de profundis

enero 14, 2019 Comentarios desactivados en de profundis

¿Profundidad? Sí, pero tan solo con lo que se nos escapa. Por no decir, solo con respecto a la pérdida. Como si únicamente fuera real cuanto dejamos atrás. Y es que existir supone estar en el mundo como arrancados.

saint-exupéry

enero 13, 2019 Comentarios desactivados en saint-exupéry

Dijo Spinoza, «humanas actiones non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere», esto es, no ridiculizar, llorar o detestar las acciones humanas, sino solamente entenderlas. Siglos más tarde Aintoine de Saint-Exupéry escribió El principito. Uno podría preguntarse, si tuvo en mente a Maquiavelo.

del dogma cristiano

enero 12, 2019 Comentarios desactivados en del dogma cristiano

La dogmática tiene hoy en día mala fama. Es así que la palabra dogma ha llegado a ser sinónimo de inflexibilidad. Y la inflexibilidad, en la época de la tolerancia democrática, no goza ciertamente de buena prensa. Tampoco es casual, pues el origen de la palabra dogma remite no solo a lo indiscutible, sino a lo que no admite una argumentación estrictamente racional, esto es, a lo incomprobable. Sin embargo, que no podamos demostrar el dogma como podemos demostrar que la Tierra da vueltas alrededor del Sol no implica que el dogma sea arbitrario. El carácter indiscutible o fundamental del dogma remite, al menos para el caso de la dogmática cristiana, a la confesión. Y tras la confesión siempre hay una historia. El dogma no pretende otra cosa que preservar un acontecimiento fundamental y, en última instancia, el valor de un testimonio. Es como si la dogmática nos dijera de ello no vamos a discutir (aunque sin duda podamos hacerlo). Pues lo cierto es que, con el paso del tiempo, todo, incluso la verdad, pasa a ser otra cosa. Donde dejamos de tener presente la historia que hay detrás de la dogmática —esto es, donde hemos olvidado a qué situación responde—, esta pierde su carácter testimonial y, por tanto, se convierte en una serie de enunciados, cuyo valor de verdad es, cuando menos, actualmente problemático. De hecho, la dógmática cristológica, debido precisamente a su formulación paradójica, será cualquier cosa, menos inflexible. En este sentido, no es secundario que las palabras dogma y paradoja procedan de la misma raíz. Es por su carácter extraño o inicialmente incomprensible que las fórmulas de la dogmática, precisamente porque arraigan en el testimonio de aquellos que merecen nuestra confianza, nos obligan a preguntarnos quién fue Jesús de Nazareth y, por eso mismo, de quién hablamos —y no propiamente de qué— cuando hablamos de Dios. ¿Fue tan solo un hombre de Dios, un profeta que, como tantos, acabó mal? ¿O, más bien, un Dios que se paseó por la tierra con la máscara del hombre? En realidad, ni una cosa, ni otra. El dogma cristiano está ahí para evitar cualquiera de estas dos opciones, las cuales no dejan de ser acaso las respuestas más razonables a la pregunta por quién fue Jesús de Nazareth. Y es que la dogmática apunta a lo que el mundo no puede admitir como posibilidad, a saber, que un Dios se haga hombre (y no solo adopte su aspecto). Al fin y al cabo, de lo que se trata es de tener presente que estar ante Dios es lo mismo que estar ante un crucificado en su nombre. Pues, cristianamente, Dios no es aún nadie antes de su identificación con aquel que fue colgado de un madero como si fuera un perro, identificación que, sin embargo, solo fue posible porque este murió abandonándose a un Dios que no pudo hacer otra cosa que guardar silencio. Como si no hubiera Dios. El dogma, como decíamos, no tiene otro propósito que el de mantener la memoria del acontecimiento de Dios como hombre, lo cual, de por sí, tiene mucho de inaceptable para quien sepa qué significa originariamente la palabra Dios. De otro modo, el crucificado es, sencillamente, el quien de Dios (y no tan solo la ejemplificación de su esencia o modo de ser). En realidad, Dios, con anterioridad a la encarnación y como consecuencia de la caída, fue el Dios que tenía pendiente, precisamente, su modo de ser. Dios llega a ser Dios —a reconciliarse con su imagen primordial— en el centro de la Historia. Es como si la dogmática quisiera decirnos no olvides que Dios colgó de una cruz para que su perdón pudiera alcanzar a los hombres. Otro asunto es que aún quepa confesarlo. Pero esto, probablemente, tenga que ver con nosotros, con nuestra actual incapacidad para el asunto de Dios, que con la verdad. Pues la verdad no deja de ser verdadera porque haya dejado de parecérnoslo. De hecho, la dogmática cristiana es tan inflexible como pueda serlo la convicción de que, aquellos que murieron gaseados en Auschwitz, no fueron esas malas hierbas que hubo que arrancar. Y difícilmente nos atreveríamos a decir que quienes preservan la memoria de las víctimas del nazismo sean unos talibanes.

un café de más

enero 10, 2019 Comentarios desactivados en un café de más

En la mesa de al lado del café en el que estoy hay unas chicas universitarias. Tercero de carrera. Diría que Humanidades. A media mañana, tienen un examen y, obviamente, se han juntado para repasar. «¿Es Mill o Bill? La ética de Kant era treontológica, ¿no? Esos, eso: Kant dice que lo importante es ser buena gente. ¡Ahora lo entiendo!» Terminan hablando de sexo. Curioso. O no tanto. «Yo me acuesto con mi pavo, pero es que no quiero hacerlo. Nos tocamos y tal.» Vale. Me atrevería a decir que no se trata de una excepción, sino de un síntoma. Nuestra cultura está herida de muerte. Ningún horizonte para estas chicas más allá del trabajo —pero, ¿qué trabajo?— y el consumo. Para qué poetas en tiempos de indigencia, que dijo el Hölderlin. A veces pienso que las sucesivas reformas educativas no pretenden tanto elevar como adaptarse a este nuevo alumno. Se trata de producir idiotas útiles (o más o menos útiles). Eso sí, con buen rollo. Nadie les va a decir que su vida, probablemente, sea un error. Creo que nos dirijimos a una nueva Edad Media cultural (y puede que no solo cultural). Habrá una minoría que será capaz de comprender lo que leen —incluso de hacese buenas preguntas— y una inmensa mayoría que vivirá como chimpancés, eso sí con un iphone o, como es su caso, un xiaomi. Quizá siempre haya sido así. Pero el distintivo de una cultura como la nuestra es que, en la plaza pública, quien tiene el megáfono es el que apenas sabe de lo que habla.

Fedón, una variante

enero 10, 2019 Comentarios desactivados en Fedón, una variante

¿Ha valido la pena?, le pregunta el discípulo al viejo sacerdote. Y él responde: creo que sí, aun cuando mi vida haya sido un error. ¿Quién puede decir esto, sin embargo? ¿Quizá aquel que permanece abierto, precisamente, porque no puede asegurar el desde sí mismo? Puede que, al fin y al cabo, se trate de reconocer que el error apenas importa. Pues, de haber ido en otra dirección, ¿no seguiríamos estando en falso?

emic vs etic

enero 9, 2019 Comentarios desactivados en emic vs etic

Quizá quepa explicar el mal. En modo alguno, comprenderlo. Comprenderlo sería escupir sobre las víctimas.

en definitiva

enero 8, 2019 Comentarios desactivados en en definitiva

Amar acaso sea rescatar la bondad que habita en los recovecos del otro… y que, por lo común, permanece sepultada por la envidia, el resentimiento, la necesidad.

los reyes son los padres

enero 6, 2019 Comentarios desactivados en los reyes son los padres

Llega un momento en que descubrimos que nunca hubieron reyes magos. Que los reyes siempre fueron los padres. Sin embargo, lo que por lo común se entiende como decepción, la que supone el paso a una existencia más ilustrada, también puede comprenderse como revelación. Pues con ella, los padres cargan con el aura de lo mágico. Análogamente, también se nos reveló que Dios nunca fue un ente espectral, sino que desde el origen tuvo que ser un crucificado.

el miedo

enero 5, 2019 Comentarios desactivados en el miedo

Te asusta el monstruo. Sin embargo, sabes que tan solo es por falta de costumbre. El pastor no teme la presencia del lobo. Y, con todo, ese saber no te libra del miedo. La reflexión no transforma por entero la tierra que pisamos. Seguimos siendo un cuerpo. Así, siempre cabe la posibilidad de lo extraño, más allá de los muros del hogar. Pero un fantasma no es propiamente un ente de otro mundo, salvo circunstancialmente. Es su símbolo. El otro tan solo puede ser, humanamente, simbolizado. En ningún caso, alcanzado.

ee cummings y un poco de william carlos williams

enero 4, 2019 Comentarios desactivados en ee cummings y un poco de william carlos williams

He aquí el más profundo secreto que nadie conoce / que no hay secreto / para el hombre / ni tampoco para el dios /Este es el prodigio / Pues nadie, ni siquiera la lluvia / tiene las manos tan pequeñas / como para rozar esas flores, aún / no dañadas por las moscas.

creer o no creer

enero 3, 2019 Comentarios desactivados en creer o no creer

Creer no es tanto dar por sentado que hay alguien que, tras las bambalinas, se preocupa de nosotros como permanecer a la espera… de no se sabe quién. Tan solo contamos con un significado, una descripción definida: el creyente espera a aquel que salva al mundo de la impiedad (o que nos salva del mundo). Evidentemente, esto último solo pueden esperarlo los desesperados. Los que vivimos bien, anhelamos la aparición, alguien extra-ordinario, no tanto un hombre o una mujer brillantes, los cuales a lo sumo se reveleran como su doxa. ¿Un padre? Podríamos decir que sí, alguien que nos quiera y, por consiguiente, que quiera algo de nosotros sin titubear, hasta el final. En cualquier caso, buscamos al padre desde el sufrimiento o la soledad. Como si al fin y al cabo, el sí o el no de nuestra existencia se decidiera en la respuesta a su voluntad. Si lo ignoramos es porque o bien seguimos buscando la adaptación, el éxito, en medio de la dispersión, o bien porque aún no hemos sido suficientemente desplazados. Nadie que viva distraído puede saber qué es lo que, al fin y al cabo, quiere, cuál es su misión, su obediencia o fidelidad. En cualquier caso, sabrá lo que desea, pero no lo que quiere o ama. No es casual que Hamlet sea la figura del sujeto moderno. Hamlet se enfrenta a una demanda espectral y, por eso mismo, inviable. El mandato del padre es lo que Hamlet no puede interiorizar. ¿Matar a la madre —el cuerpo del arraigo— en nombre del padre? De ahí que Hamlet permanezca en suspenso. Por suerte, en el presente, no encontraremos a ningún padre. Quizá su sombra, su fantasma. Un padre es lo que, en el mientras tanto de la Historia, está por ver. En su lugar, se nos apareceran los hombres y mujeres que claman por él. En relación con el padre, todos somos el mismo huérfano. Quien busca a Dios sinceramente, tarde o temprano, topa con el hermano, con aquel al que le falta el pan de cada día. O, por decirlo en cristiano, con el que cuelga de una cruz.

lasciate ogni speranza

enero 2, 2019 Comentarios desactivados en lasciate ogni speranza

Hay que imaginar el infierno como el lugar en el que ningún hombre bueno puede dar, literalmente, un paso. No hay tiempo para el martirio o testimonio. En el momento que, si quiera, se huele su bondad, los heraldos de Satán lo ahogan con sus propias manos. Un hombre bueno no puede pisar el infierno sin desaparecer. El infierno es, sencillamente, irredimible. De ahí que en el mundo, a pesar de sus horrores, no todo esté perdido. Pues en el mundo la bondad aún tiene un plazo, un cierto margen. Aún es posible contar la historia de quienes prefirieron morir a matar, perdonar a su enemigo, antes que ajusticiarlo. En el mundo, la bondad no es solo espectral. Y es que ninguna esperanza podría haber donde el bien tan solo fuera el rasgo de una divinidad sin cuerpo.

de moda

enero 1, 2019 Comentarios desactivados en de moda

Nuestro culto a la novedad procede de la antigua apocalíptica judía. Según esta, el mundo encuentra su remedio donde la Historia es puesta en suspenso por la irrupcion de lo absolutamente nuevo. Solo que nosotros hemos sustituido la redención por la ilusión. No es casual que la palabra moderno signifique también de moda. Aunque ya Jámblico decía que los griegos eran de por sí, y frente a los bárbaros, amantes de a novedad, lo cierto es que su búsqueda tenía más que ver con la curiosidad que con el anhelo de salvación. En cualquier caso, la secularización de las grandes palabras -su caída en el fango- es lo característico de la condición humana. Vamos con las manos sucias. Todo cuanto tocamos queda manchado. Como si las grandes palabras nos quedaran, precisamente, grandes.

el juego de las diferencias

diciembre 31, 2018 Comentarios desactivados en el juego de las diferencias

Una cosa es decir que lo nuevo o extraordinario permanece a la espera de su momento, y otra ir en busca de lo nuevo como quien va en busca de un pozo de agua en medio del desierto. Pues en el primer caso estamos lejos de ser nuestra búsqueda —de ser lo que predicamos—, atados como estamos a las exigencias de la adaptación.

verdad y bondad

diciembre 29, 2018 Comentarios desactivados en verdad y bondad

Desde el punto de vista creyente, lo verdadero es el bien. Estamos, pues, lejos de una concepción de la verdad como correspondencia, garantizada empíricamente, entre creencia y hechos. Verdad es, sencillamente, lo que es o, mejor dicho, terminará siendo. La verdad es, al fin y al cabo, lo que prevalece o, por decirlo en clave judía, una última palabra. Así, no hay verdad que no se inscriba en un combate de dimensiones cósmicas entre los heraldos del horror y los de la mansedumbre. La fe es, antes que supuesto, confianza. Y el creyente confía, en nombre de aquel que perdona a su verdugo colgando de una cruz, que la bondad triunfará sobre nuestra impiedad.

culto y religión

diciembre 28, 2018 Comentarios desactivados en culto y religión

Una religión sin culto es una especie de oxímoron. Pues el culto expresa que, al fin y al cabo, de lo que se trata es de una relación con lo invisible. En ausencia de culto, la religión no deja de ser un mero supuesto o, si se prefiere, un creer que se cree. Si uno tiene su negocio en el territorio de un capo mafioso, tiene que pagar la protección. Sería inconcebible que no lo hiciera. Otro asunto es que hoy en día nos cueste la liturgia. Pero de hecho este es el síntoma de nuestra dificultad con la palabra Dios. Una religión demasiado íntima no deja de ser la excusa de las mónadas.

humilitas

diciembre 27, 2018 Comentarios desactivados en humilitas

Quien escribe —quien pretende dejar un legado o un simple testimonio de cuanto ha vivido— escribe siempre sobre papel mojado. De aquí a mil años probablemente nadie sabrá quien fue Bach o Shakespeare. Incluso cabe la posibilidad de que el cristianismo sea materia para especialistas. Como hoy en día lo es Tutankamon.

el tema de Israel

diciembre 26, 2018 Comentarios desactivados en el tema de Israel

La cuestión de Israel no es la cuestión, propia del politeísmo, acerca de qué Dios la tiene más grande, sino quién es el verdadero Dios, lo cual implica, como es obvio, que cabe el falso dios, el dios en apariencia. Y esto supone una crítica frontal a la ilusión religiosa, aquella que da por sentado que un dios se manifiesta como una fuerza desproporcionada. Pues lo que se desprende de dicha crítica es que Dios en verdad no aparece como dios. De hecho, se revela como un Dios que está por ver. Tan solo hace falta que el hombre deje de esperar —tan solo basta que el hombre confíe en su progreso— para que la originaria negación de Dios, aunque sea con la excusa de una divinidad a nuestra medida, se convierta en una posición existencial. Difícilmente entenderemos de qué va el monoteísmo de Israel donde no nos demos cuenta de lo cerca que está del ateísmo.

un poco de escolástica

diciembre 25, 2018 Comentarios desactivados en un poco de escolástica

Decir que hay verdad, aunque no para nosotros, presupone un sujeto omnisciente capaz de reconocer esa verdad. Sin embargo, y por eso mismo, dicho sujeto queda fuera de la verdad y, en este sentido, no sería verdadero. A menos que la verdad fuera un comprenderse a sí mismo. Pero de ahí a decir que el todo es Dios media un paso. Sin embargo, frente a ese Dios siempre queda el desgarro del hombre como ese resto que se resiste a la asimilación.

uno-todo

diciembre 24, 2018 Comentarios desactivados en uno-todo

Como es sabido, la filosofía parte de la identidad entre ser y pensar. De otro modo, el mundo es lo concebible. No cabe un mundo, una realidad, que no aparezca dentro de lo márgenes de lo posible, los cuales se establecen en relación con los axiomas del pensar. Así, pongamos por caso, no hay mundo que no presuponga que todo es, al fin y al cabo, una y la misma cosa. Sencillamente, un mundo en el que no fuera posible afirmar esto último no sería un todo, sino más bien nada. Que el todo no sea, al fin y al cabo, el todo es lo imposible. Sin embargo, la posibilidad de lo imposible es lo que constituye el mundo como tal. Hay mundo porque la alteridad como tal dio un paso atrás, por decirlo así. Pues no puede haber nada o nadie en verdad otro para quien solo admite como real cuanto pueda ser reducido al campo de lo cognoscible. La alteridad, en tanto que imposible, supone la condición de nuestro estar en el mundo. De ahí que el carácter enteramente otro de cuanto nos traemos entre manos sea lo eternamente pendiente del mundo, de cualquier mundo. Hay más allá, aunque propiamente no sea otro mundo. Pero no para nosotros. Para nosotros el más allá no puede dejar de ser una nada. No obstante, la nada es, por eso mismo, el indicio de lo inconcebible, de lo que solo puede ofrecérsenos como promesa de lo absolutamente nuevo. Atenas y Jerusalén nunca fueron de la mano. Aun cuando, debido al triunfo histórico de la cristandad, nos lo pudiera parecer.

glosa more geométrico (1)

diciembre 23, 2018 Comentarios desactivados en glosa more geométrico (1)

Dado que la muerte es nuestro non plus ultra, y teniendo en cuenta que uno muere siempre solo, la muerte revela que nunca hemos dejado de ser aquellos que buscan a aquel que no terminaron de encontrar tras las máscaras que nos ocultan, ese modo de ser que, sin embargo, hace posible el trato diario. En el tiempo, el otro es siempre un porvenir. Hay, ciertamente, indicios. Pero suelen doler.

feliz Navidad

diciembre 21, 2018 Comentarios desactivados en feliz Navidad

Hoy Uri, el camarero de donde suelo tomar un café por las mañanas, me ha deseado feliz Navidad. Y ha añadido, feliz falsedad. La sabiduría es popular. Pues eso, feliz Navidad.

incoherencia, maldad

diciembre 20, 2018 Comentarios desactivados en incoherencia, maldad

Somos incoherentes cuando predicamos la justicia y pasamos de largo. Esto es así, cuando el tema es la pobreza. Aquí los pobres no tienen nombre. La maldad emerge cuando, teniendo nombre, le negamos al pobre el pan de cada día porque es Navidad y tenemos que hacer nuestras compras. Con todo, es posible que desde el punto de vista de quien ve desfallecer a sus hijos de hambre no haya mucha diferencia.

alma primitiva

diciembre 19, 2018 Comentarios desactivados en alma primitiva

Para los antiguos salvajes era evidente —hoy en día, apenas quedan— que un hombre podía ser al mismo tiempo hombre y toro, pongamos por caso. Según los antropólogos occidentales se trataba de una aberración lógica debida a una mente primitiva. Sin embargo, el cristianismo no sale mejor parado, si se piensa bien. Pues tiene algo de, cuando menos, desconcertante confesar que Jesús es Dios verdadero y hombre verdadero. Sin embargo, se trata de una percepción que, aunque sin duda infrecuente, es posible. De hecho, quienes sufren el síndrome de Capgras están convencidos de que aquel que reconocen fácilmente, por lo común un familiar, ha sido reemplazado por un impostor. El cristianismo tiene algo —o mucho— de ilógico. Pero de ello no se desprende que su visión sea falsa. Los antiguos chamanes no creyeron que sus alucinaciones solo tuvieran que ver con la alteración mental que provoca el peyote. Creyeron, más bien, que por medio de dicha alteración eran capaces de ver lo que, normalmente, eran incapaces de ver. Con todo, que el crucificado fuera reconocido como el quien de Dios nada tiene que ver con visiones, literalmente, paranormales.

non plus ultra

diciembre 18, 2018 Comentarios desactivados en non plus ultra

Hoy en día, quizá la pregunta religiosa no sea tanto la que se interroga por la existencia de Dios o de lo divino, sino la que apunta al non plus ultra de nuestro estar en el mundo. Dios no es el correlato objetivo de nuestra creencia en Dios. O, por decirlo con otras palabras, no llegamos a creer en Dios porque hayamos logrado verificar, vete a saber de qué modo, nuestro prejuicio acerca de Dios. En realidad, Dios, como el enteramente otro, es el que se encuentra a faltar. Tarde o temprano, deberíamos llegar a la convicción de que, con respecto a lo último, no tenemos ni idea (ni podemos tenerla). Que probablemente lo real no tenga nada que ver con nuestras suposiciones acerca de lo real. Frente al exceso que nos cubre, no dejamos de ser como ácaros del polvo. Y desde la óptica del ácaro, nuestro mundo ni siquiera es una posibilidad. Todo cuanto podamos decir acerca de Dios debe partir de esta ignorancia, y por eso mismo la confesión creyente no puede evitar los puntos suspensivos. De ahí que no haya presencia de Dios que no remita en última instancia a su esencial invisibilidad, la cual, como es obvio, no es la del fantasma. Con respecto a lo último, todo está aún por ver. Y mientras siga habiendo mundo, lo seguirá estando. No es casual que, cristianamente, no haya otra imagen de Dios —otra presencia— que la de un abandonado de Dios. Es verdad que, según el cristianismo, hubo resurrección (y, por consiguiente, redención). Pero al igual que la Historia siguió su curso como si no la hubiera habido. El retraso sine die de la parusía sitúa al cristiano en la misma posición que el judío errante. Aunque a diferencia de este último, ya no espera al Mesías, sino su regreso. Pero este es otro asunto.

capitalismo liberal

diciembre 17, 2018 Comentarios desactivados en capitalismo liberal

Según el liberalismo, el egoísmo es la virtud que hace que podamos comer el pan de cada día. Como dijera Adam Smith, el panadero no te entrega el pan por altruismo, sino porque le interesa obtener un beneficio con su venta. Sin embargo, el problema del capitalismo, o uno de los principales, es el monopolio natural. Hay ciertas inversiones que no podrían abordarse a menos que el Estado garantice el monopolio en la comercialización del bien o el servicio. Ciertamente, el liberalismo se defiende apelando a las leyes anti-monopolio. Ahora bien, como sabemos, las leyes anti-monopolio no bastan para frenar el ejercicio del poder monopolístico. En cualquier caso, ponen algún que otro palo en sus ruedas. Pero estas siguen avanzando. Esto es patente en el caso de las farmacéuticas. Su principal negocio, un negocio multimillonario, no consiste tanto en curar como en cronificar. Hay ciertos cánceres que hoy en día podrían curarse. Pero, literalmente, no interesa. Y cuando a las farmacéuticas se les cuela un error, como es el caso de la vacuna contra la hepatitis C, el precio es tan astronómico que el Estado no puede asumir su coste. Estamos ante una variante de la obsolescencia programada, sin la cual el capitalismo hace tiempo que habría colapsado. Ciertamente, es mejor vivir con una enfermedad crónica, pero contenida, que morir. Con todo, hay algo de perverso en un sistema que solo avanza devorando sus recursos. El capitalismo es como el fuego, que solo es posible consumiendo la madera que lo hace posible. Y nadie ignora que el fuego, aunque caliente e ilumine, convierte en ceniza cuanto toca.

secula

diciembre 16, 2018 Comentarios desactivados en secula

Dante es el arquitecto de nuestros tiempos. O al menos el que puso la primera piedra. Pues él fue el primero a atreverse, aunque su precedente fuera la poesía trovadoresca, a colocar el amor a una mujer en el lugar del amor a Dios. Sencillamente, Beatriz fue puesta en el altar. Puede que la inspiración de fondo sea mariana. Pero Beatriz, y no María, es el indiscutible punto de fuga de la Comedia. Aun cuando fuera con la excusa de Dios. Pues, el acontecimiento extraordinario en la vida de Dante, el que la dividió en un antes y un después, fue, precisamente, que Beatriz le saludara, esto es, que le deseara salud, en última instancia salvación. Suele decirse que las culturas patriarcales no entieden a la mujer salvo como madre o ramera. Dante abrió la posibilidad de entenderla como diosa. Sin embargo, entre una cosa y otra, la mujer sigue estando sujeta a lo que el hombre espera de ella. Como si la mujer tan solo pudiera liberarse de la simbólica del genéro, una vez llega a la ancianidad. Con todo, tampoco debería soprendernos. Pues incluos Dios tuvo que morir para liberar a los hombres de su deseo de Dios.

una religión natural

diciembre 15, 2018 Comentarios desactivados en una religión natural

La experiencia religiosa, antes que una creencia, es un sentimiento y un sentimiento natural. Tan solo basta imaginarnos en la situación de quienes padecen a flor de piel la sordidez del mundo, su caducidad y corrupción… bajo un cielo que permanece inalterable. Díficilmente podrán evitar sentirse en medio de un desencaje fundamental. El contraste entre lo eterno —lo real o verdadero— y la fugacidad de cuanto nos traemos entre manos se impone como un dato natural. Así, quien posee una sensibilidad religiosa ve lo eterno como quien ve árboles o focas. Las imágenes con las que el homo religiosus intentó conservar la experiencia de su hallarse frente al exceso de lo real está lejos de ser una superstición. Que términaran siéndolo tiene más que ver con nuestra hybris, con el haber ocupado el lugar de una divinidad omnisciente, que con la liberación. Aunque, sin duda, también la incluyera. Pues no hay experiencia de lo eterno que no provoque un cierto temblor de piernas. Sin embargo, la pregunta es si, junto al agua sucia del temor, no habremos tirado a algún niño por el desagüe.

metafilo

diciembre 14, 2018 Comentarios desactivados en metafilo

Algo que no deja de desconcertarme, por decirlo sin cargar las tintas, es la posibilidad de que el mundo no tenga nada que ver con lo que suponemos que es el mundo. Y es que vamos por ahí como si fuéramos ácaros que creen que no hay más que el polvo que les rodea. Aunque, y para un mayor desconcierto, si hubiera un mundo inconcebible para nuestros esquemas mentales, tan solo, de constatarlo, habríamos conseguido desplazar la fronteras del más allá. Pues lo cierto es que, para cualquier hombre o mujer, el todo nunca puede ser el todo. Incluso en los cielos, Dios seguiría siendo un Dios pendiente. Ante el todo no podemos dejar de preguntarnos si acaso eso es todo. En realidad, el más allá no puede ser genuinamente otro mundo. De ahí que, con respecto a lo último, nos iremos con las manos vacías.

ligas

diciembre 13, 2018 Comentarios desactivados en ligas

No es lo mismo vivir sometidos a lo emocional, por muy gratificante que sea, que vivir polarizados por nuestra capacidad de asombro. Una cosa es la emoción, y otra el sentimiento. Pues este último siempre está cargado de un cierto saber o visión. No es lo mismo que juegues con tu hija, embargado por un chute de sensaciones, ciertamente gratificantes, que hacerlo percibiendo de algún modo el cáracter excepcional de ese instante. Pues tanto tú como tu hija estaréis muertos de aquí a cien años. En el primer caso, te dejas llevar. En el segundo, no exactamente. En el primero, vives el momento. En el segundo, lo vives como milagro. No es lo mismo vivir como si no hubiera muerte, que abrazar el presente desde el horizonte de la nada o de un porvenir, cuando menos, falible. La cuestión, somo siempre, es desde donde vemos o hacemos lo que vemos o hacemos. En definitiva, qué tienes presente —o qué se hace presente— en el presente. Y no jugamos la misma liga donde vivimos una vida inercial, en la que no dejamos de negociar con cuanto nos rodea, buscando el éxito o la adaptación, que vivir en una especie de estado de suspensión en el que la vida se te ofrece como donación. Es cierto que no podemos permanecer demasiado tiempo en la suspensión, esto es, en lo que en verdad tiene lugar y no tan solo sucede. Pero como también lo es que dichos momentos, una vez experimentados, no dejan de fecundar la prosa del tiempo diario.

revolution

diciembre 12, 2018 Comentarios desactivados en revolution

En la modernidad Occidental y para una sensibilidad progresista, el prestigio de la revolución, sobre todo a partir del mayo del 68, corre parejo al desprestigio de la norma y, en última instancia, de la autoridad paternal, en el sentido más amplio de la expresión. Sin embargo, la pátina moral de la revolución termina con el tiempo transformándose en el oropel, efímero, de la rebelión. De ahí que el rebelde, para el progre por defecto, ya se encuentre legitimado por el simple hecho de serlo. Como si aquellos que no participan de la kale borroka se situaran automáticamente en la orilla de los malos, del status quo. Y en esto consiste el error de la izquierda hoy en día: en confundir las churras con las merinas. La rebelión no deja de ser el circo de los que, teniendo pan, tienen la necesidad de justificarse a sí mismos como héroes morales. Pero mientras arden los contenedores, los bancos siguen prestando sin límite, lo cual, para quien sabe de qué va el asunto, es la raíz del empobrecimiento de tantos hoy en día.

el mal y la bondad

diciembre 11, 2018 Comentarios desactivados en el mal y la bondad

El gran genocida pudo ser incluso un hombre bueno: tan solo basta con que esté convencido de que el mal se encarna en el enemigo, el psicópata que quiere la muerte de tus hijos. Basta con ver Funny Games para caer en la cuenta de lo que decimos. De hecho, esta fue la lógica de los cruzados, esos soldados del Reino. Si creemos que podemos ahorrarnos el mal, quizá sea porque vivimos rodeados de buena gente. Hace falta mucho coraje para creer que tan solo la bondad y, por tanto, la inmolación nos salvan de la violencia de Satán.

simbología básica

diciembre 10, 2018 Comentarios desactivados en simbología básica

Suele decirse que el fútbol canaliza la violencia al simbolizarla. Y algo de esto hay. Sin embargo, es posible que la violencia —la guerra— sea en sí misma un acto simbólico. Pues, dejando a un lado los motivos que impulsan a dar el primer paso, lo cierto es que el enemigo es, por definición, el que terminará encarnando la suciedad de la que debemos desprendernos, la mala hierba que tenemos que arrancar. En último término, el enemigo representa la tara que no admitimos en nosotros mismos. De hecho, nadie sabe quién es aquel al que pretende matar. Un  símbolo es una máscara. No es causal que los exterminios siempre comiencen degradando a las víctimas. Como si no fueran más que ratas.

bárbaros

diciembre 9, 2018 Comentarios desactivados en bárbaros

La soldadesca española, como es sabido, convirtió en polvo las estatuas aztecas, mientras Hernan Cortés hacía fundir las piezas de oro de Moctezuma para acuñar monedas con la efigie del emperador. Los talibanes, por su parte, dinamitaron los Budas de Bamiyan. Unos bárbaros, decimos. Y desde nuestra óptica no parece que podamos creer otra cosa. Sin embargo, algo parecido hicieron las tropas de los aliados con los símbolos nazis, pues representaban, y siguen representando, el mal que había sido derrotado. ¿Cuántos alemanes fueron fusilados por el simple hecho de serlo? ¿Acaso todo esto no confirma que, históricamente, el hombre solo puede vencer el mal con el mal? Dentro de los márgenes de la Historia, el bien es la excusa de los vencedores. De ahí que el Bien con mayúsculas, esto es, el bien como bondad, solo pueda tener lugar como la interrupción que pone un punto y final a lo histórico. Esta es, de hecho, la intuición más profunda de la apocalíptica judía. Como si la última verdad solo pudiera ser dicha con imágenes imposibles.

nirvana

diciembre 8, 2018 Comentarios desactivados en nirvana

Henryk Elzenberg, filósofo polaco, se preguntaba si podemos entender el nirvana como un estado de felicidad donde no hay un yo capaz de decir de sí mismo que es feliz. Probablemente, el budismo replicaría que, en este caso, el yo no coincide con el ego. De acuerdo. Pero entonces ¿qué distinguiría el budismo del epicureísmo o el estoicismo, más allá de los métodos por los que se pretende destruir nuestra espontánea fijación en el deseo? ¿Acaso basta con apelar al error de perspectiva para comenzar un camino espiritual? No parece que sea lo mismo ser profundos que vivir expuestos a una interpelación que no cabe eludir. Tampoco es casual que en el budismo, como en el epicureísmo o el estoicismo, el centro de una existencia lograda sea una adecuada comprensión de tot plegat y no la irrupción del excluido, aquel cuyo rostro expresa, mejor que el de cualquier otro, la presencia de una alteridad avant la lettre.

orar

diciembre 7, 2018 Comentarios desactivados en orar

Recuerdo una charla de café que tuvimos unos cuantos jesuitas y un servidor con Torres Queiruga a propósito de la oración y, en particular, sobre la oración de petición. Él defendía, y defiende como es sabido, que la oración de petición no tiene mucho sentido. Pues resulta absurdo que Dios no sepa qué nos hace falta, por decirlo así. Dios, y en esto Torres Queiruga tiene razón, no es como el ente espectral con el que podamos establecer un trato del tipo si me condeces tal o cual favor, te prometo ir a misa a diario. Pero me parece, y así se lo dije, que no podemos reducir la oración de petición a su deformación religiosa. Jesús en Getsemaní no estuvo en falso ante Dios. Al contrario. Jesús en Getsemaní no era mucho más, aunque tampoco nada menos, que su invocación de Dios. Como sabemos, los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a rezar, lo cual es, cuando menos, curioso, pues no había judío en la época que no supiera cómo hay que dirigirse a Dios. JB Metz dice que el padrenuestro es, en el fondo, un pedirle a Dios por Dios. Y es así. La pregunta es, por tanto, quién es capaz, o desde qué situación, de invocar sinceramente a Dios. No reza quien quiere, sino quien puede, o mejor dicho, quien no puede hacer mucho más que invocar a Dios por Dios. A veces digo que tan solo reza nuestro cuerpo. Pues lo que queda del hombre cuando ya apenas queda un resto de hombre es un cuerpo arrodillado. Kieslowski, el directo de cine polaco, filmó una serie dedicada a los diez mandamientos, serie que recomiendo sin duda alguna. En el primer episodio, el protagonista es un científico ateo. Su prejuicio, tan común hoy en día, es que no hay más que lo que admite un cálculo. Pues bien —atención, spoiler—, la película, de apenas una hora de duración, termina con el hombre arrodillado antes las ruinas de un templo tras la muerte, accidental, del hijo (de hecho, es una muerte que intuyes desde los primeros compases). No se trata aún de la fe, pero quizá sí de su principio. Uno invoca a Dios desde lo más profundo de sí mismo, de su soledad o abandono. Pero no es fácil alcanzar estas profundidades. Por lo común, permanecemos en la superficie de una ciega confianza en nuestra posibilidad, incluso donde creemos que esta se encuentra garantizada por una divinidad tutelar. Decía Yeshayahu Leibowitz, pensador judío, que, tras Auschwitz, muchos de los supervivientes no es que dejaran de creer en Dios, sino que propiamente dejaron de creer en la ayuda de Dios. Y algo —o mucho— de esto hay. Quizá no seamos capaces de orar. Pero, por suerte, hay quienes oran por nosotros. Si aún podemos invocar a Dios es porque hubieron quienes le invocaron —y lo siguen invocando— en los Auschwitza de la Historia. Y ahí hubo o hay de todo, menos ilusión. Es en su nombre que aún cabe dirigirse con una cierta honestidad a Dios. O por decirlo con otras palabras, orar supone, de algún modo, tener presente —hacer presente— su oración.

(En cualquier caso, y dicho desde una óptica quizá más doméstica, los momentos de silencio en los que entramos en contacto con el fondo inescrutable de la que existencia, por decirlo así, esos momentos en los que experimentamos algo semejante a un estar en paz y al mismo tiempo formando parte de la sobreabundancia de una vida que nos ha sido dada como excepción o, como suelen decir los místicos, los momentos en los que somos abrazados por el silencio, aquellos en donde todo se nos ofrece como bendición, nunca están de más. Al contrario. Con todo, quizá solo seamos capaces de rezar en este sentido cuando topamos con nuestro fracaso a la hora de pretender intimar con Dios, y como vencidos, no podemos hacer mucho más que respirar, contemplar y permanecer a la espera.)

Popeye

diciembre 6, 2018 Comentarios desactivados en Popeye

Escuchando las confesiones de Popeye, el sicario más sanguinario de Pablo Escobar, uno no puede menos que preguntarse cómo un hombre es capaz de matar a tantos, incluyendo a quien, según el mismo, fue el amor de su vida. Tendemos a pensar que estamos ante un monstruo, sobre todo cuando vemos que habla de sus crímenes como quien habla de un antiguo oficio. Sin embargo, calificarlo de monstruo es lo fácil. Hay un Popeye dentro de cada uno de nosotros, lo cual es lo mismo que decir que en lo más profundo del alma humana habita una bestia. Tan solo basta con familiarizarse con su aliento para que la saquemos a pasear. La primera muerte te conmociona. Con la segunda, te acostumbras. La tercera, la deseas. Así parece confirmalo el experimento de Philip G. Zimbardo, conocido como el experimento de la cárcel de Stanford. De hecho, los guardias de Auschwitz fueron, en su momento, gente normal. Tampoco es casual que terminasen entendiendo su encargo como si de un trabajo se tratara. Puede que haya más sabiduría en la idea de un pecado original que en el delirio de Rousseau sobre la bondad natural de los hombres. Nadie discute que los hombres son capaces de actuar con bondad. Otro asunto es que sean buenos. Si hubiéramos visto jugar a Popeye con los hijos de Escobar, probablemente habríamos creído que ese hombre era incapaz de matar a una mosca. O es cierto que en el mundo se lidia un combate entre el Bien y el Mal —un combate que exige de nosotros una toma de posición—, o no somos más que los títeres de fuerzas impersonales, tal y como sostuvo el viejo, o no tan viejo, politeísmo. Y lo primero no goza, hoy en día, de buena prensa. Como si no fuera más que una superstición.

cuerpo y alma, una vez más

diciembre 5, 2018 Comentarios desactivados en cuerpo y alma, una vez más

Si me preguntaran por aquellos momentos en los que todo fue satisfacción, aquellos que preferiría volver a vivir, estos no coincidirían con los momentos verdaderos, esos en los que el otro te obliga a responder. Los primeros son los del cuerpo, por decirlo así. No así, los segundos. De hecho, los primeros se muestran como encaje con las imágenes paradigmáticas. Y en este sentido, son un error, una ilusión, en el doble sentido de la palabra. Los segundos, en cambio, se revelan como aparición. El otro irrumpe en tu existencia desde el más allá de sí mismo —desde su indigencia, su soledad. No me dejarás nunca ¿verdad? Y ya sabemos que no podemos soportar demasiada realidad. La verdad es una mosca.

nihilismo poético

diciembre 4, 2018 Comentarios desactivados en nihilismo poético

La historia más corta del mundo, según Anatole France: nacieron, sufrieron, murieron. Eso es todo. No hay un tiempo infinito para el hombre. En un momento u otro, la humanidad llegará a su final. Aunque el cosmos siga su curso, el cual, sin embargo, también terminará en un termodinámico equilibrio. O lo que viene a ser lo mismo, en derrota. Nuestros goces y miserias no dejarán huella. De ahí que la única posibilidad de una redención pase por que el todo sea el no-todo. Y esto eternamente.

esperanza y desesperación

diciembre 3, 2018 Comentarios desactivados en esperanza y desesperación

Walter Benjamin dijo que solo a causa de los desesperados se nos ha dado la esperanza. Traducción: si podemos recitar aquello que solo Dios basta es porque en los Auschwitz de la Historia, esa cifra del mal absoluto, hubo quienes lo recitaron. Esto puede sonar a ingenuidad, ciertamente. Pero solo hay que ponerse en la piel de la situación para, cuando menos sospechar, que podía haber de todo menos ingenuidad. Si aún podemos rezar el padrenuestro, un pedirle a Dios por Dios, según JB Metz, es porque hubo quienes lo rezaron en medio del infierno. Nadie cree, ni espera, por su cuenta y riesgo.

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