vida, ya se sabe. ¿La habría dejado vivir si hubiera sido una cucaracha o un escorpión? Quienes están predispuestos a respetar la vida en cualquiera de sus formas deberían tener en cuenta que la vida se despliega devorándose a sí misma. El sapo se traga la mosca. La serpiente, el sapo. El aguila, la serpiente. Deberían tener en cuenta, al fin y al cabo, que el deber de preservar la vida por el simple hecho de ser vida va contra la vida misma. De ahí, que el gesto de Francisco —el de abrazar al hermano lobo— sea incomprensible. ¿Qué moraleja se desprende de ese gesto? ¿Que deberíamos abrazar al lobo para que otro mundo fuera posible? ¿Incluso donde el lobo está a punto de lanzarse sobre nuestros hijos? Quien abraza al lobo, tarde o temprano, termina en sus fauces. De ahí que el gesto de Francisco, como muchos de los gestos cristianos, sea un gesto escatológico, algo así como un índice de quien se encuentra más allá del mundo. Una locura exigida por un Dios al que se le debe tanto la luz como la oscuridad.
la roja
junio 25, 2012 § Deja un comentario
Si hemos de ser honestos, deberíamos admitir que tan solo unos pocos tienen, lo que se dice, una experiencia de Dios, pues lo normal es existir de espaldas a Dios. Que si podemos creer es porque nos adherimos a su experiencia como parásitos que necesitan chupar la sangre de otro para seguir con vida. Si creer es, en parte, un conocimiento de Dios, los cristianos de a pie solo pueden conocer a Dios a través de las vidas marcadas por la altura de Dios, por su extrema trascendencia. Un cristiano de a pie debería comenzar confesando que no hay otra vida que la de quienes regresan con vida de la muerte, esto es, que no hay vida más allá de la de quienes abrazan, reaniman a los muertos. Y que esa vida no es, precisamente, la suya. No cabe, por tanto, conocer a Dios en cierta medida. No cabe decir con respecto a Dios que hay, por ejemplo, grados de experiencia. En todo caso hay una historia que contar, por lo común una historia de resistencia, de acoso y derribo, pero no sensaciones que se den en mayor o menor medida. Si se admite esto de los grados, entonces Dios no deja de ser una cosa entre otras, por muy sublime que sea. Pero Dios no es una cosa —ni siquiera una cosa-energética—, sino una voz, un reclamo, el mandato que nace, en cualquier caso, del estómago de los sin Dios. Así pues, o escuchas su voz o no la escuchas. Pues escucharla a medias es no escucharla. Y quien la escucha no puede dejar de responder, en tanto que escuchar el clamor del pobre y no responder es ya responder. Para un creyente no podemos escapar de Dios. En esto consiste su fidelidad. Dios se encuentra en todas partes como solo pueda hacerlo un mundo transfigurado por su falta.
la interpretación de los sueños
junio 25, 2012 § Deja un comentario
El otro día tuve un sueño. Un mal sueño. Un indigente llamaba a la puerta de nuestra casa. Quería que le acogiéramos. Tener una cama, poder comer caliente, ducharse. Y yo no le dejaba entrar. No podía, pues de hacerlo, todo saltaría por los aires: la paz del hogar, la burbuja en la que crecen nuestras hijas, el cau en el que reposamos. Acogerlo como si fuera mi hermano era, precisamente, lo que no podía hacer. Que pueda soportar mi indiferencia ya es, sin embargo, un índice de lo apartado que estoy de Dios. Y luego algunos dirán que Dios no es terrible. Vergüenza debería darnos decir lo que decimos.
el cigronet
junio 25, 2012 § Deja un comentario
Llevo en brazos a mi hija de dos años, Paula, de camino a la guarderia. Ella va cantando la canción de los teletubbies y diría que es feliz. En el semáforo, junto a nosotros, pero sentada en la acera, una indigente con su hija en el regazo, más o menos, de la misma edad que Paula. El hecho de que nosotros podamos comer a diario y ellas no, ya es de por sí una provocación, por no decir una afrenta. Como si fuéramos culpables por el simple hecho de que a nosotros nos vaya bien y a ellas no. Que hayan ricos y pobres puede que vaya con la naturaleza misma de las cosas. Se convierte, sin embargo, en algo intolerable cuando aceptamos que no hay otra vida que la que nos ha sido dada. Y es que, en realidad, cualquier más allá que pudiera amortiguar este vértigo queda en manos de un Dios que aún está por ver.
grados de tolerancia
junio 21, 2012 § Deja un comentario
Cuando tanto te da una cosa como otra es muy fácil ser tolerante. Incluso puedes llegar a colaborar con el «enemigo». No lo es tanto cuando te crees, en la medida de lo posible, aquello que proclamas. Así, pongamos por caso, si estás convencido de que no hay otro acceso a Dios que el que pasa por la Cruz, te será muy difícil participar de esas dinámicas creyentes que confunden las esterillas con las alfombras voladoras: como si fuera posible conectarse con Dios simplemente cerrando los ojos y oyendo tu respiración. Como si Dios fuera algo así como un relajante muscular. Esto no significa que tengas que negarles el pan y la sal a quienes defienden esta concepción de la divinidad. Significa que no puedes comulgar con sus ruedas de molino. Al fin y al cabo, cuesta imaginar al nazareno fent treball d’equip con los fariseos. De hecho, lo crucificaron por no ser lo suficientemente colaborador.
nigromantes
junio 20, 2012 § Deja un comentario
Estoy tomándome un café en el WoW, as usual. En la mesa de al lado, una chica le está leyendo la carta astral a un hombre de mediana edad. Llama la atención lo precisas que pueden llegar a ser estas lecturas. Sea como sea, lo cierto es que tenemos una gran necesidad de saber qué podemos esperar de la vida. En definitiva, si nos irá bien o mal. Con todo, es posible que todo comience cuando llegamos al muro y veamos crudamente que ya no hay nada más allá.
Gógol
junio 20, 2012 § Deja un comentario
Hay vidas que están vivas y las hay que están muertas. Los muertos no tienen alma. Ningún motivo, ninguna búsqueda les arroja más allá de sí mismos. Pueden ser divertidos, entretenerse con sus compras, poner a caldo a los vecinos, optimistas o cínicos, pero en cualquier caso siguen clavados a su circunstancia. Los muertos siempre forman parte del paisaje. Con todo, sigue siendo cierto que los vivos no suelen tener donde reposar la cabeza. Como si, al fin y al cabo, no pertenecieran a este mundo.
más Grégoire, de una charla con Jandro
junio 19, 2012 § Deja un comentario
Aquellos locos de atar que, con todo, son desatados por Grégoire Ahongbonon ya saben en qué consiste la salvación. Si nosotros aún nos preguntamos por ella es porque de hecho no estamos lo suficientemente atados a los árboles como para saber lo que vale un peine. Para nosotros, los satisfechos, la ‘salvación’ tiene que ver con el sentido de la existencia, con los ideales que la orientan, es decir, con la realización de una determinada idea de la vida buena o feliz. Todo aún demasiado nuestro como para depender de alguien que descienda de lo alto. Pero para los desatados, el sentido de la vida, su hacia dónde, no puede ser otro que el cuerpo mismo de Grégoire. Nada que ver, pues, con una idea —un ídolo, un ideal—. Y es que la vida de los desatados no puede responder a nada más que al gesto redentor de Grégoire. Cristianamente, no hay otro sentido que el que encarna el Señor de tu existencia, aquél al que le debes, precisamente, la vida. Ahora bien, no solo para los desatados, sino para Grégoire mismo, no hay otro hacia dónde que el que ofrecen los cuerpos de esos dejados de la mano de Dios. Pues si le preguntáramos a Grégoire cómo se siente en su papel de salvador, lo más probable es que nos dijera que él no salva, sino que, por contra, él es el salvado por aquellos a quienes libera. Para los desatados, Grégoire es, sin duda, el enviado de Dios. Pero para Grégoire, la mirada de los locos es la mirada misma de Dios. ¿Quién salva, entonces, a quién? ¿Dónde está Dios y dónde, el hombre? Será cierto que Dios es algo que ocurre entre los hombres, la deuda de sangre que vincula eternamente a quienes ya no gozan del amparo de Dios.
paideia
junio 19, 2012 § Deja un comentario
Suele decirse que la educación escolar debería preparar a los chicos para el mundo que les espera. Y en este sentido cada nueva reforma trae bajo el brazo unas cuantas asignaturas ‘actuales’ del tipo ‘liderazgo del s XXI’ o ‘introducción a la ingenieria genética’. Ahora bien, una escuela de cierta altura antes que nada debería preparar a sus alumnos para que puedan trascender el mundo, esto es, educarlos en aquello que el mundo no les proporcionará y que difícilmente podrán adquirir echándole un vistazo a ‘internet’. Para cualquier asignatura de rabiosa actualidad puede bastar con un ordenador. No, ciertamente, para ver más allá de un palmo de nuestras narices. Para esto último hace falta una formación medieval. Un maestro, no un instructor.
nigger
junio 18, 2012 § Deja un comentario
Cuanto más veo, más asombrada me siento por lo ignorante que he sido, insensible a las causas sociales, económicas y políticas de la afección. Aprendemos sobre estas cosas en abstracto en la facultad de medicina. Aquí es una realidad viva, un infierno médico. Lo que necesitamos es prevención, no las tiritas que durante t.odo el día pongo sobre heridas internas profundas. Hoy he visto a una obesa e hipertensa madre de seis hijos. Sin marido. Sin apoyo familiar. Sin trabajo. Sin nada. Un mundo de violencia y pobreza embrutecedoras, de drogas y embarazos de adolescentes… ¿Qué puedo hacer yo? ¿De qué sirve recomendar una dieta con poca sal, advertirle que controle su tensión? Para ella, que está sometida a una presión externa tan real, ¿qué importa la presión interna? Lo que la está matando es su mundo, no su cuerpo. De hecho, su cuerpo es producto de su mundo. Es una persona con enorme sobrepeso y deformada, superviviente de circunstancias, falta de recursos y crueles mensajes para que consuma y siga adelante, que le imposibilitan oír y no sentir rabia por los límites de su mundo. Ella no tiene necesidad de la medicina sino de una revolución social.
Leonore Light
camino de vuelta
junio 18, 2012 § Deja un comentario
Hay muy pocos que tengan derecho a decir las cosas por su nombre. La mayoría nos llenamos la boca con palabras cuyo alcance ignoramos. De ahí que, con el paso de los días, esas palabras vayan perdiendo valor, fuelle, relevancia. Pocos son los que regresan con vida de las simas de la existencia, ahí donde habitan los muertos. Pero solo ellos pueden entregarnos la verdad de las últimas cosas. Quienes pronunciamos las grandes palabras antes de tiempo deberíamos tener el suficiente coraje para hablar en nombre de aquellos que prefieren guardar silencio, aun cuando solo ellos puedan legítimamente hablar. Y es que si las grandes palabras han dejado de ser creíbles es porque no somos nosotros, los satisfechos, quienes debieron pronunciarlas como si supiéramos de lo que estamos hablando.
quaestio facti
junio 18, 2012 § Deja un comentario
Apelar a los hechos a la hora de demostrar nuestras ideas acerca de Dios es inútil, pues aquello que pueda valer como hecho es algo que se decide en el marco categorial de un determinado mundo. Y hay tantos mundos como visiones del mundo. Así, un bosque es de hecho sagrado para quien puede verlo así, no para cualquiera. Quien dice que un bosque no es más que un bosque no está más cerca de los hechos que el aborígen que ve ese bosque como el lugar de la presencia divina, del mismo modo que quien ve solo un trozo de metal no está más cerca de la verdad que quien es capaz de ver una medalla en ese mismo trozo de metal. La visión va con el como, con la interpretación. Si damos por sentado que la interpretación religiosa siempre se añade a la simple descripción de los hechos es porque ya no podemos ver espontáneamente en las cosas que pasan la presencia de Dios. Dios ya no pertenece a nuestro mundo. Aunque lo cierto es que, para un lector atento de la Biblia, YWHW nunca se hizo presente como algo del mundo, ni siquiera de un mundo sobrenatural. YWHW no es alguien de otro mundo, sino lo otro del mundo. Aún hemos de recorrer un buen trecho para caer en la cuenta de que la crítica profética a la idolatría es, en definitiva, una crítica a la concepción típicamente religiosa de la presencia divina.
quaestio iuris
junio 18, 2012 § Deja un comentario
Si ya no hay cristianismo que valga es porque tenemos derechos humanos. Ahí donde estos derechos pasan como algo de por sí evidente, ya no es necesario defenderlos en nombre de Dios. Será verdad que el cristianismo muere de éxito. Aunque siga siendo cierto que en verdad solo somos iguales ante un Dios que guarda silencio.
teoría de la doble verdad
junio 16, 2012 § Deja un comentario
Hay dos modos de comprender esto de la verdad. O bien la verdad se dice de nuestras ideas o pensamientos, o bien se da como lo que tiene lugar. En el primer caso, decimos que nuestros ideas son verdaderas, si se corresponden con los hechos. En el segundo, en cambio, decimos que es verdad lo que en realidad acontece. Así, en principio, parece que estemos hablando de lo mismo, pero solo para quien no se haya dado aún cuenta de que, mientras los hechos siempre se dan según el marco de nuestra receptividad, lo que en verdad acontece no puede darse según ese marco. Esto es, que lo que acontece es, en cualquier caso, el hueco, la falta, lo dejado atrás, aquello en sí mismo invisible, eso que debe aparecer y, sin embargo, sigue sin aparecer. De ahí que, por ejemplo, la muerte no sea un hecho —el hecho es el cuerpo sin vida—, sino un acontecimiento. O, por decirlo a la inversa, la vida solo se nos da cuanto tenemos presente la posibilidad de la muerte, la posibilidad de que la vida sea dejada definitivamente atrás. Y lo mismo pasa con esto de Dios. O bien Dios es el ente o el hecho que se corresponde con nuestra idea de Dios. O bien es el ser que el mundo encuentra en falta —aunque, por eso mismo, el mundo quede transfigurado—. En el primer caso, tenemos una idea de la que bien podemos prescindir. En el segundo, acaso el único acontecimiento que da pie a lo que somos en verdad, hombres y mujeres marcados —obligados— por esa ausencia. De ahí que cuando alguien dice que Dios no existe, dando a entender que no hay nada que se corresponda con nuestra idea de Dios, cristianamente solo podemos responderle que eso ya lo sabíamos desde hacía tiempo, cuanto menos desde el final de la Creación, desde el mismo momento en que Dios decide tomarse un descanso para que los hombres puedan responder a su voluntad y, de paso, liberarse del asfixiante peso de las circunstancias.