de los hechos y la verdad (1)

julio 5, 2026 § Deja un comentario

Si la creencia se justificase en relación con los hechos que la confirman, entonces los creyentes tendrían un problema. Y no porque no haya hechos que pudieran confirmar su creencia, sino porque no hay hechos que no posean una carga teórica. Me explico. Ver es siempre ver como. No vemos cosas, sino siempre un texto, un entramado de cosas, en definitiva, hechos que se revelan como formando parte de un mundo. Así, quien, por ejemplo, ve un martillo, ve un clavo. De vivir en un contexto en el que no hubiese carpinterías, ni pudiera haberlas, no veríamos un martillo, sino acaso un hacha defectuosa.

Por tanto, cuando Nietzsche proclama que Dios ha muerto nos está diciendo, entre otras cosas, que Dios ha dejado de darse como hecho. Esto es, que hubo Dios, pero que ya no puede haberlo. Nuestro mundo es uno muy distinto al de antes, uno en el que Dios ha dejado de mostrarse como dato de la experiencia, aunque sea tras el cortinaje de las apariencias. De ahí que quien cree ver, hoy en día, a Dios por todas partes… lo vea por su cuenta y riesgo. Como quien siente que hay fantasmas a su alrededor. El riesgo es que, al no contar con el apoyo de lo que se da socialmente por descontado, esta creencia personal no exprese tanto una fe genuina como un creer que se cree. Al menos, porque es difícil decir que nos encontramos en manos de Dios… y funcionar como funcionamos, esto es, como si no hubiese Dios.

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