los pobres

mayo 19, 2019 Comentarios desactivados en los pobres

La salvación, como suele decir Jon Sobrino, está en manos de los pobres. Y uno no puede evitar la impresión de que esto es sencillamente verdad. Sin embargo, también podríamos preguntarnos si acaso no tenemos esta impresión solo por la fuerza de las palabras. Pues, una vez descendemos a las trincheras vemos de todo. En los lodazales del mundo, hay quienes, sin duda, reclaman nuestra compasión, pero también aquellos que provocan nuestro rechazo a causa de su hijoputismo. La pobreza es degradante. Y quien vive como un perro fácilmente se comporta como tal. Es pobre aquel que, debido a su hambre, yace postrado mendigando un poco de pan. Pero también aquel que no tiene más remedio que recurrir a la violencia, una violencia que dirige contra nosotros, los satisfechos. Una vez pisamos el barro, inevitablemente nos enfangamos. Y ahí no es evidente que la salvación venga del pobre. Más bien, quedamos sepultados por la sospecha de que las grandes palabras quizá nos vengan un tanto grandes. Y no necesariamente porque no sean verdaderas. En los infiernos, lo natural es creer que tan solo la polis puede proporcionarnos una cierta humanidad. Si cristianamente creemos que la redención viene del pobre no es porque de hecho sea así, pues los hechos se encuentran atravesados de una irreductible ambigüedad, sino porque Dios se hizo pobre para poder perdonarnos. Y este es el problema. Pues modernamente ya no sabemos qué hacer con Dios o, mejor dicho, cómo situarnos ante un Dios que, en realidad, no aparece como dios. Nada verdadero se decide solo desde nuestro lado. Pero tampoco estamos dispuestos a aceptar que haya en verdad otro lado.

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