la ley y el don

abril 18, 2019 Comentarios desactivados en la ley y el don

Cuando uno lee la institución de los mandamientos (Ex 20, Dt 5), sorprende que estos no sean la condición de la Alianza. De hecho, es al revés. El don de Dios va primero. O lo que viene a ser lo mismo, la vida. Sencillamente, con los mandamientos está en juego la elección entre vivir o morir (y uno, ciertamente, puede estar muerto en vida). Al fin y al cabo, la obediencia —la fidelidad— que se le exige a Israel no deja de ser el envés de la experiencia de la vida como algo debido a Dios — a su extrema trascendencia—. En este sentido, no es casual que, en la interpretación rabínica, la ley y la gracia sean el testamento de Dios, casi en el sentido forense de la expresión. Don y deuda van de la mano. Así, el hombre debe preservar de la impiedad la bendición que se le ha dado de antemano. Otro asunto es que, centrado en su posibilidad, crea por lo común que no le debe nada a nadie. De hecho, podemos leer la Biblia como el relato de nuestra resistencia a aceptar la donación de Dios, en el doble sentido del genitivo. Como si la fidelidad siempre se decidiera desde el otro lado —desde el lado del otro—. Como si la paciencia fuera el principal atributo de Dios, de tener alguno.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo la ley y el don en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: