vetero
julio 7, 2010 § Deja un comentario
El hallazgo judío, si cabe hablar así, consistió en tomarse en serio el logos —el decir— acerca de Dios. Y por eso mismo, una de sus prohibiciones fundamentales es, como sabemos, la de no tomar el nombre de Dios en vano. Pero ¿cuándo hacemos esto? Pues cuando apelamos a Dios para justificar nuestra buena fortuna o bondad. Bíblicamente, sin embargo, no puede haber verdad cuando nos limitamos a hablar sobre Dios. Tan solo quien invoca a Dios —o mejor dicho: solo quien le pro-voca a la manera de Job— puede pronunciar el impronunciable nombre de Dios. Ahora bien, si un creyente puede nombrar a Dios es porque nadie puede dirigirse en verdad Dios, si no es Dios mismo —esto es, su real inexistencia— quien toma al hombre por la garganta. O dicho de otro modo: el decir a Dios en verdad es el decir mismo de Dios en el corazón del hombre. Únicamente puede dirigirse con honestidad a Dios quien sufre en su carne el peso de la trascendencia de Dios. Si la Torá es, literalmente, palabra de Dios no es porque Dios la haya dictado desde los cielos, como quien dice, sino porque el conjunto de la Torá puede comprenderse —en realidad, debe comprenderse— como una sola invocación de Dios, en el doble sentido del genitivo. Así, lo que el hombre puede hacer en relación con Dios no sería, en definitiva, otra cosa que el poder mismo de Dios.
todo Nietzsche (o casi) en un ejercicio tipo test
julio 7, 2010 § Deja un comentario
¿Quién de las tres defiende que lo que importa es la belleza interior? Márquese lo que proceda.
Corrección a modo de diálogo:
Nietzsche: tan solo el jorobado se ve obligado a recurrir a la decisiva importancia de la «belleza interior».
YWHW: y quién, de vosotros, no tiene joroba…
Nietzsche: ¿por qué te emperras? Dices que los dioses no existen… pero solo porque si existieran, no podrías soportar no ser un dios.
Entre ambos anda, ciertamente, el juego. O Dioniso o el Crucificado.
imprescindible elitismo
julio 7, 2010 § Deja un comentario
Las mujeres suelen decir que los hombres son unos superficiales. Por lo común, solo piensan en sí mismos: en su éxito, sus máquinas… Cuando tienen en cuenta al otro es porque piensan en el (otro) sexo (como si fueran, eso sí, unos sex machine). Y, de entrada, esto es tal y como se cuenta. Sin duda. No obstante, las mujeres que dicen estas cosas suelen tener un alto concepto de sí mismas. Fácilmente creen que ellas, a diferencia de ellos, están al servicio de las cosas que importan: los hijos, la crianza… al fin y al cabo, la Vida, con mayúsculas. Y, ciertamente, solo ellas pueden engendrar. Pero ¿quién dijo que cazar osos (o zorras) no estuviera al servicio de la Vida? Cualquier genetista lo defendería sin pestañear.
(Hace una hora que las chicas que tengo al lado aquí en el Wow solo hacen que dar la tabarra con los chicos de pasta y las casas en la costa con piscina, jardín y barbacoa… Una vez más, se confirma: la diferencia entre hombres y mujeres se acentúa en la superficie. O dicho de otro modo, en la superficie, toda diferencia se revela como superficial…y, por tanto, irreconciliable: ellos no son sencillos, sino unos simples; mientras que ellas no son profundas, sino complicadas. Los quiosqueros lo saben perfectamente: en un lado, Solo moto o el Playboy; en el otro, El mueble o Mi boda. En La Central, en cambio, las diferencias acaso sean más sutiles: lejos de lo elemental, hombres y mujeres podemos encontrarnos, manteniendo esa debida distancia…
En cualquier caso y por suerte, nada de esto tiene que ver con la bondad.)
etimología
julio 7, 2010 § Deja un comentario
La palabra «ángel» significa, originariamente, «la voz —el mensajero, el medio— de Dios». Pero también, y quizá por eso mismo, algo ajeno, extraño, extranjero… Esto, sin embargo, podemos entenderlo de dos modos: o bien religiosamente; o bien bíblicamente. En el primer caso, el ángel provocaría el extrañamiento del hombre. Un ángel sería, en este sentido, un ente extraño. En el segundo, el extraño —al fin y al cabo, el extranjero, el paria, el desarraigado…— sería propiamente un ángel de Dios, su vestigio, su huella. Es obvio que no estamos hablando de lo mismo. El primer modo de ver un ángel es el propio de la infancia, pues como sabemos, el Mundo, para un niño, está lleno de presencias animadas. El segundo, en cambio, se impone cuando ya no podemos seguir siendo unos niños, esto es, cuando el Mundo deja de hablarnos y se muestra como lo que en definitiva es: un simple sistema de fuerzas, a veces, hostiles. Para un judío, como es sabido, no cabe una relación directa —sacrificial— del hombre con Dios. Toda relación con Dios es siempre una relación con el ángel de Dios. Pero en bíblico el ángel de Dios es, literalmente, lo que queda de Dios. Y lo que queda de Dios —ese resto— cuando ya no queda nada visible de Dios es la garganta del paria como la garganta misma de Dios. Lo dicho, huellas.
valerianas
julio 7, 2010 § Deja un comentario
1— La amistad, el amor, es poder ser débiles juntos.
2— Centrar la vida en la búsqueda de la «felicidad» es algo propio de mediocres.
3— El poema es a la novela lo que el sonido al ruido.
4— La esterilidad, el estado natural del poeta (en todos los géneros). ¿Por qué? —Si no fuera así, el hallazgo no tendría ningún valor. [… sin embargo, la esterilidad] no es tanto ausencia de producción como una seria dificultad para la aceptación.
Paul Valéry
whisful thinking
julio 5, 2010 § Deja un comentario
Hay una versión del cristianismo que se encuentra cerca de la estupidez o, si se prefiere, del hippismo que para el caso vendrían a ser lo mismo: consiste en enfrentarse a los problemas de la polis dando por descontado que no hay otra solución que la que pasa por una completa transformación moral de los hombres y, de paso, de la naturaleza del Mundo. Así, el razonamiento suele seguir siempre la misma pauta: en primer lugar, se identifica la causa del problema, a saber: o bien nuestro modo de hacer las cosas; o bien una pieza del engranaje; en segundo lugar, se propone la solución, la cual, teniendo en cuenta el diagnóstico, suele ser bastante elemental: o bien, hemos de hacer las cosas de otro modo, lo que al fin y al cabo suele implicar ser de otro modo; o bien, se trata de cambiar la pieza. Y, ciertamente, esto tiene su lógica. Pero ya sabemos que las verdades lógicas, si son irrefutables, es porque, de hecho, no dicen nada. Nadie negará que, si todos fuéramos ángeles, el mundo sería un cielo. Pero lo cierto —aquello que hemos de dar por hecho a la hora de encarar una solución política— es que, en cualquier caso, no todos podremos transformarnos en ángeles. Veamos un ejemplo de lo que acabamos de decir. Ante el problemón del cambio climático, el hippie suele ofrecer dos soluciones: o bien deberíamos dejar de consumir la misma cantidad de electricidad o bien deberíamos cambiar los tractores por el arado. Sobre el papel nada que objetar. El único inconveniente es que no se trata de una solución real. Más aún: lo más probable es que estemos, de nuevo, ante un sutil modo de justificarse. Al menos, nuestro hippie podrá dormir tranquilo sabiendo que la culpa es, como suele ser habitual, de los otros. Él ya dijo qué teníamos que hacer. Incluso da ejemplo: vive de su huerto y a oscuras.
PS: en el siguiente vídeo —DWK—, el científico David W Keith ofrece una solución al problema del cambio climático, teniendo presente lo que deberíamos tener siempre presente, a saber: que lo mejor en política suele ser enemigo de lo bueno. La imaginación científica, sin duda, es preferible a la exhortación que solo concibe como solución lo que, al fin y al cabo, se revela como algo de otro mundo. Vale la pena.
marcha nupcial
julio 5, 2010 § Deja un comentario
Nos seduce la apariencia del otro —su imagen, su voz, su modo de ser…—, pero en verdad nos vinculamos al arquetipo que representa: al padre, a la madre, al profeta, al rey pescador… Por eso, hoy en día, resulta tan difícil mantener los lazos, pues hombres y mujeres no representan ya nada que no sea otra cosa que a sí mismos y es sabido que entre meros individuos tan solo cabe, en el mejor de los casos, un buen (con)trato.
(Sea como sea, sigue siendo cierto que nada hay más turbador que la mirada. El encuentro siempre anduvo entre las ficciones de la seducción y los nudos de las buenas costumbres. Pero ése es, sin duda, otro asunto.)
superstición
julio 5, 2010 § Deja un comentario
¿Y si la crítica ilustrada a la imaginación no hubiera cercenado de raíz la posibilidad misma de la experiencia y, al fin y al cabo, la posibilidad de la reconciliación con uno mismo? Pues ¿cómo alcanzar una cierta integridad —cómo superar, en definitiva, la dispersión a la que nos fuerza la adaptación—, si uno no puede concebir en verdad que su vida responde a una llamada de lo invisible? Si cuando oímos voces, en verdad solo nos oímos a nosotros, ¿cómo podremos sinceramente responder? Pues quien, en su sano juicio, sigue simplemente su inclinación, no puede ir muy lejos.
cultura y barbarie
julio 5, 2010 § Deja un comentario
Pero el mismo Kramer que, escuchando a Schumann, lloraba y que había sido librero antes que comandante de Birkenau, era capaz de hundirle el cráneo a una detenida con su porra porque no andaba lo suficientemente rápido; en Struthof, donde había trabajado antes, él mismo empujaba a las mujeres desnudas a la cámara de gas y observaba su agonía por una ventana especialmente acondicionada; durante su proceso declaró: «no sentí ninguna emoción cuando realizaba esos actos». Pero ¿por qué le hacía llorar la música y no la muerte de seres humanos semejantes a él?
T Todorov
Sophie Scholl
julio 5, 2010 § Deja un comentario
Cuando se le preguntaba a Sophie Scholl cómo pudieron, ella y sus compañeros católicos de la Rosa Blanca, enfrentarse al régimen nazi por la deportación y el asesinato de miles de judíos, siempre decía lo mismo: no puedo hacer otra cosa; tengo que ser fiel a mi voz interior. Sophie Scholl y sus compañeros sabían, sin duda, a lo que se exponían. Probablemente creyeron, al menos de entrada, que su denuncia —su activismo— no caería en saco roto, pero eso no fue a la larga lo decisivo. Cuanto más eficaz se mostraba el régimen, menos podían creer en las posibilidades de sus actos. La naturaleza insoslayable de esa voz interior se revela, una vez más, como el único foco de resistencia en medio de la barbarie.
(Sin embargo, ¿qué significa esa voz? ¿Cómo comprenderla? ¿A través de qué itinerario llegamos hasta ella? ¿Cómo debemos pensarla?)
ante la indiferencia
julio 5, 2010 § Deja un comentario
Quien ya no confía en nada fácilmente se cree con derecho a epatar —o dicho en plata: porque nada tiene sentido, uno puede cagarse en todo cristo—. Sin embargo, de la misma premisa podemos deducir perfectamente lo contrario. Porque no existe nada que pueda sostener lo que debemos moralmente hacer estamos obligados, cuanto menos, a la amabilidad. O por decirlo a la Dostoyevski: si Dios no existe, entonces no todo está permitido. Así, el carácter incuestionable del no matarás procede no ya de un supuesto orden sobrenatural, sino de la misma ausencia de Dios (o dicho en judío, de su radical trascendencia). La prohibición se revela, en este sentido, como el suelo de la resistencia del hombre a la indiferencia del universo. O mantenemos las formas o perecemos como moscas en la boca del sapo.
una introducción a Platón en siete líneas
julio 3, 2010 § Deja un comentario
La cuestión es si podemos decir que un mal café es un café. En principio, un mal café es algo más parecido al café tal y como debe ser que, pongamos por caso, un zumo de naranja. Sin embargo, lo que no acaba de ser propiamente no es. Un mal café sería, pues, una imitación del café tot court. Otro asunto es que en la barra del bar lo demos por bueno. Pero una cosa no quita la otra.
PS: es posible que esta introducción resulte hasta cierto punto simpática. Sin embargo, sustituyamos «café» por «humano» y la reflexión adquiere, sin duda, otro sentido… Por eso quizá Jerusalén nunca hizo del todo las paces con Atenas.
Trude Fleischmann
julio 3, 2010 § Deja un comentario
integridad
julio 3, 2010 § Deja un comentario
Si quieres ser una sola cosa, haz una sola cosa. Variante: no hay arte sin obsesión (Cesare Pavese).
(Aun así, la misma expresión «dedicar la vida a…» ¿no debería más bien desconcertarnos? ¿Acaso no es preferible no tener que renunciar, en principio, a nada? Sin embargo, ¿podremos en verdad querer algo mientras sigamos sometidos a la dispersión? Más aún: ¿quién podrá «dedicar su vida a» —esto es, quién podrá elegirse— si no responde a una llamada de lo alto, como quien dice? —pues resulta elemental que uno no decide «dedicar su vida a» del mismo modo que elige una marca whiskey…—.)
la justificación (2)
julio 2, 2010 § Deja un comentario
El hombre debe justificar su existencia. A la pregunta «¿para qué soy útil?» ofrece diferentes respuestas, que dependerán principalmente de su edad. El niño se justifica siendo obediente: «soy bueno, complazco a mis padres.» El adolescente, siendo prometedor: «seré importante, triunfador, feliz…». La mujer joven, siendo atractiva: «seduzco a X, soy deseable.» […] El adulto, ejerciendo un cierto poder: «domino a mi esposa (o marido), a mis hijos, a mis colegas…». La persona de edad avanzada, siendo un superviviente: «he conseguido seguir en la brecha, todavía estoy vivo.»
Cada una de estas proposiciones confirma la importancia del individuo en el mundo. Sin semejante confirmación es probable que el individuo enferme, muera, se suicide o sufra un colapso mental.
Thomas Szasz
la justificación (1)
julio 2, 2010 § Deja un comentario
Experimentamos o generamos ciertos sentimientos para justificar lo que tenemos intención de hacer. Por ejemplo, la joven que quiere tener relaciones sexuales con su chico: «le amo (por consiguiente, está bien que me acueste con él); el joven que no quiere trabajar con su padre: «le odio (por lo tanto, no puedo trabajar para él).»
Thomas Szasz
diccionario
julio 1, 2010 § Deja un comentario
Barbarie: el vino es vino. Esto es: todos los vinos son de hecho iguales.
Cultura: no todo vino es vino. Hay diferencias abismales entre un Don Simon y un Petrus. Como si fueran cosas distintas.
Biblia: todo vino es vino… solo porque estamos muertos de sed.
En definitiva, cuestión de grados…
taberna
julio 1, 2010 § Deja un comentario
la significación
julio 1, 2010 § Deja un comentario
¿Acaso una vida con sentido, como suele decirse, no consiste en poder concebirse como el protagonista de un drama significativo? ¿Y qué sentido nos espera hoy en día dónde los únicos mitos a nuestra disposición son los que narran los escarceos de adolescentes en celo? La moraleja de Romeo y Julieta (o la de que cualquiera de sus miles de variantes) debería, cuanto menos, inquietarnos: nada ocurre después. Una cultura no puede ir muy lejos cuando la única significación es la que proporciona la novedad.
hay luz porque alguien dijo «hágase la luz»
julio 1, 2010 § Deja un comentario
Utilizad un lenguaje para concebir, organizar y justificar Belsen; utilizadlo para redactar las especificaciones de los hornos de gas; utilizadlo para deshumanizar al hombre durante doce años de bestialidad calculada. Algo le ocurrirá… Una parte de las mentiras y del sadismo se depositará en la médula del lenguaje.
George Steiner
drugs
julio 1, 2010 § Deja un comentario
La nuestra es verdaderamente una época de materialismo. No lo digo porque seamos aficionados al dinero o a los objetos, sino porque las amenazas materiales nos infunden más miedo que las espirituales. De hecho, a las cosas espirituales les negamos el poder que tienen, a la vez que dotamos a las materiales de una influencia que no tienen. Así, decimos que una persona está bajo los efectos o la influencia del alcohol, de la heroína o de las anfetaminas, y creemos que estas sustancias la afectan tan profundamente que queda dominada por ellas, sin poder evitarlo. Por lo tanto, consideramos que, desde el punto de vista científico, está justificado tomar las precauciones más rigurosas contra estas cosas […]. Pero una persona puede hallarse bajo la influencia no sólo de sustancias materiales, sino también de ideas y sentimientos espirituales como, por ejemplo, el patriotismo, el catolicismo o el comunismo. Pero no tememos a estas influencias y creemos que cada persona es o debería ser capaz de defenderse sola en un libre mercado de las ideas. En esto reside precisamente nuestra torpeza moral: que mostramos más respeto por las drogas que por las ideas.
Thomas Szasz





