apotegmas creyentes

abril 23, 2012 § Deja un comentario

Solo un Dios que decidió retirarse del mundo puede someter por entero la vida del hombre. Solo su falta puede poner al hombre en falta. Es posible que tú no nazcas, pues, de los hechos que pueden explicarte, sino de un Dios que tuvo que negarse —que admitió ser condenado a la inexistencia— para que fueran posibles esos mismos hechos que explican tu existencia. Es muy posible que Dios no sea la trascendencia del hombre, sino que el hombre sea la trascendencia misma de Dios, el resultado de su ir más allá de sí mismo, de su rechazo de sí, su sacrificio. Y quien comprenda esto probablemente comprenda de paso la diferencia entre la religión y el cristianismo.

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