un Dios enfermo

noviembre 17, 2017 Comentarios desactivados en un Dios enfermo

Si lo pensamos bien, el Dios cristiano es, cuando menos, curioso. Quien sabe qué significa originariamente la palabra Dios no puede menos que extrañarse ante un Dios que decidió sacrificarse por los hombres. Es como si un niño hubiera decidido inmolarse para salvar a su mascota. Sus padres harían bien en preocuparse y llevarlo al psiquiatra. Por mucho cariño que le tengamos, ninguna mascota merece la humillación del hijo. En modo alguno puede, salvo delirio, identificarse con ella. Por consiguiente, debería sorprendernos, por no decir escandalizarnos, que aquel que murió como un perro sea en realidad, tal y como lo proclama el cristianismo, el quien de Dios. La cruz no solo afecta al hombre de Dios, sino también, y quizá sobre todo, a Dios mismo. Dios, sencillamente, no puede volver a ser como antes. O mejor dicho, Dios no es en verdad tal y como religiosamente nos lo imaginamos. Si nos tomamos el credo cristiano como quien no quiere la cosa es porque ya perdimos de vista qué es, por definición, un Dios. Y de ahí a ignorar qué reveló la cruz media un paso.

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