mind-cure

julio 30, 2019 § 1 comentario

Ya lo dijo Madame de Staël: nada nuevo hay bajo el sol, salvo lo que se olvida. Así, la moda del mindfulness o de la no dualidad viene de lejos. Ya en 1902, el año en el que William James publicó Las variedades de la experiencia religiosa, muchos en los EEUU se sintieron religiosamente entusiasmados con la idea de que la mente lo puede todo. Que todo está conectado; que el sufrimiento es simplemente un malentendido. Que el alma es, en definitiva, un pedazo de una divinidad con buen rollo. En este sentido escribía Walt Whitman, acaso el gurú de esta generación: [los animales] no conocen la amargura ni se quejan de su condición/ No se despiertan por la noche llorando por sus pecados. Es innegable que en este tipo de espiritualidad prevalece el sentimiento de pertenencia, de un esencial —y a menudo ignorado— formar parte. Y algo de esto hay. Sin embargo, uno no puede evitar la impresión de que aquí nos hemos quedado con la primera parte del encuentro entre Yavhé y Job, aquel en donde el bueno de Job es llevado a contemplar la inmensa belleza del cosmos. Desde la convicción de que hay una armonía subyacente, el horror es una nota disonante, la cual que debe ser superada por una nueva manera de ver las cosas (o por seguir con la analogía, evitando que nuestros dedos pulsen una nota falsa). Ahora bien, no parece que un genocidio tan solo tenga que ver con un error de percepción o, mejor dicho, con un no habernos purificado aún lo suficiente. Es verdad —de hecho, tautológico— que si todos fuéramos ángeles no habría mal. Pero es que no parece que seamos ángeles (ni podamos serlo). Por el contrario, cabe sospechar que, dejando a un lado a quienes tienden genéticamente a la bondad, hay en el hombre una voluntad de destrucción. Esta voluntad, sin duda, encuentra su muro de contención en el temor visceral a traspasar las fronteras del tabú. Pero, como vieron los griegos, no hay frontera moral que se mantenga firme ante la degradación de la polis. Así, cogiendo el rotulador grueso, podríamos decir que hay dos clases de espiritualidad: la que acentúa la conexión y la que parte de la separación. Y aquí estaríamos tentados de creer que la verdad se halla en el medio. Sin embargo, esto sería hacer trampas (aun cuando es innegable que existimos entre el anhelo de unión y la aparente imposibilidad de consumarlo). Pues lo decisivo es de dónde partimos. Si de lo primero, entonces la solución pasa por separar el trigo de la paja —por seguir la pauta de una dieta detox, como quien dice—. Si de lo segundo, entonces la cuestión es quién nos salvará de la desgracia o, mejor dicho, de nuestra condición; quién podrá restaurar el vínculo con el sí que fue pronunciado in illo tempore. Y desde esta óptica, solo quien pronunció ese sí puede hacerlo, pues el hombre no es de fiar. La primera espiritualidad es pagana (aunque el paganismo, al menos en la antigüedad clásica, no era tan optimista). Un pagano no se siente acusado por el hambre de los que no tienen el pan de cada día, sino, en cualquier caso, conmovido. Un pagano no cree que se encuentre sub iudice —que deba responder a una demanda en la que está en juego su condena o absolución—. En cambio, la segunda parte de aquella interpelación que no puede brotar de uno mismo: Caín ¿dónde está tu hermano?  Según la primera, todos somos capaces de Dios. Tan solo necesitamos saber que hay que hacer para desprendernos de lo que nos sobra. Según la segunda, únicamente los pobres son capaces de Dios —o, si se prefiere, cualquiera de nosotros siempre y cuando nos situemos junto a ellos (y como ellos)—. La primera se mantiene dentro del marco de la distinción entre lo sólido (o puro) y las apariencias. La segunda en medio de la historia. De ahí que aquí la cuestión no sea si hay o no hay un Dios que, por debajo o por encima, sostenga cuanto es, sino si finalmente lo habrá. Lo que la primera entiende como esa sustancia que hay que descubrir y a la que deberíamos conectarnos, la segunda lo concibe como un sí de fondo del que fuimos arrancados al nacer y que no es posible restaurar solo desde nuestro lado. La primera nos convence más (pues nos permite confiar en nuestra posibilidad). La segunda, exige mucha fe (pues resulta, ciertamente, increíble). Es lo que tiene partir de la separación —de un Dios, literalmente, absoluto y que, por eso mismo, solo puede darse como un imposible por-venir. Como si el futuro del hombre fuera indisociable del futuro de Dios. Aun cuando este futuro, en tanto que imposible, suponga el fin de nuestro mundo.

§ Una respuesta a mind-cure

  • Carmen dice:

    No sé si hay quien tienda exclusivamente a la bondad en razón de sus genes pero, de acuerdo con la epigenética, los factores ambientales tienen mucho que ver con la expresión final de esos mismos genes, un “determinismo” extraordinariamente complejo, multifactorial y con retroalimentación. Por coherencia con la experiencia, me gusta incluir ahí la conciencia, proceda de donde proceda: esa alarma que de pronto salta, cuestión de milisegundos, para que te pares a ver, y que fácilmente se deja ignorar. En lenguaje bíblico, se nos pone ante dos caminos; ignorarlo, ya es una opción. Los ambientes “protegidos” (por catequesis, por mindfulness o por barreras de cualquier tipo frente al desorden exterior), además de la conexión con el más allá pretenden generar vías por las que transcurrir sin sobresaltos. Luego la vida es como es, y no hay protección 100% fiable. Fuera, entre otras muchas cosas, está la noche, que puede ser horrenda y en la que es fácil perderse, pero también finalmente amable, según testigos. Que se engañaran pensando haber sido rozados por el imposible por-venir, es ciertamente posible. Por increíble que suene, creo que debemos admitir que también lo es su contrario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo mind-cure en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: