misterium

marzo 9, 2022 § Deja un comentario

Si Dios es el misterio del mundo —el factor pendiente que mantiene el mundo en la indecisión—, entonces Dios no es un ente que esté, literalmente, por descubrir. Y si Dios no es algo misterioso, entonces estaremos de acuerdo en que ni siquiera podríamos decir que hay Dios. Un Dios que existe, no existe, como decía Bonhoeffer. Israel, sin embargo, lo comprendió antes (y a través de siglos de sufrimiento). No en vano Dios es la promesa de Dios. Su haber no es el del presente indicativo. Un creyente permanece a la espera. Y mientras tanto, un tener que responder al que ocupa su lugar, el sin Dios. Ahora bien, lo que Israel ni siquiera imaginó es que la promesa de Dios —su tener lugar— se realizaría en un crucificado en su nombre. ¿Quieres ver a Dios? Ahí lo tienes, colgando de un madero. Es posible que aún no hayamos comprendido la audacia cristiana. De ahí que no sea secundario que la crisis del cristianismo tenga que ver con que ya no sabemos qué hacer con la resurrección de los muertos. Y es que sin resurrección de por medio, la declaración cristiana está muy cerca del ateísmo.

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