Sancho lee a Cioran
septiembre 13, 2026 § Deja un comentario
Leer a Cioran —y más aún, comprenderlo— supone caer en la cuenta de que los momentos que hay detrás de los fragmentos más brillantes —por su lirismo, su vértigo— no están a la altura. Basta con imaginar que mientras Cioran escribe uno de sus párrafos sobre la melancolía, su vecina —las paredes son de papel—, se tira un enorme pedo. Escribir en serio parece que dice más. Y lo parece porque el asunto ha sido aislado del mundo. En la gran escritura, es inevitable percibir un cierto olor a templo. Frente a ello, el esperpento, la chanza, la profundidad española.
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