Maqom
junio 28, 2026 § Deja un comentario
Hay un nombre de Dios en el que no se suele reparar. Pues no es fácil de casar con nuestra tendencia a hacernos una idea de Dios. Este nombre es Maqom. Esto es, Dios como el lugar. En clave especulativa, como un puro haber. Ahora bien, un puro haber no (es nada). Ante un absoluto ahí, el testigo de ese ahí. Y testigo no significa espectador. Pues no hay espectáculo que observar. El testigo se comprende a sí mismo como el suceder de Dios —como su en-cargo. Así, el testigo no puede evitar interrogarse —y con dosis de angustia— por lo que sucederá a continuación —esto es, en lugar de Dios. El no (es nada) de un puro haber va cargado de tensión. Estrictamente, se trata de un poder de ser. Sin embargo, este poder de ser se realizará, a través del testigo, precisamente contra Dios. Es decir, como su negación. La paradoja reside en el hecho de que este ir en contra es el envés del querer de Dios.
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