postureo

agosto 28, 2018 Comentarios desactivados en postureo

La posición es determinante en los asuntos de la fe. No es posible creer desde cualquier lugar. Los acompañantes de Pablo no vieron nada en el camino de Damasco. Iban a lo suyo. De hecho, el primero en reconocer la filiación fue el centurión romano, el verdugo, al pie de la cruz. Una posición, al fin y al cabo, es una postura. Nada, o mejor dicho nadie, se nos aparece tumbados en un sillón o frente a la Play. En cualquier caso, los fantasmas de nuestros delirios. A la mujer judía que fundó un orfanato en Israel una vez terminó la segunda guerra mundial, se le aparecieron sus nueve hijos gaseados en Auschwitz en los huérfanos de Israel. No se trató de una proyección, sino de las visión que tenemos una vez cruzamos el umbral de la muerte. Pues esa madre, tras la pérdida de sus hijos, no tenía vida por delante. En realidad, lo que vemos en esas situaciones no lo vemos, sino que nos ve. A veces pienso que la fe entra por el cuerpo, imitando la postura de los que creen. Pues una posición no deja de ser una postura. Puede que tuviera razón Pascal, cuando nos exhortaba a arrodillarnos primero. Con todo, es difícil diferenciar entre la postura y el postureo. No hay garantía. La verdad nunca fue una solución.

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