non plus ultra

diciembre 18, 2018 Comentarios desactivados en non plus ultra

Hoy en día, quizá la pregunta religiosa no sea tanto la que se interroga por la existencia de Dios o de lo divino, sino la que apunta al non plus ultra de nuestro estar en el mundo. Dios no es el correlato objetivo de nuestra creencia en Dios. O, por decirlo con otras palabras, no llegamos a creer en Dios porque hayamos logrado verificar, vete a saber de qué modo, nuestro prejuicio acerca de Dios. En realidad, Dios, como el enteramente otro, es el que se encuentra a faltar. Tarde o temprano, deberíamos llegar a la convicción de que, con respecto a lo último, no tenemos ni idea (ni podemos tenerla). Que probablemente lo real no tenga nada que ver con nuestras suposiciones acerca de lo real. Frente al exceso que nos cubre, no dejamos de ser como ácaros del polvo. Y desde la óptica del ácaro, nuestro mundo ni siquiera es una posibilidad. Todo cuanto podamos decir acerca de Dios debe partir de esta ignorancia, y por eso mismo la confesión creyente no puede evitar los puntos suspensivos. De ahí que no haya presencia de Dios que no remita en última instancia a su esencial invisibilidad, la cual, como es obvio, no es la del fantasma. Con respecto a lo último, todo está aún por ver. Y mientras siga habiendo mundo, lo seguirá estando. No es casual que, cristianamente, no haya otra imagen de Dios —otra presencia— que la de un abandonado de Dios. Es verdad que, según el cristianismo, hubo resurrección (y, por consiguiente, redención). Pero al igual que la Historia siguió su curso como si no la hubiera habido. El retraso sine die de la parusía sitúa al cristiano en la misma posición que el judío errante. Aunque a diferencia de este último, ya no espera al Mesías, sino su regreso. Pero este es otro asunto.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo non plus ultra en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: