imprescindible elitismo
julio 7, 2010 § Deja un comentario
Las mujeres suelen decir que los hombres son unos superficiales. Por lo común, solo piensan en sí mismos: en su éxito, sus máquinas… Cuando tienen en cuenta al otro es porque piensan en el (otro) sexo (como si fueran, eso sí, unos sex machine). Y, de entrada, esto es tal y como se cuenta. Sin duda. No obstante, las mujeres que dicen estas cosas suelen tener un alto concepto de sí mismas. Fácilmente creen que ellas, a diferencia de ellos, están al servicio de las cosas que importan: los hijos, la crianza… al fin y al cabo, la Vida, con mayúsculas. Y, ciertamente, solo ellas pueden engendrar. Pero ¿quién dijo que cazar osos (o zorras) no estuviera al servicio de la Vida? Cualquier genetista lo defendería sin pestañear.
(Hace una hora que las chicas que tengo al lado aquí en el Wow solo hacen que dar la tabarra con los chicos de pasta y las casas en la costa con piscina, jardín y barbacoa… Una vez más, se confirma: la diferencia entre hombres y mujeres se acentúa en la superficie. O dicho de otro modo, en la superficie, toda diferencia se revela como superficial…y, por tanto, irreconciliable: ellos no son sencillos, sino unos simples; mientras que ellas no son profundas, sino complicadas. Los quiosqueros lo saben perfectamente: en un lado, Solo moto o el Playboy; en el otro, El mueble o Mi boda. En La Central, en cambio, las diferencias acaso sean más sutiles: lejos de lo elemental, hombres y mujeres podemos encontrarnos, manteniendo esa debida distancia…
En cualquier caso y por suerte, nada de esto tiene que ver con la bondad.)