nietzscheanas 15

mayo 3, 2011 Comentarios desactivados en nietzscheanas 15

La cuestión de la felicidad del tirano fue antes platónica que nietzscheana. De hecho, se trata de la vieja cuestión acerca de quién está vivo en verdad. Y sabemos también cuál fue la respuesta de Platón: un tirano no puede ser feliz en modo alguno; un tirano siempre está solo. Precisamente porque nada le impide realizar su deseo, el tirano no puede ir más allá de sí mismo. Un tirano es incapaz de llevar, así, una vida elevada. Otra fue, sin embargo, la respuesta de Nietzsche. Para este anticristo, la vida del impotente, la vida del esclavo, al tratarse de una vida que no coincide consigo misma —al ser, propiamente, una vida avergonzada de sí misma—, no puede estar en verdad viva. Si el impotente —el sacerdote— cree lo contrario—si cree que la salud, la inocencia, la belleza del noble es, en el fondo, una impostación— es porque, al fin y al cabo, no puede soportar no ser como quienes denuncia. O inocencia o resentimiento. La cuestión sigue, ciertamente, en pie. Y debe seguir en pie… si el cristianismo ha de ser algo más que una religión para niños.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo nietzscheanas 15 en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: