el juego de las diferencias (1)

septiembre 28, 2020 § Deja un comentario

Muchos de los que creen que creen se dejan embriagar por expresiones como el perdón o el amor de Dios. Pero precisamente porque lo primero aquí es la embriaguez, antes creen en el perdón que en el perdón de Dios; en el amor, que en el amor de Dios. De hecho, aunque no lo admitan, les sobra el de Dios. Es lo que tiene una época que no sabe qué hacer con Dios, pero que mantiene el poder de seducción de ciertas palabras. Como si fueran mágicas. Sin embargo, quizá las cosas serían un tanto distintas si partiéramos no ya del Dios que imaginamos, sino de aquel que incluso en los cielos encontraríamos en falta. No en vano, el cristianismo confiesa que del Padre no veremos otro rostro que el de un crucificado en su nombre. Como tampoco es causal que la Biblia entienda que el diálogo con Dios se da siempre a través del ángel.

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