tesis y objeción

octubre 15, 2026 § Deja un comentario

El principio de la subjetividad es el rechazo de sí. El espejo nunca miente: la más bella es otra. De ahí que, a diferencia de los chimpancés, el cuerpo sea para nosotros, y casi de buen comienzo, un problema: tenemos que arreglarlo. La moral es, en el fondo, una higiene.

Sin embargo, supongamos que alguien nos dijera que no tiene ningún problema con su cuerpo. Que se gusta mucho a sí mismo. ¿Sería una objeción? Solo aparentemente. Pues es probable que no pudiera soportar unos cuantos días sin ducharse. O sin intentar mostrarnos continuamente su mejor aspecto. Nuestro cuerpo es un cuerpo sub iudice —y por eso tenemos cuerpo—. De hecho, quien nos dijera que no mantiene una relación ambivalente con el espejo se engañaría a sí mismo. La cuestión, como siempre, es en qué medida. Al fin y al cabo, Narciso murió ahogado por las aguas que lo reflejaban.

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