morir de éxito

diciembre 28, 2020 § Deja un comentario

La fe hace ya tiempo que dejó de ser una confesión de fe… si es que alguna vez lo fue, más allá de los tiempos de las persecuciones. Y una confesión solo se da ante aquel que la exige: ¿y tú quién dices que soy yo? (Mt 16, 15-19). Pues que el crucificado sea el quién de Dios no es en modo alguno obvio. Más bien, lo obvio es que Jesús fue un profeta que acabó mal. De no haber confesión, el kerigma cristiano queda reducido a una mera especulación teológica (por no decir, a una suposición entre otras). Ahora bien, difícilmente habrá confesión donde no se parta de la experiencia de la redención.

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