nietzscheanas 27

abril 15, 2013 § Deja un comentario

Nietzsche siempre dice más de lo que aparentemente dice. Así, por ejemplo, cuando declara que Dios ha muerto. Y es que proclamar la muerte de Dios no es lo mismo que decir simplemente que Dios no existe. El loco que cae en la cuenta de dicha muerte no es como aquel niño que descubre que los reyes son los padres. Si Dios ha muerto es que Dios fue. Nietzsche no dice, por tanto, que la creencia en Dios sea una superstición, una fantasía infantil. No dice que Dios nunca existió, a pesar de que hubo un tiempo en que los hombres lo dieron por descontado. Si Dios ha muerto es porque hubo Dios. Y es así que el loco puede preguntarse cómo pudo morir un Dios, cómo pudimos bebernos el mar. Otra cuestión, sin embargo, es en qué sentido hubo Dios. Y esta cuestión exige pelearnos con la noción misma de verdad, pelea que dejamos para otro momento. En cualquier caso, la proclamación de Nietzsche es cristiana, antes que nietzscheana (y Nietzsche tenía que ser muy consciente de esto). Pues, la convicción cristiana es que el hombre no se encuentra ante Dios mientras lo dé por descontado. Ocurre aquí lo que ocurre con nuestros padres: que no sabemos qué son —qué representan— hasta que no los perdemos de vista.

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