a vueltas con el utilitarismo (3)

abril 19, 2013 § Deja un comentario

La felicidad, para Mill, consiste al fin y al cabo en ser libre para buscar la felicidad. De ahí que la felicidad, en tanto que satisfacción, sea lo de menos. O mejor dicho, si esto es así, entonces la insatisfacción de un Sócrates es preferible, como ya dijera el mismo Mill, a la felicidad de un cerdo revolcándose en el fango. Ahora bien, de lo anterior se deduce que la defensa de la libertad no es neutral con respeto a la disputa de los valores. La libertad es el valor de los valores, en tanto que nadie está dispuesto a renunciar a la posibilidad de cambiar en el futuro su idea actual acerca de cómo se debe vivir. Aquí conviene resaltar que Mill defiende la centralidad de la libertad no porque el hombre deba ser libre conforme a su naturaleza, sino solo porque cree que de hecho la mayoría prefiere mantener abierta la posibilidad de cambiar de opción. Sin embargo, no está claro que de hecho todo el mundo prefiera mantener esta posibilidad. En un mundo de talibanes, por ejemplo, puede que la mayoría prefiriese de facto renunciar a la libertad en razón de la verdad.

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