verdad y don

mayo 7, 2022 § Deja un comentario

La verdad —lo que en verdad tiene lugar— antes que una correspondencia entre enunciados y hechos, la cual siempre se decide desde el lado del sujeto del conocimiento, es lo que nos ha sido dado. Las condiciones de posibilidad del saber —las gafas que nos permiten hacernos una idea de cuanto nos rodea, unas gafas que llevamos puestas de fábrica, por decirlo así— no pueden dar fe de cuanto tiene lugar, en definitiva, del don. Tan solo de ciertas apariencias como adecuadas o conformes a. El don, en cambio, se nos ofrece y, por eso mismo, solo puede ser reconocido —y por extensión rechazado o aceptado. La donación es el índice de una genuina alteridad. Los padres que, tras la muerte del hijo, decidieron conservar el balón con el que jugaba, no proyectan un significado sobre lo que no es más que un balón: lo reconocen. Pues ese balón lleva adheridas las huellas del hijo. De ahí que el balón del hijo sea más que un balón. Al fin y al cabo, la pérdida —la desaparición— es el origen del valor. Y nada tiene el lugar —nada es verdadero— que no posea un valor absoluto.

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