vuelta a clase

septiembre 2, 2019 Comentarios desactivados en vuelta a clase

A diferencia de las focas o las vacas, el mundo no termina de ser un hogar para nosotros. Y sin embargo, habitamos en lo familiar. Su efecto es semejante al del olvido. Pues en medio del trato, dejamos de tener presente, por aquello de la acomodación, que existimos como arrancados. La profundidad —la vida del espíritu— comienza donde caemos en la cuenta de que no permanecemos en la verdad —en lo que constituye nuestra condición. No es casual que el monje, con la intención de persistir cerca de lo último, quiera alejarse de la dispersión propia del mundo. Sin embargo, el cuerpo sigue ahí, reclamando sus derechos de pernada. Ignacio de Loyola propuso a sus discípulos ser contemplativos en la acción. Muy en la línea. Sin embargo, ¿es posible abrazar esta solución sin convertirnos, aun cuando sea sinceramente, en actores? No sabría qué decir.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo vuelta a clase en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: