quién soy
julio 25, 2026 § Deja un comentario
Nos preguntamos ¿quién soy? Pero solo porque se nos exige ser alguien y alguien admirable, famoso, singular: mientras habitamos las cuevas, tuvimos suficiente con el mote—. Ahora bien, lo cierto es que inicialmente buscamos la respuesta por el camino más corto, el del espejo: que nuestra imagen sea digna de aplauso. Quién soy, es decir, a quién me parezco. Por eso mismo, ante el espejo nunca estamos solos: nos rodean los demás. Sin embargo, el espejo nunca miente: la más bella siempre será otra (y tú lo sabrás, aunque hagas ver como si no). De ahí que la vía del espejo no conduzca a ninguna parte. Narciso murió ahogado por las aguas que le reflejaban.
De ahí que la única respuesta saludable comience, de hecho, con otra pregunta: a qué o quién debo responder con mi vida. Es decir, el carácter —el firme, se entiende— obedece a una llamada, al imperativo de un daimon, a una misión. En este sentido, el carácter no es el resultado de la imitación, aun cuando siempre comencemos imitando. Quien soy, es decir, quién es mi padre —que quiere de mí—. Tampoco es fácil descubrirlo. Pero no hay otro camino —ni libertad—. Pues serás alguien cuando deje de preocuparte ser alguien. Y dejará de preocuparte cuando lo único que te interese sea cumplir con la tarea.
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