un cristianismo sentimental

septiembre 3, 2018 Comentarios desactivados en un cristianismo sentimental

La crítica moderna al imaginario religioso tuvo que pagar un alto precio al liberarnos de los temores de la superstición. Y es que sin imágenes que poderse tomar en serio, a pesar de su carácter increíble, difícilmente cabe incoporar —e incorporar significa hacer cuerpo— el hecho de encontrarnos expuestos a la desmesura de una alteridad por ver. Una fe sin imágenes es una fe que, al menos en el día a día, fácilmente permanece anclada en el territorio de lo mental. De ahí que no sea anecdótico que, ante el hundimiento de los símbolos cristianos, la pastoral cristiana recurra como quien no quiere la cosa al sentimentalismo más infantil con el propósito de animar el cuerpo. Tan solo hace falta darse un garbeo por la mayoría de las escuelas cristianas para ver que los crucifijos —o el rostro de hombres como Óscar Romero— han sido sustuidos por carteles que parecen sacados de las películas de Disney. Da la impresión que, con esta línea pastoral, el catolicismo siga empecinado en fomentar la minoría de edad.

Pues no es lo mismo que chicos y chicas de 15-18 años años estén todo el día viendo esto

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