el sexo de Dios

junio 17, 2019 Comentarios desactivados en el sexo de Dios

Llama la atención que el cristianismo tradicionalmente nunca se haya preguntado por las últimas implicaciones de un Dios hecho hombre. Pues ser hombre significa padecer —y uno no solo sufre el dolor, sino también el deseo. ¿Acaso Jesús de Nazaret no se sintió nunca en celo? ¿Podemos imaginar al enviado consumido por la pasión? Algunos, sin duda, quizá prefieran decirse a sí mismos que eso no iba con él. Que Jesús no pudo caer tan bajo, siendo Dios. Vale. Pero si la encarnación iba en serio, una cosa va con la otra. Sin embargo, tampoco hay que ir demasiado lejos. Pues en la época la mujer no era, ciertamente, el tema. Que se haya convertido en diosa se lo debemos a Dante, como quien dice. Por eso, el que no podamos imaginar a Jesús pasando del asunto, aunque sin duda experimentara la desazón de la juventud, tiene que ver más con nuestros tiempos hipersexualizados que con el Jesús que pasó por Galilea escandalizado ante el hecho de que tantos hombres y mujeres vivieran como perros.

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