el vértigo

diciembre 5, 2017 Comentarios desactivados en el vértigo

Morir es dejar de existir. Pero no se enfrenta a su propia muerte quien, cuando menos, no se plantea la posibilidad de que no haya nadie esperándole tras el velo. De hecho, hasta tiempos tardíos, Israel no creyó en la resurrección. Quizá solo en su primera época Israel estaba en situación de valorar la vida como don de Dios. De ahí que, donde se cree en la resurrección, la posibilidad de que no haya vida post mortem, posibilidad sin la cual la vida carece de valor,exija algo así como un Juicio Final. Por consiguiente, que la vida posea el valor del milagro depende de que o bien demos por sentado que no hay más allá de la muerte, al menos para nosotros, o bien de que estemos sujetos a una demanda insoslayable, en el sentido jurídico del término. Tertium non datur. Por eso, quienes dan por descontado que la muerte es simplemente una puerta de acceso a otra dimensión harían bien en preguntarse si su confianza acaso no tendrá que ver solo con que no pueden soportar que todo termine aquí, lo cual remite, en última instancia, a su incapacidad para aceptar su finitud o, por decirlo a la religiosa, su condición de criaturas.

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