artefactos

mayo 3, 2011 Comentarios desactivados en artefactos

Un ídolo no es una imagen de Dios, sino una imagen demasiado creíble de Dios. Precisamente, porque podemos creer fácilmente en ella —porque se muestra como la medida de nuestra propia existencia— esa imagen no acaba de ser del todo verdadera. En modo alguno posee los rasgos inaceptables de la alteridad: le falta extrañeza, esa mezcla de fascinación y horror propia de lo real. En tanto que representa una existencia idealizada, el ídolo se encuentra, ciertamente, más allá de nuestra situación. Ahora bien, este más allá siempre se dará según el modo de nuestra posibilidad. A diferencia de lo que ocurre con el enteramente Otro, la lejanía del ídolo puede cuantificarse, al menos por aproximación. Con respecto al caso ejemplar, un cuerpo bello es siempre más o menos bello. Quizá por eso mismo haya más verdad en esas superticiones que se mantienen atadas a las increíbles imágenes de la fantasía religiosa más desbordante que aquellas devociones que, con la excusa de la credibilidad, hacen de Dios algo demasiado cercano como para que valga como Dios. Mientras las primeras nos mantienen clavados en carne y hueso al más allá, las segundas nos condenan a la vida centípreta de quien ya se encuentra a gusto con su dios. Es posible que la crítica ilustrada de la superstición sea el reverso de nuestra moderna incapacidad para lo real.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo artefactos en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: