Godbusters

agosto 7, 2012 § Deja un comentario

Sin temor de Dios, no hay Dios. De ahí que ninguna religión pueda sobrevivir donde la superstición es superada. ¿Qué alteridad puede de hecho aparecer sin provocar nuestro repliegue? ¿Acaso hay alguien por ahí que pueda enorgullecerse de haberle tomado las medidas al fantasma? Si pudo hacerlo es que no era un fantasma. Ahora bien, la cuestión es qué tememos de Dios. Y no es lo mismo temer su intervención que su juicio. En el primer caso, seguimos con los miedos de la infancia. En el segundo, en cambio, alcanzamos el miedo de quienes ya lo han visto todo, el de los condenados a muerte. Pero ¿quién de los que se encuentran tan a gusto con su Dios puede permanecer a la espera de un indulto? ¿Será verdad aquello del nazareno, a saber, que solo los que soportan el peso de una tara imborrable —las putas, los publicanos, los leprosos…— son capaces de Dios?

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