el trigo y la cizaña

julio 22, 2023 § Deja un comentario

No hay que cortar la cizaña antes de tiempo. Pues, de hacerlo, cortaríamos también el trigo que crece junto a ella. Esto es lo que leemos en el evangelio. Y fácilmente podemos estar de acuerdo. Sobre todo, si nos invaden los buenos sentimientos. Sin embargo, toda parábola tiene su envés. Pues basta con imaginar que, en vez de la cizaña, hablásemos de una plaga. En ese caso, la decisión probablemente sería otra. Pues no basta con arrancar las malas hierbas del jardín. La plaga todo lo infecta… y no es posible distinguir entre el buen pulgón y el depredador. Hay que quemarel jardín. Es la lógica que conduce a los exterminios. Pero también la de la quimio. Ciertamente, nuestra cultura es cristiana de raíz cristiana. Pero el cristianismo siempre fue contracultural.

comprender a Nietzsche

julio 21, 2023 § Deja un comentario

Entender la proclamación nietzscheana de la muerte de Dios supone entenderla como una fórmula que apunta a nuestra situación —y no tanto como una típica declaración de ateísmo, retóricamente eficaz. Y es que lo que viene a decirnos Nietzsche es que ya no es posible creer en el Dios de la tradición cristiana. Ciertamente, muchos dirán que ellos sí que creen. Pero podríamos preguntarnos si se trata de la fe o, más bien, de un creer que se cree. Sobre todo, donde esta creencia se apoya solo en el sentimiento de que hay un Dios que nos ampara. Que la creencia en este Dios se haya convertido en un asunto tan íntimo no hace más que confirmar el diagnóstico de Nietzsche. (Aunque lo cierto es que la fe nunca fue nuestra posibilidad. Quizá la creencia, en tanto que suposición socialmente admitida, pero no la fe. Tampoco lo es ahora. La fe tiene, en cualquier caso, su momento. Y es un momento que nadie en su sano juicio preferiría tener que vivir. De hecho, lo natural es pedir que pase de mí este caliz…)

aguante

julio 20, 2023 § Deja un comentario

El yo —ese continuo diferir de uno mismo, el que nunca terminemos de encontrarnos en donde estamos— es un acto de resistencia frente a la totalidad. Y quien dice totalidad dice eternidad. Pues de vivir eternamente ¿acaso el yo no elegiría, precisamente, un momento para morir? ¿Podría seguir siendo alguien de no hacerlo? No en vano los antiguos dioses envidiaron a los mortales.

visto y no visto

julio 19, 2023 § Deja un comentario

¿Cómo dices que amas a Dios mientras eres incapaz de amar a quien tienes a tu lado (1Jn 4,20)? ¿Cómo es que le solicitas ayuda al ángel invisible y, sin embargo, tu orgullo te impide pedírsela a quien conoces? ¿Acaso no es por idéntica razón por la que te atreves a confesarte con el desconocido de las redes —o con el psicoanalista que te escucha desde atrás — cuando eres incapaz de hacerlo con tu esposo? ¿No son este dios, el ángel, el avatar… como lienzos en blanco? ¿O mejor dicho, cómo muros que devuelven tu propia voz como si fuera la de alguien que está contigo? Pero por eso mismo ¿puede haber otra oración que la que clama al cielo casi sin atreverse a esperar una respuesta?

Pi: the movie

julio 18, 2023 § 2 comentarios

La búsqueda de Dios siempre tendrá el mismo resultado: un rotundo fracaso. Elías lo supo antes que nadie: Dios no estaba donde se lo imaginó. La fe no puede partir de lo que ya sabemos acerca de Dios, aunque sea hipotéticamente. Cada creyente ha de volver a trazar el camino que lleva hasta el Gólgota —la montaña sagrada del cristianismo— para caer en la cuenta de lo que hablamos cuando hablamos de Dios (y no solo para caer en la cuenta, sino, sobre todo, para confesar). Al final, aquello ante lo que fácilmente pasamos de largo se nos revela como gracia: el Sol a través de las ramas, el insistente canto del pájaro, la sonrisa del hijo, el despreciable a causa de su mal olor… Y el resto sería un esperar a ver cómo termina tot plegat, confiando casi absurdamente en que los gestos de bondad no caerán en saco roto.

aceptar el misterio

julio 17, 2023 § Deja un comentario

Todo lo que nos parece es palabrería. Y uno puede, tras interiorizarlo, apuntar a lo absolutamente diferente de uno mismo, al en sí. Sin embargo, no hay un en-sí como puedan haber cosas aún por descubrir. El en-sí es, por defecto, lo literalmente informal, un puro haber, el cual siempre difiere del haber de las cosas. En el fondo, lo que hay en verdad es que no hay nada. Por eso mismo, el en-sí —el puro haber— sostiene el mundo no siendo nada en sí (y esta última expresión hay que leerla al pie de la letra: hay mundo porque la nada es continuamente dejada atrás). Hablamos, por tanto, de la imposible posibilidad de la aniquilación del mundo (e imposible porque, por lo dicho, no es una posibilidad que pertenezca al mundo). De ahí que vivir el misterio que abraza al mundo suponga aceptar la medida de gracia de seguir con vida (y obrar en consecuencia). Nada que ver con el des-cubrir algo oculto o gigantesco. Pues aquí seguimos inmersos en lo aparente. El resto es un esperar que el poder de la aniquilación al final salve la bondad, una esperanza que, si se piensa bien, anda rozando el delirio. Sin embargo, ¿acaso no hay mundo porque la nada no quiso ser simplemente nada —o mejor dicho, porque la nada solo es en relación con su negación de sí?

héroes

julio 16, 2023 § Deja un comentario

La idea de enfrentarse a un dios…¿no es de por sí absurda? La figura del héroe a la griega ¿no reposa sobre una fantasía —la que imagina a un dios proporcionalmente? Es como si decidiéramos combatir un tsunami o un volcán: ¿acaso no haríamos el ridículo? Aquí ¿habría algo que admirar? No hablamos de un David frente a Goliath, sino de un encarar un poder sin medida. Otro asunto fue el desafío de Job. Pues este apuntó, no ya a lo gigantesco, sino al exceso absoluto de la nada. Y con respecto a este exceso lo que está en juego no es la victoria, sino el poder soportar su eco.

¿Dios como idea de Dios?

julio 15, 2023 § Deja un comentario

¿Es Dios tan solo aquello a lo que apunta la pregunta sobre Dios —¿tan solo la idea de aquel a quien se dirige la invocación de Dios? Esto, en principio, sería lo que se ajustaría a un Dios que se revela como el misterio que abraza el mundo —y no como algo o alguien misterioso. Pues de ser algo o alguien misterioso, el misterio sería solucionable (y Dios en verdad no tiene solución). Pero ¿acaso no es esto lo que, en el fondo, confiesa el cristianismo al proclamar que no hay otro Dios que el encarnado —que el Padre no es aún nadie sin el Hijo (y viceversa)? Únicamente, porque Dios tiene cuerpo, Dios no es tan solo el grafo sin referente que nos permite formular la cuestión acerca de Dios.

la interpretación de Nietzsche sobre la muerte de Dios

julio 14, 2023 § 2 comentarios

Según Nietzsche, Dios ha muerto porque nos atrevimos a prescindir del Dios de la tradición… al caer en la cuenta de que un Dios que nos juzga desde arriba es un desatino en tanto que nos impide abrazar la existencia y, en definitiva, bailar (y no solo sobre un campo de amapolas, sino también sobre las fosas comunes de la historia). Así, en lugar de la vida, se nos ofreció un trampantojo. Ciertamente, el asunto fue, para el mismo Nietzsche, más complejo. Pero puede que sea aún más complejo de lo que incluso Nietzsche llegó a imaginar. Pues el asesinato de Dios fue antes cristiano que nietzscheano. Al menos, porque desde el Gólgota ya no cabe seguir dirigiéndose a Dios como si este fuese independiente del cuerpo que soporta el hallarse en falta de Dios. Otro asunto es que los cristianos sigan dirigiéndose a Dios como si no hubiese habido encarnación. Pero una cosa no quita la otra.

Jesús visto desde arriba

julio 13, 2023 § 1 comentario

El poderoso no es de este mundo. ¿Un millón de euros? Apenas da para gastos personales. Su mundo es un mundo, literalmente, por encima. En él, no eres nadie si no posees un Richard Mille. Nunca se mezclaron, ni se mezclarán. La trascendencia siempre tuvo una traducción política.

Pues bien, imaginemos que ahora hubiese un gurú espiritual que, viviendo él mismo sencillamente, comenzara a increparles; que les acusara de pasar de largo ante los que no tienen qué comer; que les gritase que Dios no está de su lado, sino de los que mueren en patera o a orillas de nuestras playas. ¿Acaso no pasaría por mosca cojonera? ¿Acaso no lo verían como un delirante? Y si decidiesen eliminarlo, al ver que los pobres comienzan a ponerse revoltosos, ¿no lo considerarían como una anécdota? E imaginemos finalmente que comenzara a correr el rumor de que había resucitado. ¿Es que no les parecería una superstición de desclasados, el opio que les permite, precisamente, soportarse? Y ¿no es así? Un flaco favor le hacemos a la causa cristiana donde damos por hecho que lo obvio se encuentra del lado creyente.

lo trans

julio 12, 2023 § Deja un comentario

¿Hay algo más?, nos preguntamos. Pero ¿qué significa aquí el haber del algo más? ¿El haber de otro mundo? Quizá en un primer momento. Pero en ese caso, el más sería una tan solo novedad, un simulacro de lo nuevo. De haber más, este únicamente podría darse como inasimilable —como alteridad absoluta. Ahora bien, lo inasimilable por defecto no pertenece al mundo —a ningún mundo. De ahí que no sea algo esencialmente extraño. Su realidad no puede comprenderse en clave espacial, sino temporal. Y es que en verdad el más apunta a la desaparición que sostiene cuanto es —y, por extensión, a la posibilidad de su porvenir. Sin embargo, el porvenir del más, y en tanto que su desaparición sostiene, como decíamos, el mundo, supondría, de darse, el fin del mundo. Hablamos, por tanto, de una posibilidad imposible. Pues no se trata de una posibilidad del mundo. Por eso, acaso no sea anecdótico que ese más —un más que, en el fondo, es un menos— constituya la última esperanza de los desesperados.

bien pensado…

julio 11, 2023 § Deja un comentario

Que Dios se hiciera mortal —y para más inri: porque quiso—… ¿no es algo de por sí incomprensible? O al menos ¿no lo es para quien sepa qué significo ser un Dios? ¿Cómo fue posible que llegáramos a creer que un Dios podría amarnos hasta ese punto? ¿Acaso Epicuro no estuvo más cerca de dar en el clavo cuando dijo que los dioses no quieren saber nada de nosotros? El sacrificio de Dios ¿no nos liberó, precisamente, de su tremendo poder? ¿Es que esa inmolación no implicó, aunque ambiguamente, nuestro endiosamiento? ¿Dónde quedó el exceso de lo divino —la trascendencia— tras el Gólgota? La cristiandad puso encima de la mesa una solución ad hoc: quien se encarnó no fue Dios, sino su Verbo. Como si el hacerse cuerpo de Dios no afectase del todo a Dios… pues el Padre seguía en las alturas como si nada. De acuerdo. Ahora bien, la misma dogmática cristológica ¿no nos obliga a admitir que el Padre aún no es nadie sin la fe del Hijo —esto es, no supone tomarse en serio el como si nada? Y si esto es así —y diría que lo es—, entonces el cristianismo ¿no fue la respuesta a la muerte de Dios? Pues que Dios se revelase como amor —y como amor sacrificial— ¿no equivale a decir que Dios quiso morir para que el hombre que permanece fiel contra toda evidencia pudiera transformarse en el rostro de Dios —y, en definitiva, para que Dios pudiese resucitar como alguien? Más aún: ¿acaso esta voluntad de renuncia no es la voluntad que sostiene el mundo desde un principio —aquella que, de hecho, dio pie a la historia?

a la vejez, menos Nietzsche y más Bernanos

julio 10, 2023 § 2 comentarios

De jóvenes, no podemos creer. En cualquier caso, creeremos que creemos. Pues aún confiamos en nuestra posibilidad. Otro asunto es que el cuerpo deje de seguirnos —que la mancha ya no retroceda; que cada vez contemos menos. Todo cambia cuando nuestras cosas comienzan a sercosas de viejos —o de enfermos. Una vez la decrepitud se instala como dato, el sentimiento fundamental —el que siempre nos acompaña— es el de la dependencia, el cual va junto al de una apertura a lo que nos supera, al misterio del haber y, en definitiva, de una existencia que no termina de resolverse en la bondad. El mundo nunca nos confirmará. No se trata de un sentimiento que apunte de por sí a un padre espectral —aunque esto sea imaginativamente casi inevitable, al menos por aquello de que hombre viejo, dos veces niño—, sino de uno más básico en el que caben todas las creencias. Y es que su horizonte es el no saber. Ahora bien, en tanto que la dependencia se experimenta, por lo común, como abandono —la vida continúa sin ti— resulta ineludible que vivamos a flor de piel la cuestión sobre si el abandono, y más si es cruento, será o no una última palabra. No hablamos, por tanto, de un acertijo ante el que podamos pasar de largo. Sobre todo, si la cuestión incluye a los que fueron injustamente abandonados.

paráfrasis del libro de Job a través de 1 Re 19

julio 9, 2023 § Deja un comentario

Y se vio flotando en medio del cosmos, sintiendo una mezcla de asombro y espanto. Pero ahí no estaba Dios. Luego fue arrastrado hasta las cámaras de gas, en medio de los cuerpos que gritaban enloquecidos. Y ahí tampoco estaba Dios.

un mundo fantástico

julio 8, 2023 § Deja un comentario

Tras el chute hormonal —tras el encaje de las piezas—, el desajuste, la decepción, el hiato. Siempre. Lo decisivo: un saber gestionarlo, al fin y al cabo, la virtud. O si se prefiere, la madurez. Sin embargo, lo común hoy en día es la reacción del niño, la cual consiste básicamente en rechazar la galleta rota —la tara. Y aquí el presupuesto es siempre la fantasía: no hay galletas rotas. Quizá los griegos no regaran tan fuera de tiesto cuando creyeron que la infelicidad, dejando a un lado la que nace de la desgracia, reposaba sobre la ignorancia, al fin y al cabo, sobre un error existencial. Con todo —y aquí seguimos siendo griegos—, hay medida. Pues hay taras y taras. No es lo mismo un galleta a la que le falte una muesca que una hecha polvo.

de qué va la cosa cristiana

julio 7, 2023 § Deja un comentario

¿Es posible que al final haya una divinidad oceánica a la que van a parar los ríos de todas las almas? ¿Que la luz sea el destino de cuanto es? ¿Que este mundo sea una transición? Claro. Pero la cuestión no es esta, sino si ese destino tiene que ver con nosotros. Pues de acabar disueltos en el océano, dejaríamos de ser alguien. La ola es el mar, como suele decirse. Pero por eso mismo, la ola no se enfrenta a ninguna alteridad. Nadie existe que no difiera de sí mismo y, en definitiva, de lo enteramente otro. Más aún: de seguir siendo alguien, esto es, de conservar la conciencia de sí ¿podríamos soportar tanta luz? ¿Lograríamos tolerar un mundo sin ningún más allá? ¿Acaso el todo puede ser el todo para quien permanece, en tanto que alguien, abierto al por-venir? ¿No es más realista la esperanza que apunta, precisamente, a la imposibilidad de una resurrección de los muertos —a un reset de dimensiones cósmicas? No somos fetos que esperan nacer a una nueva dimensión. Nuestra historia no comenzó en el vientre de nuestra madre, aun cuando, sin duda, le debamos la vida. Comenzó una vez fuimos arrancados de la matriz. O hay redención para la carne o, sencillamente, no hay redención.

lecciones sobre el libro de Job

julio 6, 2023 § Deja un comentario

La fe es inseparable de la cuestión de Dios, en el doble sentido del genitivo. El Job religioso —el que da por sentado que hay Dios como quien oye voces— deviene irrelevante. Así, el Dios cuestionado se revela como un exceso absoluto, más allá de la totalidad. Pues todo —el bien y el mal— es debido a Dios. ¿En qué sentido, sin embargo? No en el que podríamos atribuir a un demiurgo. Dios, en verdad, no posee la entidad de cuanto es en concreto. Todo es debido a Dios porque todo es debido al paso atrás de Dios —y aquí podríamos añadir hacia el futuro del hombre como el futuro mismo de Dios. Tanto la bendición como el horror nos han sido dados desde este paso atrás. Mientras tanto, la espera y la obediencia.

creer como quien siente

julio 5, 2023 § Deja un comentario

Creer como quien siente que hay un Dios que cuida de nosotros —que está de nuestro lado a la manera del ángel de la guarda de nuestra infancia, pero cargado de esteroides— es algo que, si se piensa bien, resulta un tanto extraño. Y es que este sentimento difícilmente podría admitir la existencia del Dios al que apunta. Así, supongamos que efectivamente existiera —que pudiéramos contactar con Él al igual que podemos entrar en contacto con un extraterrestre cuyas capacidades fuesen inconmensurablemente superiores. ¿Acaso ese Dios no quedaría de inmediato incorporado al mundo? Y por eso mismo, ¿no nos convertiríamos automáticamente en sus niños? ¿Quién, entonces, no se resistiría a vivir bajo ese amparo? De ahí que para la creencia que consiste fundamentalmente en el sentimiento de hallarse bajo la continua tutela de DIos sea esencial que no sea posible entrar en contacto. O lo que es lo mismo: que no exista. Su invisibilidad tiene que permanecer eternamente en el aire. Y esto, como decíamos, es muy extraño. Al menos, tanto como la relación que mantenemos con nuestras fantasías: que no podríamos soportar que se realizaran.

De hecho, la decisión cristiana comienza donde llevamos a cabo la voluntad de Dios sin el amparo de Dios. En este sentido, tampoco me atrevería a decir que la esperanza del Hijo fuese, en el momento crucial, un consuelo. Aunque, sin duda, lo fue para los testigos de lo que tuvo lugar tras el tercer día. En cualquier caso, no parece que sea lo mismo dar por sentado que seguimos contando con el apoyo del ángel de la guarda que esperar contra toda expectativa que Dios no abandonará a los suyos. Aun cuando para que esto suceda Dios tenga que ponerle un punto y final al mundo.

va de citas

julio 4, 2023 § 1 comentario

Ya no somos más cristianos: nos hemos salido del cristianismo no porque hayamos habitado demasiado lejos de él, sino porque hemos habitado demasiado cerca suyo, más aún, porque hemos salido de él; es nuestra propia piedad más estricta y exigente lo que hoy nos prohíbe seguir siendo cristianos.

F. Nietzsche

sub specie aeternitatis: una vez más

julio 3, 2023 § Deja un comentario

Si las leyes de la termodinámica están en lo cierto, dentro de miles de millones de años todo quedará sumido en la oscuridad y a una temperatura cercana al cero absoluto. Ninguna vida —ningún dios— sobrevivirá. Ni siquiera en el más allá. Pues cualquier dimensión desconocida, de haberla, formaría parte del todo. Desde la óptica de la eternidad, incluso la pregunta mesiánica por excelencia —qué futuro pueden esperar las víctimas de la historia— deviene aparentemente ridícula. Por no hablar de creer que somos el centro. Y es que ¿acaso no nos volvemos pequeños, como Job, al caer en la cuenta de la inmensidad? Sencillamente, no contamos.

De ahí la intuición más poderosa de Israel: que el haber de Dios, al contrario que el de los dioses, es un haber por el cual el todo se revela como el no-todo. Es lo que tiene un Dios que, como tal, anda rozando la nada. Ahora bien, por eso mismo, el más allá de la totalidad solo puede concebirse —y de manera próxima al delirio— como un reset de dimensiones cósmicas. Esto es, como una nueva creación. A diferencia de la idolatría, la fe siempre apuntó a lo imposible —a lo que ningún mundo puede admitir como posibilidad. Y ello en nombre del milagro de una bondad que se mantuvo en pie frente al espanto. Poco que ver, por tanto, con la posición de confort en la que están instalados muchos creyentes.

una breve introducción a la filosofía

julio 2, 2023 § Deja un comentario

Ninguna introducción seria a la filosofía puede dejar a un lado la cuestión acerca de qué tipo de sujeto hay detrás de una vida examinada. Pues Sócrates no fue simplemente alguien que prefirió dedicarse a soltar esas ocurrencias que nos sacan de quicio, en vez de ganarse la vida como cualquiera. No hablamos aquí de gustos —ni mucho menos de una profesión. No decimos: a unos les van estas cosas y a otros, unas muy distintas. Ahora bien, una vez nos demos cuenta de que Sócrates no jugó en la misma liga que la nuestra, difícilmente podremos soportarlo. Y con razón. Pues los resultados de la reflexión extrema —en definitva, la existencia en suspenso que la sostiene— no admiten una traducción política. Como viera Platón, no es posible una polis en la que todos sean amantes de la verdad. Como tampoco cabe un mundo repleto de santos.

dos caras

julio 1, 2023 § 1 comentario

El cristianismo pierde su nervio, por no decir que se corrompe, cuando lo convertimos en una obviedad moral —en una promoción de los buenos sentimientos con la excusa de Dios.​ Así, lo habitual, una vez damos sentado que el otro es nuestro hermano o que debemos dar de beber al sediento, es que cada uno se dedique a sus asuntos. Ya sabemos adónde ir; ahora es cuestión de aproximarse —nos decimos. Aquí la reacción es semejante a la que se observaba en los campos de exterminio: que bastaba con que hubiera algún santo entre los prisioneros para que el resto pudiera entregarse impunemente a la barbarie. Como si lo que estuviera en juego no es el obedecer a la voluntad de Dios, sino de creer que es posible la bondad —de suponer que podríamos dejar atrás el mal que llevamos dentro.

Sin embargo, los tiros de la existencia creyente no van por ahí. En cualquier caso, van los del simpatizante. Pues quien cree no cumple con los mandamientos como quien sigue unas instrucciones o se aproxima paso a paso al ideal. Ni siquiera cuando lo haga con entusiasmo. Y es que tomadas al pie de la letra los mandamientos son, sencillamente, inviables. ¿Amar al enemigo —al que te dio a tus hijos para comer? El que viene en patera ¿es mi hermano? ¿Lo decimos en serio? El punto de partida de la existencia creyente es la respuesta a una demanda insoportable —y de carne y hueso. Sin embargo, lo cierto es que esa respuesta solo tendrá lugar —de haberla— donde los cielos caigan sobre nuestras cabezas. Esto es, sin Dios mediante. No en vano revelación y catástrofe van a la par. Evidentemente, quien responde como rehén del que sufre no volverá a ser el mismo. De hecho, dejó de serlo una vez ocupó la posición de quien debe responder. En cualquier caso, más allá de la respuesta, un confiar en que esta no caerá en saco roto. Aun cuando el creyente no pueda concebir el cómo. La esperanza cristiana, a diferencia de nuestras expectativas, siempre fue delirante. Y es que su único soporte es la aparición del ángel —también de carne y hueso— donde no hay más que espanto.

del interlocutor

junio 30, 2023 § Deja un comentario

Dices: ya es mucho haber leído a un autor antes de morir. Y siempre hay quien replicará: pues yo leo un libro por semana. ¿Hay alguna posibilidad de entenderse? No, si quien replica carece de humildad, esto es, si no parte de la pregunta: por qué crees que es así. Frente al replicante hay que sonreír y cambiar de tema. Pues aun cuando, ante Dios, todos estemos en la misma línea de salida, durante el mientras tanto —esto es, mientras los cielos no se derrumben— no es cierto que todos nos hallemos en el mismo plano. Como escribiera Platón en los párrafos finales de su Apología, una vida inquieta juega en una liga muy distinta a la de aquel que permanece tan satisfecho de sí mismo y sus opiniones. Pues quien cultiva su inquietud nunca se encuentra en donde está. Esto sencillamente es así. A pesar de Twitter.

leer a un autor

junio 29, 2023 § 1 comentario

¿Qué significa leer? Mejor dicho: leer a un autor (y un autor no es simplemente alguien que escribe libros). ¿Podemos, por ejemplo, leer a Platón y, en definitiva, comprenderlo, sin antes habernos peleado con la cosa? De hecho, el trayecto es inverso al que se supone. No es que interioricemos las tesis platónicas después de entenderlas, sino que tras enfrentarnos a las mismas preguntas logramos interiorizar dichas tesis… una vez vislumbramos la “respuesta” —y aquí las comillas son inevitables— por nuestra cuenta y riesgo… aun cuando esto es posible solo porque antes hemos leído mal, esto es, a medias. Y quien dice Platón, dice el libro de Job o el Apocalipsis. Quien, frente a un autor, se atreve a opinar lo contrario permanece en el territorio de lo impersonal —de lo que se dice, se hace… Esto es, en la idiotez . Y no porque a un autor no pueda llevársele la contraria, sino porque únicamente un autor puede poner contra las cuerdas a otro autor. Pues, en el fondo, la contraria surge de tomarse en serio las “respuestas” del autor al que nos enfrentamos. Y es que, al final, basta con tirar del hilo, aquel que, precisamente, ya comenzó a estirar el autor del que dependemos. Aunque, de entrada, no nos lo parezca.

el creyente

junio 28, 2023 § 1 comentario

El creyente, en el fondo, es un salido. Como Dios mismo, que en verdad es un Dios que quiso salir de sí mismo hacia lo otro de sí (y por eso mismo, pasó de no ser aún nadie a tener un cuerpo). La mayoría no cree. En cualquier caso, simpatiza con el equipo —incluso a momentos, puede vibrar con él—. Pues hay que estar muy salido para tomarse en serio —como si la vida le fuera en ello— la pregunta que Yavhé le dirigió a Caín. Como también aquella que se interroga por la vida que pueden esperar las víctimas de la historia. Y tomarse en serio estas preguntas significa tener en cuenta que las respuestas más obvias son ¿acaso soy el rehén de mi hermano? y ninguna.

calle de doble sentido

junio 27, 2023 § Deja un comentario

Si el haber de Dios no es el del ente (y como puro haber, anda rozando el haber de la nada); y si, por eso mismo, cabe preguntarse por qué decimos que el puro haber —el haber de nada en concreto, la oscuridad y el silencio que sostienen el mundo— es el haber de Dios, entonces ¿no deberíamos admitir que Dios adquiere un sesgo conceptual? Al menos, porque no tiene sentido hablar de Dios si no es en relación con el poder ante el que no cabe resistencia (y aquí dicho poder sería, precisamente, el de la nada). Esto es, dicha operación ¿no supondría divinizar la nada? Quizá aún no hayamos comprendido hasta el final la dogmática cristológica. Y es que probablemente estemos lejos de aceptar que no hay Dios al margen de su cuerpo —su quién. La nada de Dios todavía no es divina mientras siga estando en los cielos.

hiatos

junio 26, 2023 § Deja un comentario

Decimos: hay Dios. ¿Y no sentimos un hormigueo en el estómago? ¿Cómo es que seguimos tan centrados en nuestros asuntos? Sin embargo, no debería sorprendernos: tampoco nos sobresalta el que sepamos que, tarde o temprano, moriremos. Aún no hemos caído en la cuenta. Que demos a Dios por descontado, aunque hoy en día sea íntimamente, ¿no será, con todo, una suerte? Este descuento ¿no es una de las condiciones de nuestra adaptación? Cada uno monta su parada en el mercado del mundo. Y cualquier irrupción —y Dios irrumpe desmontando las paradas (Jn 2, 13-25)— es, sin duda, un inconveniente. ¿A quién le gusta salir del quicio? El caer en la cuenta tiene su momento, un momento que no acabamos de controlar… aun cuando quepa la predisposición. Es lo que tiene que solo haya verdad en relación con la alteridad.

esbozos

junio 25, 2023 § Deja un comentario

La pintura a medio terminar —el esbozo— suele ejercer una mayor fascinación que la pintura terminada. Y más si fue desenterrada de entre los edificios derribados que dejó la guerra como es el caso de El Salvador de Andrei Rublev. También sucede con la música —pienso en la maldición de las novenas—, aunque la fascinación que provoca sea un tanto distinta. ¿Quizá porque la obra por acabar expresa que el espíritu es, en definitiva, un resto —una resistencia bajo las ruinas? ¿O porque —aunque aquí no haya propiamente disyuntiva— traduce aquello de que en el principio está el final?

retén el beso

junio 24, 2023 § Deja un comentario

Leo en el último libro —al menos, traducido— de Massimo Recalcati: el beso es un momento de intimidad que une de manera sorprendente la sede de la palabra con la del cuerpo. Y añade: sentir la lengua del amado es sentir su corazón. Cierto. Pero también lo es que la lengua avanza como tentáculo. Tampoco debería sorpendernos. Pues todo cuanto nos traemos entre manos tiene dos lados. Al emplear la cópula —al decir lo que es— juzgamos antes de tiempo (y por eso mismo, nos mentimos). Por tanto, la cuestión quizá no sea qué es eso en el fondo, sino qué terminará siendo. Y mientras tanto acaso debamos pronunciar irónicamente nuestras mejores palabras: creer en ellas como el buen actor se toma en serio su papel… sabiendo que es, precisamente, un papel. Aunque cabe sospechar que, si se resolviera la ambigüedad, no podríamos evitar la sensación de que nos encontramos en un mundo irreal. Y es que donde todo fuera luz, no habría luz.

sobre la gracia

junio 23, 2023 § Deja un comentario

Creo que podemos decir que existimos bajo un sí de fondo; que la vida nos ha sido dada como excepción —como milagro— desde el horizonte de la nada (y por eso mismo, también junto al horror). Todo es gracia, que decía el cura rural. O medida de gracia, si se prefiere. Pues la posibilidad de la aniquilación es el fondo que sostiene el mundo.

Sin embargo, creo que también cabe experimentar los momentos de gracia. Hablamos de un gesto de bondad donde no era posible ninguna bondad; del encuentro —y no solo el juego— de los amantes (estamos fuera del mundo, como escribiera Rimbaud); del perdón de lo imperdonable; del buen samaritano… Esos momentos irrumpen poniendo en suspenso la continuidad de los días, la cual está sometida a los requisitos de la adaptación. El mundo no puede integrar los momentos de gracia, aun cuando sí puedan fecundar nuestra existencia. De ahí que traduzcan sensiblemente el estado de excepción bajo el que nos hallamos por el simple hecho de existir. Y de ahí también que provoquen en nosotros la sensación de que no somos de este mundo. O siendo más bíblicos, de que nuestro mundo está por resetear.

Si permanecemos en la primera sensación, estamos del lado de Platón: como almas perteneceríamos a un mundo sobrenatural. En cambio, si nos decantamos por la segunda, como hiciera Israel, entonces el más allá es, antes que un mundo de espectros, un tiempo nuevo —una nueva creación. Platón es, sin duda, más creíble que el profeta apocalíptico. Pero quizá solo porque la sensación fundamental se decide enteramente desde nuestra óptica.

perspectivismo y diálogo interreligioso

junio 22, 2023 § 3 comentarios

El diálogo interreligioso, en su intento de buscar un mínimo común denominador, suele recurrir a la analogía de un paisaje visto desde diferentes ópticas. Así, el paisaje sería el mismo, aunque las perspectivas fuesen distintas (y no puedan dejar de serlo). Las religiones serían, pues, relativas, mientras que aquello a lo que apuntan, no. Sin embargo y desde el lado cristiano, el problema de esta analogía es que no admite el carácter único de la revelación histórica que tuvo lugar en el Gólgota. Para la fe cristiana, Dios no se manifiesta de diferentes modos. En cualquier caso, esto sería lo propio de un arjé. El Dios que se reveló como crucificado no es, literalmente, una abstracción… que es lo que, en definitiva, sería un dios-denominador-común. Hablamos de un Dios con cuerpo —y un cuerpo que conserva las marcas de la cruz— de manera que, como absoluto, no es aún-nadie con anterioridad al momento histórico del Gólgota. Ciertamente, el Espíritu sopla donde quiere. Pero, cristianamente, el Espíritu es un resto, el ánimo que se desprende del encuentro histórico entre el Padre y el Hijo. No se trata, por tanto, de una energía que vaya por su cuenta y riesgo.

de ópticas y planos

junio 21, 2023 § Deja un comentario

Decimos, fácilmente: todos los puntos de vista se encuentran en el mismo plano… aun cuando la última palabra la tenga el científico como antes la tuvo el sacerdote. Y cuando no, se impone la doxa, el tuit, lo viral. Pero ¿acaso la óptica la del gamer que, desde el pentágono, dirige los drones que matan es la misma que la de aquel que se queda en suspenso porque no puede comprender que haya hombres que le arrancan la vida a otros hombres? No es la misma: la segunda, sencillamente, ve más lejos. Ahora bien, que no sea la misma solo puede justificarse en relación con el milagro —en definitiva, con lo que es en verdad, la aparición. Pues la vida es lo que acontece como excepción —o si se prefiere, como don— desde el horizonte de la nada. Hasta hace poco hubiéramos dicho como sagrada. Y es que la aparición va con noli me tangere, esto es, con el tener que preservarla de la erosión o el (mal)trato.

(Con todo, a la aparición le sigue la desaparición. En el día a día, no hay ángeles, salvo los invisibles. Su invisibilidad, sin embargo, es el resultado de un retroceso (y no de un ocultar). No hablamos, por tanto, de otro mundo, sino de un tiempo más allá de los tiempos. Es lo que tiene existir como arrancados.)

felicidad y salvación

junio 20, 2023 § Deja un comentario

Dado que la palabra salvación nos queda lejos, muchos cristianos, a la hora de intentar comprender el credo, la sustituyen por felicidad o plenitud. Así, según su parecer, la máxima felicidad la alcanzaríamos donde viviéramos en comunión con Cristo. Vale. Sin embargo, la plenitud no es el propósito de una vida que responde al clamor de los sin pan —quizá su límite asintótico. De hecho, cristianamente la plenitud es algo que, de verse, ya se verá cuando los tiempos lleguen a su final. Mientras tanto, lo de siempre: cargar con la cruz y dar el pan de cada día… lo cual no excluye que haya momentos gratificantes o que la música de fondo sea un . Y quien dice momentos gratificantes, dice momentos de gracia.

En cualquier caso, que sostengamos con relativa facilidad que de lo que se trata es de la plenitud ya dice bastante sobre el lugar en el que estamos. Pues los hundidos —y aquí conviene recordar para quiénes se escribieron los evangelios— no esperan la plenitud, sino la redención. No es exactamente lo mismo. Pues para los hundidos, lo primero es salir de la fosa común de la miseria (y luego ya se verá). Para los capaces de Dios no hay un más allá de la redención. O mejor dicho, todo más allá está de más. De ahí que el peligro de que solo Dios baste sin tener en cuenta que el Dios que basta es un Dios con cuerpo —y un cuerpo que conserva las llagas de la cruz— es terminar confundiendo las churras con las merinas.

Ciertamente, la cuestión es si los hundidos aún podrán tomarse en serio que no hay otra redención que la de la resurrección de la carne. Esto es, si su esperanza, sobre todo tras la suspensión sine die de la parusía, podrá diferenciarse de la que proporciona una ilusión. Pero este es otro asunto.

una de Nietzsche (una más)

junio 20, 2023 § Deja un comentario

Aquí [en los evangelios] la incapacidad de resistir se hace moral. No resistir al mal es la más profunda palabra del Evangelio. En cierto sentido, es su clave.

Friedrich Nietzsche, El Anticristo

¿como si fuera Dios?

junio 19, 2023 § Deja un comentario

El cristianismo no afirma que Jesús participa de la esencia divina. Proclama que Jesús es Dios —estrictamente, el quién de Dios… lo cual, si se piensa bien, es sumamente desconcertane. Por eso mismo, la convicción creyente no deja las cosas de Dios como estaban. Pues, de dejarlas, el docetismo estaría en lo cierto: la humanidad de Jesús habría sido solo aparente. El envés de que Jesús sea Dios, siendo verdaderamente hombre, es la humanidad de Dios. Ahora bien, ello implica que Dios en sí no es aún nadie sin el cuerpo con el que se identifica. La identidad de Dios estuvo en el aire hasta el Gólgota. El dogma de la Encarnación, al fin y al cabo, sostiene que Jesús no es la ejemplificación de la esencia de Dios, sino la esencia —el modo de ser— de Dios. Como absolutamente otro —esto es, al margen del Hijo—, el Padre permanece como la eterna ignotum X de la existencia. En cuanto tal, el Padre no es más —aunque, por supuesto, tampoco menos— que voluntad. Dios llega a ser el que es —y en el centro de lo histórico— sobre la espalda doblegada de quién soportó el peso de su trascendencia. Si tú crees en mí, yo soy, leemos en el Talmud. No hay otro Dios que el encarnado. Y esto está muy cerca de decir que donde separamos a Dios de su humanidad —donde nos dirigimos a Dios como si Dios no tuviese cuerpo— tomamos el nombre de Dios en vano.

en el piso de arriba

junio 18, 2023 § 1 comentario

¿Dios está en los cielos como el que ocupa el último piso del Burj Khalifa en Dubai? De ser así, dependiendo del piso, estaríamos más o menos cerca de Dios. Y por tanto cuanto más arriba, más fácilmente percibiríamos los indicios de su existencia. Sin embargo, hoy en día no parece que el vecino del ático de señales de vida. ¿Estará desocupado? De ahí que antes, y frente al prejuicio moderno, tengamos que convencernos de que hay señales.

Los antiguos paganos no tuvieron que convencerse de ello: lo daban por descontado. Tampoco Israel, aunque las señales de Israel fueron muy distintas. Pues los pasos que escuchó Israel no fueron, estrictamente, los de Dios, sino los de quienes hallamos en su lugar. Es como si el ático hubiera sido ocupado por la familia de Belén. Es lo que tiene una trascendencia que, más que ubicarse por encima, apunta a un más allá de los tiempos.

esperar lo imposible

junio 17, 2023 § Deja un comentario

Un cristiano espera lo imposible, esto es, la resurrección de los muertos. Y ello en nombre de un bondad que tuvo lugar donde no cabía ninguna bondad. Ahora bien, esto es lo mismo que decir, siguiendo a Pablo, que la fe es un absurdo donde no apunta a lo imposible… o absurdo. Pues ¿puede suceder lo imposible? No, no puede suceder. Pues lo imposible es lo que ningún mundo —ni siquiera el sobrenatural— puede admitir como su posibilidad. Sin embargo, poner todos los huevos de la redención en una cesta sin fondo ¿acaso no está cerca de decir que no hay salvación para las víctimas de la historia? Y aquí no vale traducir el lenguaje de la resurrección a categorías actualmente aceptables. Pues lo aceptable únicamente tiene que ver con nosotros. Traduttore, traditore. Los testigos de la resurrección no quisieron decir con el símil de la resurrección que Jesús seguía vivo en sus corazones, pongamos por caso. Más bien, si dijeron que Jesús seguía vivo en sus corazones es porque estaban convencidos de que había resucitado. Dejando a un lado la ambivalencia de las apariciones, la resurrección no fue un como si. Otro asunto es que nosotros, como modernos, solo podamos entenderlo de este modo.

En cualquier caso, lo imposible va con el fin del mundo. Pues solo suceden cosas en el mundo. Lo imposible no es un hecho imposible, sino un punto y final. Al menos, por definición. En última instancia, lo imposible —la imposible posibilidad de un puro haber, de un haber sin mundo— es la eterna amenaza que sostiene la totalidad. Y es que el puro haber es no siendo nada en concreto. Hay mundo porque lo imposible de un puro haber retrocedió in illo tempore hacia lo otro de sí —hacia el haber de las cosas. Que nada permanezca —en definitiva, que haya tiempo— es el reverso de una nada que permanece como el fondo inescrutable que soporta cuanto es. Y lo soporta porque la nada es en la negación de sí. Si hay algo en vez de nada es porque lo que hay es, al fin y la cabo, la concreción de un doble no. Es en este sentido que podríamos hablar de una medida de gracia.

No obstante, el cristianismo no entiende el fin del mundo como aniquilación, sino como un nuevo comienzo en la que ya no habrá oscuridad. Evidentemente, hablamos de lo opuesto al eterno retorno de lo mismo. Así, la alternativa cristiana al nihilismo sería un reset de dimensiones cósmicas, una recreación. Para los griegos nada humano sobrevive a la catástrofe. Para el cristianismo, en cambio, solo sobrevive lo salvado. Tertium non datur. Por tanto ¿qué hay de verdadero, si lo hubiera, en la convicción creyente? ¿Acaso no hay algo de inconsistente en el imaginario apocalíptico? ¿Puede haber luz donde no hay ninguna oscuridad? Los resucitados ¿acaso no seguirán siendo alguien? Y si lo fueran —esto es, si siguieran siendo un yo— ¿cómo podrían soportar una dicha eterna? ¿Puede haber alguien que carezca de inquietud, —que exista al margen de un encontrarse más allá del presente?

Ciertamente, estas preguntas son pertinentes. Pero quizá lo sean porque pretendemos hacernos una idea de lo que tiene que acontecer contra toda expectativa en nombre de. Esto es, porque olvidamos que la esperanza creyente, antes que una suposición, es un clamor. Puede que no sea casual que, en el NT, la palabra märan’ athä se utilice en un doble sentido: de entrada, como anuncio (1Co 16, 22) —el Señor viene— y, finalmente, como petición (Ap 22, 20) —¡ven señor Jesús! Y no lo es porque el asunto más serio al que tuvo que hacer frente el cristianismo con el paso de los años es, precisamente, el del retraso de la parusía. De hecho, sigue siendo nuestro asunto. Aunque nuestra respuesta más habitual, a diferencia de la de los primeros cristianos, sea la de dejarlo correr. Pero dejarlo correr significa que las preguntas más hirientes —aquellas en las que nos va la vida— han dejado de herirnos. Y aquí podríamos recordar la reflexión de Alexander Kojéve, la cual apuntaba a la posibilidad de que quienes sobrevivieran a la muerte de Dios —los übermensch— fuesen, antes que fascinantes, unos perfectos idiotas, en el sentido más literal de la palabra.

a la contra

junio 16, 2023 § Deja un comentario

Sin una imagen previa de Dios, ¿cabe la revelación? ¿Es posible decir que Dios en verdad no es el que imaginamos? Donde no partimos de la religión, la cruz es simplemente un mal final o un sinsentido. Y aquí podemos estar de acuerdo con el nihilista. De ahí que la experiencia de Dios sea inseparable de la cuestión de Dios. Y digo cuestión porque en nuestro sincero interrogarnos acerca de Dios hay un clamor (y en el fondo, una espera): ¿dónde estás? El nihilista no espera nada nuevo. Ni a nadie. La fe va con la aparición. Aun cuando el que se presentó como el que esperábamos no coincidiera con el que hubiéramos preferido. Pero este es otro asunto.

lo que fue ya no es lo que es

junio 15, 2023 § Deja un comentario

Es posible que el cristianismo comenzase como religión. Pues Dios resucitó al crucificado a la manera de un deus ex machina. Pero lo que proclama —o termina proclamando en los primeros concilios ecuménicos— difícilmente puede encajar en las coordenadas típicamente religiosas. Pues un Dios que se decide entre el Padre y el Hijo está lejos de ser ex machina. Con todo, la cuestión de Dios es indisociable de la cuestión acerca del poder último. Y, evidentemente, donde permanecemos asentados en la torre de control —donde todo gira a nuestro alrededor como posible objeto de dominio— no cabe ningún Dios, salvo el que imaginamos para compensar.

¿sobrevivirá el cristianismo?

junio 14, 2023 § Deja un comentario

Desde la óptica del espectador imparcial, nadie puede esperar que de aquí a mil años siga habiendo cristianismo. Las religiones tienen su tiempo. Pasaron los dioses de Egipto. También los de la antigua Roma. Sobrevive, sin embargo, el paganismo, con sus múltiples variantes. De algún modo, sobreviven, también, las escuelas espirituales, desde el estoicismo hasta el taoísmo. Hablamos, en el fondo, de un sentido natural de la profundidad. No es posible que una religión vaya mucho más allá de las condiciones socio-culturales que la hicieron inteligible. Y ello a pesar de la verdad a la que apunta. Pues, como decía Hegel, incluso la verdad, con el paso del tiempo, termina siendo otra cosa.

En cualquier caso, también es cierto que la verdad se incorpora al devenir histórico bajo las formas de las herejías que condena. De ahí que la revelación cristiana esté pendiente de confirmación, como quien dice, aun cuando haya habido cristiandad. Y es que el acontecimiento que da pie a dicha revelación, en tanto que interrumpe escatológicamente la continudad del presente, trasciende las fronteras de su concreción histórica. Mientras sigan habiendo Gólgotas, siempre habrá quien caiga del caballo. O eso me atrevería a decir.