sintomáticas

enero 30, 2019 Comentarios desactivados en sintomáticas

Evidentemente, con respecto a Dios no cabe decir que a mí me parece que hay Dios y que cuida de nosotros. Pues tal como te lo parece, podría dejar de parecértelo. La cuestión es si hay Dios, al margen de lo que a nos pueda parecer. Esto no supone, sin embargo, un tener que demostrar racionalmente la existencia de Dios. Un Dios demostrado a la manera de Descartes no puede valer como Dios. Dios existe como existe el hombre. Cuando menos, porque existir implica, literalmente, vivir como arrancados, un estar en falta, por no decir, en la falta. Ahora bien, que Dios exista significa, bíblicamente, que Dios aún no es. Que su presencia es la de un por-venir (y cristianamente este porvenir es el de un crucificado con vida, algo ciertamente insensato para quienes aún podemos confiar en nuestra posibilidad). De Dios tan solo tenemos la voz imperativa de los que claman por Dios, así como el testimonio de aquellos que responden a esa voz. A diferencia del chimpancé, el hombre, en lo más íntimo de sí mismo, invoca al enteramente otro. Pero el enteramente otro no puede aparecer sin que se interrumpa la continuidad de los días. Dios, como alteridad, es intratable. Y es que mientras estemos sometidos al mundo tan solo podemos tratar con las apariencias, las máscaras de Dios. De ahí que quien cree que hay Dios porque así lo siente —porque así se lo parece— probablemente haya sustituido nuestra originaria exposición a un Dios en falta por una imagen a medida de su necesidad de consuelo.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo sintomáticas en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: