de volver
agosto 28, 2026 § 1 comentario
¿Cómo se hubiese quedado Jesús de Nazaret si, tras viajar al futuro, hubiese visto que sus seguidores terminaron adorándole como se adora a un Dios? ¿Acaso no se quedaría perplejo ante el hecho de que tantos creyesen que no solo había intimado con Dios como nadie, sino que era Dios entre los hombres? Como si su intimidad con Dios fuese el intimar de Dios consigo mismo. ¿No le parecería excesiva la Trinidad? Y de su perplejidad ¿no podríamos deducir que lo predicado del crucificado es, estrictamente, una atribución? ¿Cómo se quedaría la comunidad creyente si ese Jesús venido del pasado les dijera no soy quien decís que soy? Pero la pregunta decisiva es si acaso importaría. O mejor: ¿acaso afectaría a la revelación del Gólgota sobre la falta de entidad —de cuerpo— de un Dios-en-sí?
Sí, seria como el encuentro del inquisidor con Jesús en los hermanos Karamazov. A mí también me llama la atención el olvido sistemático de la idea del Reino de Dios, tan movilizadora y transformadora en Jesús, convertida en una mero estado ultra terreno, en el mejor de los casos