la imaginación perdida

abril 23, 2018 Comentarios desactivados en la imaginación perdida

Hay quien, hoy en día, habita la vieja casa de Amon Goeth, el nazi que cada mañana y desde su ventana disparaba por diversión a los judíos del gueto de Varsovia. ¿Cómo es posible? ¿Quién puede vivir en la casa del horror? Espontáneamente, suponemos que nadie debería vivir ahí. Pero ya no creemos en fantasmas. Tan solo supersticiosamente podemos creer que la casa está encantada. Y, sin embargo, lo está. Aunque los fantasmas no existan. Es como si la verdad modernamente se hubiera quedado sin su apoyo sensible. Como si ya no pudiéramos incorporar la verdad que importa. Pues incorporar es hacer cuerpo. Antiguamente, al dar por descontado que el mundo se hallaba poblado espíritus, lo tenían más fácil. Bastaba con decir que la casa aún conservaba el espíritu de los muertos. Pues los conservaba en realidad, aun cuando de hecho no fuera así. La casa de Amon Goeth era, ciertamente, algo más que una casa.

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