new Lear

julio 13, 2010 § Deja un comentario

«La libertad habita lejos de aquí y esto es el exilio». Shakespeare, of course.

(Sin embargo, un judío diría, precisamente, lo contrario: porque permanecemos en el exilio —porque fuimos arrancados del hogar—, no podemos hacer otra cosa que elegir. Dos visiones. Dos modos de existencia.)

rabí Moshé

julio 13, 2010 § Deja un comentario

No hay nada en el hombre que haya sido creado en vano. Las cualidades más bajas y despreciadas pueden elevarse para ser puestas al servicio de Dios. Por ejemplo, el orgullo. Si se lo eleva, se transforma en valor para andar los caminos de Dios. Pero ¿para qué fue creada la negación de Dios? Ella también puede ser elevada, pues si uno viene hacia ti pidiéndote ayuda, no puedes limitarte a las palabras piadosas, diciéndole, por ejemplo: ten confianza y deposita tu necesidad en manos de Dios, sino que en ese caso tienes que actuar como si Dios no existiera, como si en todo el mundo hubiera solo un hombre que pudiera ayudar a quien reclama tu ayuda: tú y nadie más.

Moshé Löb

más Balasch

julio 13, 2010 § Deja un comentario

Senyor, les coses que m’esperen / em passen sota terra

de Decaure

bcn07

julio 13, 2010 § Deja un comentario

El arte contemporáneo o es fruto de la histeria o de la banalidad. Es difícil encontrar la herida en un pintor de hoy. Freud y Bacon fueron quizá los últimos que pintaron con sangre. Y ya sabemos que si no hay sangre, no hay aura.

Josep Llort, pintor (y taverner)

éxodo

julio 13, 2010 § Deja un comentario

A pie del Sinaí los esclavos huídos de Egipto respondieron a YWHW (Ex 24, 7): naasse ve nishma —haremos [lo que el Señor ha ordenado] y, así, escucharemos [comprenderemos]—. Esto es, para el judío, la obediencia es anterior al reconocimiento de la verdad. Estrictamente hablando, sería su condición. El contraste con Atenas no puede ser mayor. Para Sócrates, como sabemos, una vida que no vuelva sobre sí misma —una vida que no cuestione las verdades que parecen sostenerla— no es digna de ser vivida. El valor de lo que uno hace o deja de hacer depende, en definitiva, de lo que se admita como real. La visión, pues, va por delante. Una vida en falso es para el griego una vida equivocada, ignorante, bestial. Así, una cosa sería buscar la belleza como la vaca busca la hierba y otra buscarla porque sabemos que es lo único que humanamente debe ser buscado. Es indudable que nosotros estamos en esto más cerca de Atenas que de Jerusalén. Es muy difícil que nosotros, hombres y mujeres hinchados de libertad, podamos posicionarnos junto al judío; es muy difícil que no interpretemos su situación, a pie del Sinaí, como la propia de una inaceptable sumisión. Sin embargo, es muy posible que aquí la decisión del esclavo posea más alcance que la visión del tábano. Y es que un desarraigado —y qué somos, en última instancia, sino esto: hombres y mujeres sin arraigo— o bien responde a un mandato imposible —e imposible en tanto que su situación es la propia de quien se encuentra sin salida— o bien se convierte en un muselmann. Esto es: para un esclavo, la obediencia incomprensible al Señor de los cielos y de la tierra —a un Dios, al fin y al cabo, sin imagen— se convierte en la condición misma de la libertad, la voluntad, el querer. Así, tan solo quien cree que el hombre no es un en verdad un desarraigado, sino simplemente un extraviado, puede aspirar a la libertad de los dioses. O con otras palabras: tan solo quien se cree un espíritu celestial —quien cree que su patria es el más allá—, puede pretender ser señor de sí mismo.

person

julio 12, 2010 § Deja un comentario

Decir que Dios es persona equivale a decir que la relación del hombre con Dios no puede entenderse como la relación del hombre con una fuerza, ni siquiera en el caso de que definamos esa fuerza como la fuerza misma del amor. El creyente bíblico propiamente no se conecta con el fenómeno divino, sino con la realidad de Dios, esto es, con el deber ser de Dios, su promesa, al fin y al cabo, su todavía no. Sin embargo, bíblicamente  —y acaso sea ésta la gran lección de la Torá— la invocación de Dios se resuelve no ya como la intervención directa de Dios, sino como la invocación misma de Dios al hombre, es decir, como esa llamada que el hombre no puede satisfacer pero tampoco eludir. Dios responde sometiendo al hombre a una demanda sin excusas. En este sentido, su radical trascendencia —en místico: su nada— funciona al modo de esos muros que nos permiten reconocer nuestra voz como la voz debida a otro. O por decirlo en judío: no ya la satisfacción, sino la Ley —el mandato que nace de la garganta de las víctimas— es la única respuesta de Dios a la invocación del hombre. Que esto sea en verdad liberador —y no fuente de neurosis— es algo que, cuanto menos, debería provocar nuestro más profundo desconcierto.

survey

julio 11, 2010 § Deja un comentario

No deja de resultar curioso el interés común por conocer la opinión ajena. Como si una opinión valiera gran cosa. De hecho, vale tanto como pueda valer una barretina o una falda escocesa. Nada digno de interés, salvo para el costumari. Así, uno no hace más que el rídiculo cuando dice, por ejemplo, que, según su opinión, todos somos iguales —o bien que la libertad es un valor fundamental—. Por poco que pensemos caeremos en la cuenta de que una opinión es algo que, como tal, decimos sin pensarlo dos veces. Y es que una verdad por defecto difícilmente puede ser reveladora… de la verdad que se le supone. Más aún: con respecto a lo esencial no cabe opinión alguna. De hecho, cuando alguien nos pregunta qué opinamos de Mozart o del libro de Job hay que ser muy estúpido para responder.

AT

julio 10, 2010 § Deja un comentario

El Antiguo Testamento es, ciertamente, un libro tan extraño que solo con reparos podríamos calificarlo de religioso. Su historias podrían resumirse como sigue: haga lo que haga, el hombre no puede cumplir con lo que Dios le exige. Tarde o temprano, el hombre vuelve a caer. «Cada uno ha vuelto a tomar al esclavo y a la esclava que había dejado libres y los ha sometido de nuevo» (Jer 34, 13-16). Lo dicho: no hay nadie que sea justo (Sal 14). La moraleja es inmediata: la relación del hombre con Dios no es la de quien logra la bendición de Dios con el debido sacrificio, sino la de quien aguarda de rodillas el acontecimiento de Dios. El judío supo antes que nadie que solo (un) Dios podría liberarlo de la enajenación de Dios.

dos tipos de saber

julio 10, 2010 § Deja un comentario

¿Qué sabe quien sabe? O bien comprende la profunda unidad de lo diverso —por ejemplo, cuando decimos que la nube y el mar son, en definitiva, lo mismo—; o bien comprende la infranqueable distancia que media entre diferentes variantes de lo mismo —entre Mozart y Salieri, por ejemplo—. Así, desde la primera óptica —la propia de un saber científico—, podemos llegar a decir, pongamos por caso, que todas las mujeres son iguales. Desde la segunda, la propia del elitismo humanista, la diferencia entre una mujer interesante y una del montón se impone como si se tratara de una diferencia de naturaleza. Es por esto que la visión que todo lo iguala difícilmente podrá orientarnos en esto del vivir. Así, no vale por igual una mujer que solo se ocupe de lucir(se) que una mujer que se pregunte, de vez en cuando, què fem aquí tots plegats.

(Probablemente, ahora alguien se sentirá obligado a bramar: ¡¡ pero si toda mujer siempre tiene algo de interesante !! La cuestión es quién necesita decir esta verdad… pues quizá sea cierto para la curiosidad del entomólogo (o para quien va muy pillado), pero no para quien busca encontrarse con una mujer de, cuanto menos, un cierto interés. Una vez más, el resentimiento anidando en el fondo de todo clamor igualitario.)

anima

julio 9, 2010 § Deja un comentario

Hay dos tipos de almas. La que anhela la pureza de lo divino. La que sufre a Dios. La primera es erótica. La segunda judía. En el primer caso, se trata de ascender. En el segundo de regresar con vida. En el primer caso, tenemos un alma bella, esto es, un cuerpo que participa de la vida divina. En el segundo, un cuerpo dejado de la mano de Dios, sin raíz. El espíritu, en el primer caso, es impulso hacia lo alto. En el segundo, resistencia. La primera alma es elevada porque ha hecho lo debido. La segunda hace lo debido porque ha sido enterrada. Aparentemente, no hay alternativa: o Platón o Abraham. Sin embargo, Occidente, al fin y al cabo, aprendió a nadar entre dos aguas.

clase de Historia

julio 8, 2010 § Deja un comentario

El cristianismo solo ha podido hacer las paces con la Ilustración adoptando como propias la creencias de su enemigo interior, el gnosticismo. Así, la creencia de que en el fondo de la existencia humana habita algo así como una chispa divina se ha convertido en la creencia básica de muchos cristianos de hoy, una creencia, por otro lado, asumible incluso por aquellos que, desde otras sensibilidades religiosas, no saben qué hacer con un Dios crucificado. Tras esta notable reducción, no debería extrañarnos, entonces, que muchos consideren evidente que el cristianismo, en el fondo, dice lo mismo que otras religiones: al fin y al cabo, un cristianismo del dios interior es homologable a cualquier cosmovisión que crea en la autorredención del hombre. Y por eso mismo, para una buena parte de los creyentes actuales, la figura de Jesús de Nazareth convence más como maestro que como Señor. Así, solo enmascarando su verdad el cristianismo ha logrado desprenderse de lo que la modernidad ilustrada encuentra inaceptable, a saber: el temor de Dios. Sin embargo, un Dios que no obligue traumáticamente al hombre a salir de sí mismo —un Dios que no le someta a una demanda infinita— ¿en qué sentido puede seguir siendo Dios? Cabe, por tanto, la posibilidad de que un cristianismo sin temor de Dios —o como suele decirse, una espiritualidad transconfesional— no sea otra cosa que la piel de cordero del lobo positivista.

la filosofía del jabalí

julio 8, 2010 § Deja un comentario

Desde la barra de un bar los hombres se revelan como «ninots que fan cosetes» (Josep Llort). La barra de un bar, sin duda, posee la suficiente elevación como para observar tranquilamente el naufragio ajeno, la quiebra del alma, una común falta de integridad. Así, podemos ver al sacerdote que deja pasar las horas introduciendo monedas en la máquina tragaperras con la mirada de quien ya no sabe adonde ir. O al psiquiatra que escribió tantos libros de éxito sobre cómo vivir en pareja, seduciendo a la última periodista que le entrevistó.

(Sin embargo, también podemos encontrar a Frankie Dunn (Clint Eastwood) tal y como aparece en la escena final de Million Dollar Baby. De regreso, sin nada que decir. De espaldas a la cámara, Frankie Dunn ya no tiene que justificarse ante los hombres. Aquí ya no hay ninot. Como si la única integridad posible fuera la del fracaso —o la del ninot trencat, si se prefiere—. Como si solo pudiéramos ver en verdad donde ya nada queda por ver.)

aclaración

julio 8, 2010 § Deja un comentario

¿Qué significa tener fe? No tanto saber que hay algo ahí, más allá de lo tangible, sino permanecer en la invocación de Dios, un Dios que, a decir verdad, no se deja ver por ningún lado. Esto es: permanecer ante Dios sin Dios.

(Y acaso la prohibición judía de las imágenes de Dios no tenga otro propósito que mantener al hombre en la desnudez propia de quien se encuentra, cara a cara, con el más allá de Dios. Sin embargo, ¿no deberíamos admitir que donde no pueden haber imágenes de Dios —donde no cabe, por tanto, el íntimo fervor de quien se siente escuchado por un espíritu bueno—, la fidelidad creyente solo puede perseverar a través de una existencia fuertemente ritualizada, donde el mandato priva sobre la devoción… precisamente lo que la tradición cristiana rechaza como fariseísmo?)

tout passe

julio 8, 2010 § Deja un comentario

Iván Grigorievitch, tras veinte años en el Gulag siendo inocente, se encuentra en Leningrado con su delator, Pineguín, el cuál prosperó durante ese tiempo gracias, precisamente, a su falsa delación.

«No pronunció ni una palabra de reproche, pero lo miró a los ojos con una viva curiosidad mezclada de tristeza. En ese momento, durante un segundo, solo un segundo, Pineguín sintió que se lo entregaría todo al mundo: sus condecoraciones, su dacha, su poder, su fuerza, su encantadora esposa, esos hijos suyos de tanto talento que estudiaban física nuclear… todo con tal de no sentir sobre él esa mirada.»

V. Grossman

(¿Se trata de una reacción o de una revelación? That’s the question. Si nos decantamos por lo primero estamos del lado de Hume y, en general, de la Modernidad. Si por lo segundo, entonces estamos del lado creyente… pero, en ese caso, deberíamos poder dar cuenta de en qué sentido el hecho de encontrarnos sometidos a una vergüenza imborrable es algo que tiene que ver con Dios.)

vetero

julio 7, 2010 § Deja un comentario

El hallazgo judío, si cabe hablar así, consistió en tomarse en serio el logos —el decir— acerca de Dios. Y por eso mismo, una de sus prohibiciones fundamentales es, como sabemos, la de no tomar el nombre de Dios en vano. Pero ¿cuándo hacemos esto? Pues cuando apelamos a Dios para justificar nuestra buena fortuna o bondad. Bíblicamente, sin embargo, no puede haber verdad cuando nos limitamos a hablar sobre Dios. Tan solo quien invoca a Dios —o mejor dicho: solo quien le pro-voca a la manera de Job— puede pronunciar el impronunciable nombre de Dios. Ahora bien, si un creyente puede nombrar a Dios es porque nadie puede dirigirse en verdad Dios, si no es Dios mismo —esto es, su real inexistencia— quien toma al hombre por la garganta. O dicho de otro modo: el decir a Dios en verdad es el decir mismo de Dios en el corazón del hombre. Únicamente puede dirigirse con honestidad a Dios quien sufre en su carne el peso de la trascendencia de Dios. Si la Torá es, literalmente, palabra de Dios no es porque Dios la haya dictado desde los cielos, como quien dice, sino porque el conjunto de la Torá puede comprenderse —en realidad, debe comprenderse— como una sola invocación de Dios, en el doble sentido del genitivo. Así, lo que el hombre puede hacer en relación con Dios no sería, en definitiva, otra cosa que el poder mismo de Dios.

todo Nietzsche (o casi) en un ejercicio tipo test

julio 7, 2010 § Deja un comentario

¿Quién de las tres defiende que lo que importa es la belleza interior? Márquese lo que proceda.

Corrección a modo de diálogo:

Nietzsche: tan solo el jorobado se ve obligado a recurrir a la decisiva importancia de la «belleza interior».

YWHW: y quién, de vosotros, no tiene joroba

Nietzsche: ¿por qué te emperras? Dices que los dioses no existen… pero solo porque si existieran, no podrías soportar no ser un dios.

Entre ambos anda, ciertamente, el juego. O Dioniso o el Crucificado.

una imagen o mil palabras

julio 7, 2010 § Deja un comentario

imprescindible elitismo

julio 7, 2010 § Deja un comentario

Las mujeres suelen decir que los hombres son unos superficiales. Por lo común, solo piensan en sí mismos: en su éxito, sus máquinas… Cuando tienen en cuenta al otro es porque piensan en el (otro) sexo (como si fueran, eso sí, unos sex machine). Y, de entrada, esto es tal y como se cuenta. Sin duda. No obstante, las mujeres que dicen estas cosas suelen tener un alto concepto de sí mismas. Fácilmente creen que ellas, a diferencia de ellos, están al servicio de las cosas que importan: los hijos, la crianza… al fin y al cabo, la Vida, con mayúsculas. Y, ciertamente, solo ellas pueden engendrar. Pero ¿quién dijo que cazar osos (o zorras) no estuviera al servicio de la Vida? Cualquier genetista lo defendería sin pestañear.

(Hace una hora que las chicas que tengo al lado aquí en el Wow solo hacen que dar la tabarra con los chicos de pasta y las casas en la costa con piscina, jardín y barbacoa… Una vez más, se confirma: la diferencia entre hombres y mujeres se acentúa en la superficie. O dicho de otro modo, en la superficie, toda diferencia se revela como superficial…y, por tanto, irreconciliable: ellos no son sencillos, sino unos simples; mientras que ellas no son profundas, sino complicadas. Los quiosqueros lo saben perfectamente: en un lado, Solo moto o el Playboy; en el otro, El mueble o Mi boda. En La Central, en cambio, las diferencias acaso sean más sutiles: lejos de lo elemental, hombres y mujeres podemos encontrarnos, manteniendo esa debida distancia…

En cualquier caso y por suerte, nada de esto tiene que ver con la bondad.)

etimología

julio 7, 2010 § Deja un comentario

La palabra «ángel» significa, originariamente, «la voz —el mensajero, el medio— de Dios». Pero también, y quizá por eso mismo, algo ajeno, extraño, extranjero… Esto, sin embargo, podemos entenderlo de dos modos: o bien religiosamente; o bien bíblicamente. En el primer caso, el ángel provocaría el extrañamiento del hombre. Un ángel sería, en este sentido, un ente extraño. En el segundo, el extraño —al fin y al cabo, el extranjero, el paria, el desarraigado…— sería propiamente un ángel de Dios, su vestigio, su huella. Es obvio que no estamos hablando de lo mismo. El primer modo de ver un ángel es el propio de la infancia, pues como sabemos, el Mundo, para un niño, está lleno de presencias animadas. El segundo, en cambio, se impone cuando ya no podemos seguir siendo unos niños, esto es, cuando el Mundo deja de hablarnos y se muestra como lo que en definitiva es: un simple sistema de fuerzas, a veces, hostiles. Para un judío, como es sabido, no cabe una relación directa —sacrificial— del hombre con Dios. Toda relación con Dios es siempre una relación con el ángel de Dios. Pero en bíblico el ángel de Dios es, literalmente, lo que queda de Dios. Y lo que queda de Dios —ese resto— cuando ya no queda nada visible de Dios es la garganta del paria como la garganta misma de Dios. Lo dicho, huellas.

valerianas

julio 7, 2010 § Deja un comentario

1— La amistad, el amor, es poder ser débiles juntos.

2— Centrar la vida en la búsqueda de la «felicidad» es algo propio de mediocres.

3— El poema es a la novela lo que el sonido al ruido.

4— La esterilidad, el estado natural del poeta (en todos los géneros). ¿Por qué? —Si no fuera así, el hallazgo no tendría ningún valor. [… sin embargo, la esterilidad] no es tanto ausencia de producción como una seria dificultad para la aceptación.

Paul Valéry

whisful thinking

julio 5, 2010 § Deja un comentario

Hay una versión del cristianismo que se encuentra cerca de la estupidez o, si se prefiere, del hippismo que para el caso vendrían a ser lo mismo: consiste en enfrentarse a los problemas de la polis dando por descontado que no hay otra solución que la que pasa por una completa transformación moral de los hombres y, de paso, de la naturaleza del Mundo. Así, el razonamiento suele seguir siempre la misma pauta: en primer lugar, se identifica la causa del problema, a saber: o bien nuestro modo de hacer las cosas; o bien una pieza del engranaje; en segundo lugar, se propone la solución, la cual, teniendo en cuenta el diagnóstico, suele ser bastante elemental: o bien, hemos de hacer las cosas de otro modo, lo que al fin y al cabo suele implicar ser de otro modo; o bien, se trata de cambiar la pieza. Y, ciertamente, esto tiene su lógica. Pero ya sabemos que las verdades lógicas, si son irrefutables, es porque, de hecho, no dicen nada. Nadie negará que, si todos fuéramos ángeles, el mundo sería un cielo. Pero lo cierto —aquello que hemos de dar por hecho a la hora de encarar una solución política— es que, en cualquier caso, no todos podremos transformarnos en ángeles. Veamos un ejemplo de lo que acabamos de decir. Ante el problemón del cambio climático, el hippie suele ofrecer dos soluciones: o bien deberíamos dejar de consumir la misma cantidad de electricidad o bien deberíamos cambiar los tractores por el arado. Sobre el papel nada que objetar. El único inconveniente es que no se trata de una solución real. Más aún: lo más probable es que estemos, de nuevo, ante un sutil modo de justificarse. Al menos, nuestro hippie podrá dormir tranquilo sabiendo que la culpa es, como suele ser habitual, de los otros. Él ya dijo qué teníamos que hacer. Incluso da ejemplo: vive de su huerto y a oscuras.

PS: en el siguiente vídeo —DWK—, el científico David W Keith ofrece una solución al problema del cambio climático, teniendo presente lo que deberíamos tener siempre presente, a saber: que lo mejor en política suele ser enemigo de lo bueno. La imaginación científica, sin duda, es preferible a la exhortación que solo concibe como solución lo que, al fin y al cabo, se revela como algo de otro mundo. Vale la pena.

marcha nupcial

julio 5, 2010 § Deja un comentario

Nos seduce la apariencia del otro —su imagen, su voz, su modo de ser…—, pero en verdad nos vinculamos al arquetipo que representa: al padre, a la madre, al profeta, al rey pescador… Por eso, hoy en día, resulta tan difícil mantener los lazos, pues hombres y mujeres no representan ya nada que no sea otra cosa que a sí mismos y es sabido que entre meros individuos tan solo cabe, en el mejor de los casos, un buen (con)trato.

(Sea como sea, sigue siendo cierto que nada hay más turbador que la mirada. El encuentro siempre anduvo entre las ficciones de la seducción y los nudos de las buenas costumbres. Pero ése es, sin duda, otro asunto.)

superstición

julio 5, 2010 § Deja un comentario

¿Y si la crítica ilustrada a la imaginación no hubiera cercenado de raíz la posibilidad misma de la experiencia y, al fin y al cabo, la posibilidad de la reconciliación con uno mismo? Pues ¿cómo alcanzar una cierta integridad —cómo superar, en definitiva, la dispersión a la que nos fuerza la adaptación—, si uno no puede concebir en verdad que su vida responde a una llamada de lo invisible? Si cuando oímos voces, en verdad solo nos oímos a nosotros, ¿cómo podremos sinceramente responder? Pues quien, en su sano juicio, sigue simplemente su inclinación, no puede ir muy lejos.

cultura y barbarie

julio 5, 2010 § Deja un comentario

Pero el mismo Kramer que, escuchando a Schumann, lloraba y que había sido librero antes que comandante de Birkenau, era capaz de hundirle el cráneo a una detenida con su porra porque no andaba lo suficientemente rápido; en Struthof, donde había trabajado antes, él mismo empujaba a las mujeres desnudas a la cámara de gas y observaba su agonía por una ventana especialmente acondicionada; durante su proceso declaró: «no sentí ninguna emoción cuando realizaba esos actos». Pero ¿por qué le hacía llorar la música y no la muerte de seres humanos semejantes a él?

T Todorov

Sophie Scholl

julio 5, 2010 § Deja un comentario

Cuando se le preguntaba a Sophie Scholl cómo pudieron, ella y sus compañeros católicos de la Rosa Blanca, enfrentarse al régimen nazi por la deportación y el asesinato de miles de judíos, siempre decía lo mismo: no puedo hacer otra cosa; tengo que ser fiel a mi voz interior. Sophie Scholl y sus compañeros sabían, sin duda, a lo que se exponían. Probablemente creyeron, al menos de entrada, que su denuncia —su activismo— no caería en saco roto, pero eso no fue a la larga lo decisivo. Cuanto más eficaz se mostraba el régimen, menos podían creer en las posibilidades de sus actos. La naturaleza insoslayable de esa voz interior se revela, una vez más, como el único foco de resistencia en medio de la barbarie.

(Sin embargo, ¿qué significa esa voz? ¿Cómo comprenderla? ¿A través de qué itinerario llegamos hasta ella? ¿Cómo debemos pensarla?)

ante la indiferencia

julio 5, 2010 § Deja un comentario

Quien ya no confía en nada fácilmente se cree con derecho a epatar —o dicho en plata: porque nada tiene sentido, uno puede cagarse en todo cristo—. Sin embargo, de la misma premisa podemos deducir perfectamente lo contrario. Porque no existe nada que pueda sostener lo que debemos moralmente hacer estamos obligados, cuanto menos, a la amabilidad. O por decirlo a la Dostoyevski: si Dios no existe, entonces no todo está permitido. Así, el carácter incuestionable del no matarás procede no ya de un supuesto orden sobrenatural, sino de la misma ausencia de Dios (o dicho en judío, de su radical trascendencia). La prohibición se revela, en este sentido, como el suelo de la resistencia del hombre a la indiferencia del universo. O mantenemos las formas o perecemos como moscas en la boca del sapo.

una introducción a Platón en siete líneas

julio 3, 2010 § Deja un comentario

La cuestión es si podemos decir que un mal café es un café. En principio, un mal café es algo más parecido al café tal y como debe ser que, pongamos por caso, un zumo de naranja. Sin embargo, lo que no acaba de ser propiamente no es. Un mal café sería, pues, una imitación del café tot court. Otro asunto es que en la barra del bar lo demos por bueno. Pero una cosa no quita la otra.

PS: es posible que esta introducción resulte hasta cierto punto simpática. Sin embargo, sustituyamos  «café» por «humano» y la reflexión adquiere, sin duda, otro sentido… Por eso quizá Jerusalén nunca hizo del todo las paces con Atenas.

Trude Fleischmann

julio 3, 2010 § Deja un comentario

El vértigo de esta fotografía no lo provoca la desnudez del cuerpo, sino el hecho de que la modelo ya está muerta.

integridad

julio 3, 2010 § Deja un comentario

Si quieres ser una sola cosa, haz una sola cosa. Variante: no hay arte sin obsesión (Cesare Pavese).

(Aun así, la misma expresión «dedicar la vida a…» ¿no debería más bien desconcertarnos? ¿Acaso no es preferible no tener que renunciar, en principio, a nada?  Sin embargo, ¿podremos en verdad querer algo mientras sigamos sometidos a la dispersión? Más aún: ¿quién podrá «dedicar su vida a» —esto es, quién podrá elegirse— si no responde a una llamada de lo alto, como quien dice? —pues resulta elemental que uno no decide «dedicar su vida a» del mismo modo que elige una marca whiskey…—.)

la justificación (2)

julio 2, 2010 § Deja un comentario

El hombre debe justificar su existencia. A la pregunta «¿para qué soy útil?» ofrece diferentes respuestas, que dependerán principalmente de su edad. El niño se justifica siendo obediente: «soy bueno, complazco a mis padres.» El adolescente, siendo prometedor: «seré importante, triunfador, feliz…». La mujer joven, siendo atractiva: «seduzco a X, soy deseable.» […] El adulto, ejerciendo un cierto poder: «domino a mi esposa (o marido), a mis hijos, a mis colegas…». La persona de edad avanzada, siendo un superviviente: «he conseguido seguir en la brecha, todavía estoy vivo.»

Cada una de estas proposiciones confirma la importancia del individuo en el mundo. Sin semejante confirmación es probable que el individuo enferme, muera, se suicide o sufra un colapso mental.

Thomas Szasz

la justificación (1)

julio 2, 2010 § Deja un comentario

Experimentamos o generamos ciertos sentimientos para justificar lo que tenemos intención de hacer. Por ejemplo, la joven que quiere tener relaciones sexuales con su chico: «le amo (por consiguiente, está bien que me acueste con él); el joven que no quiere trabajar con su padre: «le odio (por lo tanto, no puedo trabajar para él).»

Thomas Szasz

diccionario

julio 1, 2010 § Deja un comentario

Barbarie: el vino es vino. Esto es: todos los vinos son de hecho iguales.

Cultura: no todo vino es vino. Hay diferencias abismales entre un Don Simon y un Petrus. Como si fueran cosas distintas.

Biblia: todo vino es vino… solo porque estamos muertos de sed.

En definitiva, cuestión de grados…

taberna

julio 1, 2010 § Deja un comentario

El genio, como sabemos, se mueve en el espacio de las sutiles diferencias. Así, mientras una de las dos nubes está  bien —o incluso muy bien, si se prefiere—, la otra simplemente es otra cosa. El corolario del arte es siempre el mismo: hay algo más, sin duda, pero no acabamos de saber qué.

la significación

julio 1, 2010 § Deja un comentario

¿Acaso una vida con sentido, como suele decirse, no consiste en poder concebirse como el protagonista de un drama significativo? ¿Y qué sentido nos espera hoy en día dónde los únicos mitos a nuestra disposición son los que narran los escarceos de adolescentes en celo? La moraleja de Romeo y Julieta (o la de que cualquiera de sus miles de variantes) debería, cuanto menos, inquietarnos: nada ocurre después. Una cultura no puede ir muy lejos cuando la única significación es la que proporciona la novedad.

hay luz porque alguien dijo «hágase la luz»

julio 1, 2010 § Deja un comentario

Utilizad un lenguaje para concebir, organizar y justificar Belsen; utilizadlo para redactar las especificaciones de los hornos de gas; utilizadlo para deshumanizar al hombre durante doce años de bestialidad calculada. Algo le ocurrirá… Una parte de las mentiras y del sadismo se depositará en la médula del lenguaje.

George Steiner

drugs

julio 1, 2010 § Deja un comentario

La nuestra es verdaderamente una época de materialismo. No lo digo porque seamos aficionados al dinero o a los objetos, sino porque las amenazas materiales nos infunden más miedo que las espirituales. De hecho, a las cosas espirituales les negamos el poder que tienen, a la vez que dotamos a las materiales de una influencia que no tienen. Así, decimos que una persona está bajo los efectos o la influencia del alcohol, de la heroína o de las anfetaminas, y creemos que estas sustancias la afectan tan profundamente que queda dominada por ellas, sin poder evitarlo. Por lo tanto, consideramos que, desde el punto de vista científico, está justificado tomar las precauciones más rigurosas contra estas cosas […]. Pero una persona puede hallarse bajo la influencia no sólo de sustancias materiales, sino también de ideas y sentimientos espirituales como, por ejemplo, el patriotismo, el catolicismo o el comunismo. Pero no tememos a estas influencias y creemos que cada persona es o debería ser capaz de defenderse sola en un libre mercado de las ideas. En esto reside precisamente nuestra torpeza moral: que mostramos más respeto por las drogas que por las ideas.

Thomas Szasz

¿y tú que sabes…?

junio 29, 2010 § Deja un comentario

¿Qué significa decir que de Dios, en sí mismo, tan solo tenemos un nombre… por otro lado impronunciable (YWHW)? Pues que Dios no es algo así como un enchufe al que puedo conectarme —o una especie de Red Bull etéreo—. Puede que quienes defienden una espiritualidad new age tengan razón y, efectivamente, exista una energía top de la que podemos participar… si hacemos bien las cosas. Esta sería, de hecho, la expresión actual de la antigua religiosidad. Las coordenadas siguen siendo las mismas, solo que el más allá se ha hecho subyacente y los dioses algo más abstractos. Pero todo esto sigue siendo, al fin y al cabo, irrelevante. Lo relevante: si el Mal tiene o no la última palabra. Y ciertamente, resulta tautológico —por no decir estúpido— creer que dejará de haber Mal si todos hiciéramos lo debido… pues el dato inicial —el dato natural— es, precisamente, que no todos podremos hacer lo debido. Lo que olvida la espiritualidad new age —esa ilusión— es que naturalmente la vida solo se despliega fagocintándose a sí misma. Por eso, decir que de Dios, en sí mismo, tan solo poseemos el nombre equivale a decir que de Dios en sí mismo, seguimos sin saber. O lo que es lo mismo: que si estamos sometidos a Dios es porque Dios se nos da como la presencia de una ausencia. Dios no es en verdad una solución.

el ciego de Lars

junio 26, 2010 § Deja un comentario

En «Bailar en la oscuridad», la escena de la vía del tren. Ella dice: «lo he visto todo. He visto la oscuridad. Y he visto la luz como un destello. Nada más me importa.» Pero ¿qué es este nada más? Pues, por ejemplo, cómo acaricia la madre a su hijo. O cómo se quieren los esposos. O la belleza de los prados… En cualquier caso, la situación resulta, cuanto menos, desconcertante. ¿Cómo puede dejar de importarle lo que, de hecho, importa? ¿Acaso no es cierto que solo desde la oscuridad podemos caer en la cuenta de la importancia de todo eso? Sin embargo, no parece que Björk, la protagonista, transite por la vía del nihilismo. Entonces, ¿qué le vale en verdad? ¿Qué vida vive quien regresa con vida de la mayor opacidad? ¿Cómo es que esa vida parece más viva que nuestra mejor vida? ¿Qué ha visto —qué ve—, en definitiva, un resucitado?

Una vez más: o ascendemos hacia la cima —y permanecemos humanamente en la ingenuidad pagana— o regresamos de la tiniebla con la visión de los ciegos.

abyss

junio 25, 2010 § Deja un comentario

Todos quienes se encuentran en esa fosa común tuvieron una infancia. Nacieron para vivir. Jugaron a la comba, se enamoraron, quizá incluso llegaron a engendrar, cultivaron la tierra, esperaron una vida mejor…  Y, sin embargo, el mundo les dijo: ya no debes vivir más. Serán los olvidados: como si nunca hubieran vivido. Este es el abismo y no el que tuvo el romántico bajo sus pies. Viendo por donde van los tiros resulta obvio que el mandato de Dios es inconciliable con la naturaleza del mundo. Quienes cantan que otro mundo es posible no saben lo que cantan. Más bien, deberían proclamar sin rubor: o Dios o Mundo. Esto es: debe haber otro mundo… aun cuando no pueda haberlo.

Q.E.D

junio 25, 2010 § Deja un comentario

¿Y si la lógica —el poder del argumento— fuera el único modo de alcanzar la máxima ironía, de decir sin decir, de exponer una verdad sin que se rompan los vínculos de la ciudad ? Así, quien puede argumentar con eficacia no necesita decirlo todo. Las consecuencias siempre caen por su propio peso… para quien sepa seguir el argumento hasta el final. La verdad, como ya supo ver Platón, es en cualquier caso un asunto esotérico, cuestión de pocos. Y es que una verdad común —un tópico— es algo demasiado digerible como para que pueda ser verdad.