mandato divino
julio 12, 2026 § Deja un comentario
¿Qué significa la incondicionalidad del mandato divino? Pues que este no se justifica por el resultado de la obediencia. No significa, por tanto, obedece para que, finalmente, podamos habitar en paz. La obediencia a Dios —al imperativo que se desprende de su desaparición o trascendencia— no es un medio para un fin técnicamente realizable. De hecho, la incondicionalidad del mandato divino se afirma frente a nuestra sensata incredulidad. Y es que, desde nuestro lado, es difícil creer que podemos hacer las cosas bien —que la redención consiste en cambiar de libro de instrucciones. Según Israel, la Ley nos salva del vivir de espaldas a Dios porque solo la Ley alcanza el corazón del hombre. Y la Ley dice: debes responder al hambre del hermano, sobre todo del hermano más despreciable; y debes, aun cuando no puedas. Pues tan solo puede quien ha sido despojado de sí mismo.
Es posible que solo comprendamos el alcance de la obra de Jesús Nazaret —y, por eso mismo, su escándalo, lo que tiene de humanamente inaceptable— cuando, a través de una composición de lugar, nos lo imaginemos haciendo de buen samaritano con el genocida.
Deja un comentario