el mundo y lo extraño
mayo 4, 2026 § Deja un comentario
La familiaridad, el hábito, en definitiva, el mundo nos vuelven insensibles a la posibilidad de una genuina alteridad, la que provoca nuestro deslumbramiento y espanto. Todo, en el mundo, es anticipable. Por eso mismo, la extrañeza de lo absolutamente otro es imposible —y aquí conviene subrallar el es. Pues lo imposible siempre fue el sostén de lo posible. Así, en lugar de la alteridad, su simulacro: la novedad, lo circunstancialmente inesperado, la sorpresa. Sin embargo, debido a la anterioridad de lo imposible, aún cabe ver lo habitual como excepción. Aun cuando no podamos permanecer en esa visión.
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