sobre el Logos

marzo 17, 2019 Comentarios desactivados en sobre el Logos

Según el monoteísmo bíblico, la distancia entre Dios y el hombre es infranqueable. Dios, sencillamente, no es como el hombre (Nm 23, 19). De ahí la necesidad de un intermediario. En las tradiciones sapienciales, está función la desempeñó el Logos, algo así como una personificación de la sabiduría divina. El Logos sería, por decirlo en breve, la idea por la que todo fue hecho o creado. En los escritos de Filón de Alejandría, el Logos llegó incluso a ser concebido como una emanación de Dios. Cuanto podamos captar o comprender de Dios no es de Dios, sino del Logos. Dios siempre permanece más allá. Como el hombre se encuentra en relación con la garrapata. En este sentido, el Logos sería como el calor que desprende nuestro cuerpo y que hace que la garrapata salte hacia nosotros. La garrapata, evidentemente, se equivocaría si creyera que el hombre no es más que calor. Sin embargo, uno podría preguntarse, si la garrapata puede decir que hay en realidad hombres; si, acaso, no debería decir que el hombre es en la medida en que no es (o no aparece). Ahora bien, en el caso de que fuera efectivamente así, el hombre —Dios— sería la imposible condición del mundo. Y de ahí a prescindir de Dios, hay un paso. Por no hablar del error en el que incurriría la garrapata, si se atreviera a creer que el calor se hizo garrapata. Otro asunto sería que el hombre no fuera nadie sin una garrapata adherida a su cuerpo. Pero sin duda, entonces tendríamos que modificar lo que entendemos por hombre.

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