el no-todo

diciembre 30, 2017 Comentarios desactivados en el no-todo

No sé si podemos hablar de cosmovisiones verdaderas. Una cosmovisión no deja de estar dentro del horizonte de lo que nos parece. Hasta aquí nada que pueda sorprendernos. Sin embargo, de lo que acabamos de decir no se sigue, salvo quizá formalmente, que dichas cosmovisiones sean diferentes puntos de vista de lo mismo. Pues no podemos afirmar que las diferentes cosmovisiones sea conmensurables, mientras no tengamos un acceso a ese lo mismo que sea independiente de la visión. En cualquier caso, me atrevería a decir que no hay yo que no esté referido a un otro que, como tal, se encuentra más allá de la visión como aquel Tú que los mundos tienen pendiente. En relación con ese Tú, el todo es el no-todo. De ahí que no pueda integrarse en una cosmovisión. El Tú no es un ente último que quepa captar relativa o parcialmente. No es ente en absoluto. Fuimos arrojados al mundo porque el enteramente otro se perdió de vista. Sencillamente, para que el yo fuera posible el otro tuvo que ser reducido a representación. Y, por eso mismo, permanecemos encerrados en los límites de lo que nos parece como mónadas sin alteridad. Tan solo podemos trascenderlos en el terreno de lo formal y, por consiguiente, tautológicamente. El carácter enteramente otro de lo real únicamente cabe pensarlo más allá de las apariencias como evidencia formal y, por tanto, vacía. De hecho, la incomprensibilidad del ente fundamental revela más nuestra incapacidad que su naturaleza. Dios no es Dios porque no lo comprendamos, sino que no lo comprendemos porque es Dios —porque se hace presente como el que tuvo que desaparecer—. Dios en los cielos seguiría siendo un misterio. De hecho, tan solo la alteridad radical de Dios nos saca del quicio de la mismidad. Pero lo hace, precisamente, ofreciéndose como esa falta que en modo alguno cabe asimilar —como la herida que no cicatriza—. La cuestión es si esa falta nos destruye o, por el contrario, restituye nuestra originaria humanidad. En cualquier caso, con respecto a las últimas cosas seguimos sin tener ni idea. No es casual que las imágenes de la esperanza bíblica sean, literalmente, increíbles. Pues lo último, en tanto que debido a Dios, es imposible, al fin y al cabo, lo que ningún mundo puede admitir como su posibilidad.

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