lo normal como extraño
julio 27, 2026 § Deja un comentario
La conciencia, la distancia con respecto a uno mismo, encuentra su expresión más delirante en el extrañamiento de sí. ¿Acaso no es motivo de perplejidad el afán por perpetuarse? Ciertamente, no es esta nuestra sensación: queremos perpetuarnos. Pero, de levantar la alfombra, ¿qué veremos? El compulsivo movimiento del gen. Como si fuéramos su instrumento (y esto, no obstante, ya supone una lectura, una interpretación). De ahí que el extrañamiento de sí sea una de las condiciones del dominio de sí. Nadie es el caballo que monta. O dicho de otro modo: el títere deja de serlo una vez deviene consciente de que los hilos los mueve otro. Su libertad, al fin y al cabo, es resistencia, un cierto margen de maniobra. Para que fuera absoluta, tendría que cortar esos hilos que le permiten andar sobre el escenario. Pero en ese caso, lo que no podría hacer, precisamente, es andar.
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