nietzscheanas 17

julio 13, 2011 Comentarios desactivados en nietzscheanas 17

La era de la técnica es la era en la que todo lo que es posible, debe hacerse. Esto es: la era en la que nada es sagrado, en la que no hay límite que no deba ser franqueado. Donde no hay Dios que temer —donde el único Dios que podemos admitir es el dios-amiguito o aquel que coincide con los efluvios de una energía cósmica—, difícilmente habrá una frontera moral que sirva como el non plus ultra de la existencia humana. Así, si fuera posible detener genéticamente el envejecimiento celular, tarde o temprano, alguien lo hará. Ahora bien, no hay que ser muy listo para ver que no todos los hombres podrían gozar de esta inmortalidad. Del mismo modo que Adán se separó del mono, el superhombre se separará del hombre. Los hombres normales seremos, sin duda, chimpancés para aquellos que consigan vivir diez mil años. Otra cosa, sin embargo, es que los superhombres sean en verdad algo menos que el hombre. En este sentido, no es causal que en el antiguo Egipto se imaginaran a los dioses como bestias —y, así, un dios tan solo sería algo incomparablemente más fuerte que el hombre—, pues quien sabe que no tiene que morir, no puede estar más allá de sí mismo. Un inmortal no es más que un amasijo de inclinaciones. Por tanto, no es del todo ridículo suponer que la casta de los superhombres sea una casta de dioses aburridos que solo sean capaces de jugar… como si la vida les fuera en ello. Esto es, al fin y al cabo, lo que tiene la evolución tot court: que no puede haberla sin que el hombre le entregue el alma al diablo.

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