a los tribunales
octubre 17, 2026 § Deja un comentario
Que el principio de realidad tiene que ver con la fuerza de lo negativo, como dijera Hegel, resulta evidente. Y es que la diferencia entre estar, por ejemplo, con una replicante diseñada para no llevarnos nunca la contraria y una mujer nacida de mujer es que esta última nos juzga… en mayor o menor medida. Quizá prefiramos, en un primer momento, la primera. Pero solo querremos estar con la segunda. Al fin y al cabo, amamos —esto es, buscamos— lo real. Aun cuando pueda disgustarnos. De permanecer con la replicante, iremos muriendo poco a poco. Pues está muerto quien yace con muertos.
Ahora bien, con respecto a la realidad lo único a tener en cuenta es la proporción. Y aquí no hay recetas que valgan, sino tan solo grados de lucidez. Una cosa es que la mujer con la que estamos nos juzgue y otra, muy distinta, es que continuamente el veredicto sea el del culpable. En ese caso, haríamos bien en dejarla. Aunque no supiéramos adonde ir.
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