Nietzsche y Pablo

abril 1, 2022 § 3 comentarios

Probablemente, Nietzsche entendiera el cristianismo mejor que muchos cristianos. Sin embargo, no pudo ser cristiano. Y no tanto porque se embriagara con la figura del übermensch, sino porque, en definitiva, donde la resurrección de los muertos necesita ser traducida para ser modernamente digerible —diciendo, por ejemplo, que la fe en la resurrección es un modo de decir que Jesús sigue vivo en nuestros corazones—, el cristianismo pasa a ser otra cosa. Como dijera Pablo, si los muertos no resucitan, vana es nuestra fe (y puede que no sea casual que vano conecte con vanidad). Ahora bien, lo cierto es que esto de la resurrección cuesta de tragar hoy en día (aunque también antiguamente).

Con todo, es igualmente cierto que, tarde o temprano, deberíamos caer en la cuenta que la fe en Dios o apunta a lo imposible —a lo que ningún mundo puede admitir como posibilidad— o no es fe, sino suposición. Y apunta a lo imposible no a causa de nuestra necesidad de un final feliz, sino en nombre, precisamente, del acontecimiento de lo imposible —la bondad, el perdón del enemigo…— en medio del infierno. Para comenzar a entender, cuando menos, de qué va el asunto de la resurrección acaso no estaría de más tener muy presente el episodio de las madres de El Salvador, aquellas campesinas que dieron su sangre para que pudieran seguir con vida aquellos soldados que agonizaban y que, momentos antes, habían forzado y asesinado a sus hijas en una operación de la Guardia Nacional contra la guerrilla. Evidentemente, esas mujeres ya no tenían vida por delante (y en este sentido, podemos decir que estaban muertas). Quizá el cristianismo no pretenda más que dar fe de lo que este gesto revela acerca de Dios, un gesto que mimetiza, por decirlo así, el que tuvo lugar en el Gólgota. Y lo que revela no es un dios titiritero, sino aquel que no es nadie sin el cuerpo de quienes obedecen su voluntad, aun cuando no pueda ser de otro modo que sin Dios mediante. Esto es, como si no hubiera Dios.

Así, cristianamente, la verdad —lo que en verdad acontece y no simplemente pasa o sucede— tiene que ver con la vida que podemos esperar tras la muerte. Y esta vida no tiene nada que ver con la superviviencia de espectros puros en un supuesto más allá, sino con una Nueva Creación. Lo dicho: imposible. Ahora bien, donde no cabe la posibilidad de lo imposible —de lo absolutamente nuevo— o, en palabras de Pablo, donde no cabe esperar contra cualquier expectativa, Nietzsche tiene, sencillamente, razón: nada, al margen de un eterno retorno del ruido y la furia (a pesar de que a momentos aún quepa asombrarse del crecimiento de la hierba).

§ 3 respuestas a Nietzsche y Pablo

  • Cesar dice:

    Magnífico

  • Joaquim Duran dice:

    Senyor Josep Cobo, podria indicar-me quan sortirà l’últim llibre que tancarà la trilogia iniciada amb Incapaces de Dios i La paradógica realidad de Dios?
    Gràcies

    Joaquim Duran

  • josep cobo dice:

    Precisament, acabo de parlar amb l’editor d’aquest assumpte. La idea fora treure’l al novembre.

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