quijotadas

septiembre 1, 2026 § Deja un comentario

El humor es la gran revelación. Ver a los estudiantes durmiendo en el aula con la boca abierta mientras Hegel anuncia que la historia ha terminado. ¿Tomarse el Gólgota como el final de una comedia? ¿Acaso no se transfiguró la divinidad en un hombre ridículo? Quizá. Pero este es el comienzo del nihilismo.

Nietzsche lo tuvo claro: no somos lo suficientemente nihilistas mientras no seamos capaces de tomarnos a risa los hornos crematorios. La pregunta es, sin embargo, la que le dirigió Pedro al de Nazaret tras el abandono del joven rico: ¿quién podrá? Y la respuesta es, en el fondo, la misma —o mejor dicho, su envés—: únicamente, quien haya sido tomado por el espíritu. ¿El que se desprende de Is 45,7? Puede.

En cualquier caso, lo que quizá no terminó de comprender Isaías, como tampoco el autor del libro de Job, es que está en manos del hombre la realización de Dios, su presente. Pues los dos lados de la trascendencia divina, los cuales no deberían, sin embargo, confundirse con los rasgos de un dios bipolar, se realizan en el combate histórico entre las potencias de la bondad y las de la impiedad. Donde el cristianismo deja a un lado su horizonte escatológico —donde las mujeres y los hombres olvidan su decisiva responsabilidad para con Dios—, tan solo queda una espiritualidad narcisista, valga el oxímoron. Al fin y al cabo, como ya hemos dichos tantas veces, el Dios cristiano es un Dios que depende del hombre que depende de Dios. Y esto es muy diferente a creer que Dios va por un lado y el hombre, por otro. Aun cuando se busquen.

Deja un comentario

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo quijotadas en la modificación.

Meta