homo economicus
junio 12, 2026 § Deja un comentario
En la primera lección de cualquier manual de economía leeremos que las relaciones económicas se sustentan en el principio de escasez: no hay recursos suficientes para satisfacer la totalidad de nuestras necesidades, sobre el papel ilimitadas. Si viviéramos en un mundo donde simplemente bastara con silbar para que se realizasen nuestras preferencias, no tendríamos que responder a las tres cuestiones fundamentales, a saber, qué producir con los medios disponibles, cómo y para quién. El trampantojo surge cuando damos por sentado que estas tres preguntas las resuelve, a su manera, un sistema económico, esto es, una organización social. Por ejemplo, el capitalismo, a través del sistema de precios. Pero —y por eso mismo, se trata de un trampantojo— lo que aquí se oculta es que la lucha por los recursos es, en el fondo, puramente política. Y quien dice política dice violenta. El sistema de precios no suplanta la violencia. Simplemente, la vuelve invisible al presentarla como acuerdo. El punto de partida es, por consiguiente, el ejercicio del poder. Y lo que comienza como poder termina —y se mantiene— como poder.
Deja un comentario