lo extraño

agosto 17, 2019 § Deja un comentario

Quizá la piedra de toque de la sensibilidad creyente sea el que no pueda permanecer en el asombro. Y no porque nadie sea capaz de soportar demasiada realidad —no porque el hombre difícilmente pueda dejar de avanzar, aunque no sepa hacia dónde—, sino porque a la vez experimenta en lo más profundo la ruptura. Hay algo roto en la creación. Nada termina de encajar. Como si fuéramos hijos de un divorcio. De ahí que desde los ojos de la fe, el mundo se haga presente como representación, y a menudo cruel. No es casual que el hogar, esa ficción, nos aleje de la inquietud de quien busca ya no una solución, sino lo absolutamente nuevo, la aparición que, cuando menos, le permita suponer que el todo aún no lo es todo. En este sentido, el hombre de fe se encuentra más cerca del nihilista que de quien cree contar con una respuesta. La diferencia pasa porque el nihilista ha dejado de buscar. Para este, ninguna alteridad puede romper el círculo del siempre lo mismo.

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