yin y yan
septiembre 12, 2026 § Deja un comentario
Una pluma se deposita ligeramente sobre la mesa en la que escribo. Es el eco de la danza de los ángeles. Pero también el del chillido de la paloma que, en el tejado, está siendo despedazada por la gaviota. Podríamos decir, parafresando a Benjamin, que por debajo de la belleza habita la barbarie. Aunque también podríamos añadir por encima. En este caso, literalmente.
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