adoptar subnormales

junio 21, 2019 Comentarios desactivados en adoptar subnormales

Larry Hurtado, en su libro Destructor de dioses (el cristianismo en el mundo antiguo), cuenta que durante el primer siglo de nuestra era, los cristianos rescataban a los niños que habían sido abandonados por los romanos en las afueras de las ciudades, debido principalmente a que nacieron con alguna malformación o disminución mental. Nadie más lo hacía. Basta este dato para, cuando menos, imaginar qué debió suponer la irrupción del ethos cristiano en la Antigüedad. Hegel dijo que lo natural en el hombre es dejar de ser natural. De acuerdo. Pero podríamos añadir que de lo que se trata, más bien, es de dejarse alcanzar por lo sobrenatural. Un aforismo del budismo zen sostiene que un deficiente mental es una especie de ángel. Y algo de esto hay, sobre todo si tenemos presente su espontánea ingenuidad. Pero también es una cruz, sobre todo si nos sale violento. El ethos cristiano, como dijera Pablo, tiene mucho de cargar con la cruz… como la cargó Dios mismo. O por decirlo de otro modo, tiene mucho de kenótica. En este sentido, lo sobrenatural para un cristiano no es el fenómeno paranormal, sino el que Dios se humillara hasta morir en una cruz por amor a los hombres, lo cual de por sí resulta ciertamente asombroso, por no decir inadmisible, para quien sepa qué significa ser un dios. Ahora bien, el cristiano no carga con su cruz por aquello de hacer méritos ante Dios, sino poseído, como quien dice, por el espíritu de la redención. Es como si se dijera a sí mismo, nadie va a quedarse atrás. Es como aquellos soldados que, siendo perseguidos por el enemigo, cargan con el compañero herido —el inservible— porque esperan llegar, sanos y salvos, al campamento. Nos hemos librado de morir. No vamos ahora a abandonarte.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo adoptar subnormales en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: