the bishop
agosto 4, 2013 § Deja un comentario
Un testimonio de la Verdad es un hombre cuya vida está profundamente iniciada en los combates de la interioridad, en el temor y el temblor, en los estremecimientos, las tentaciones, la angustia del alma y los sufrimientos del espíritu. Un testimonio de la Verdad es un hombre que, precisamente, atestigua la Verdad en la pobreza, en la humillación y el menosprecio, ignorado, aborrecido, escarnecido, desdeñado, ridiculizado. Un hombre que es azotado, maltratado, arrastrado a un calabozo y finalmente crucificado. Esto es ser un testimonio de la Verdad y ésta su vida, muerte y resurrección. Y el obispo Mynster fue exactamente todo lo opuesto a lo antes señalado. Por eso decimos: hay algo aún más contrario a la esencia del cristianismo que la peor herejía o cisma, más contrario que todas las peores herejías y cismas juntos, y esto es: jugar a ser cristiano.
Sören Kierkegaard
a título personal
agosto 4, 2013 § Deja un comentario
Muchos cristianos de hoy en día están convencidos de que ya no toca dirigirse a un Dios personal. Que el carácter personal de Dios es un resto de la necesidad mítica de imaginarse a Dios como uno de los nuestros. De ahí que sustituyan al Dios personal de la viejos tiempos por una especie de sucedáneo del océano. Dios pasa de ser un Tú a ser un Ello. Lo curioso del caso es que estos cristianos creen estar haciendo justicia al sentido verdadero de las Escrituras, cuando lo cierto es que, en vez de actualizar el cristianismo, lo único que han hecho es sustituirlo por otra cosa. Sin duda, las Escrituras no admiten la posibilidad de que los hombres se hagan una imagen, incluso mental, de Dios. Y en este sentido los cristianos modernos tienen razón al rechazar la personificación de Dios. Pero si la Biblia insiste en hacer de YWHW un Yo no es porque tengamos que imaginárnoslo como el fantasma del abuelito de Heidi, sino porque no cabe otra relación con Dios que la personal. Pues Dios es, antes que nada (esto es, ¡antes de caer en la nada!), el que nos llama. Quien dice experimentar a Dios y no escucha esa llamada que quiebra la continuidad de nuestra existencia, no experimenta a Dios, sino una idea de Dios. Y es que la llamada de Dios —la que nace de los estómagos del hambre— no nos conduce a las profundidades del océano, sino al abismo de Getsemaní, allí donde no parece que Dios esté por la labor. Quienes hacen de Dios el motivo de la autosatisfacción creyente, aun cuando se cubran con la capa del buen rollo, son, sencillamente, instrumentos de Satán, como se decía antes, quizá porque eran más conscientes que nosotros de que o estamos en manos de Dios o de quien lo niega.
último curso de antropología
agosto 3, 2013 § Deja un comentario
¿Un hombre? Aquel que nunca se encuentra donde está.
desconfianza
agosto 3, 2013 § Deja un comentario
Desconfía de lo que se hace, se piensa, se dice. Lo impersonal es siempre una trampa.
vacaciones con Celso (1)
agosto 3, 2013 § Deja un comentario
Los peligros que los cristianos afrontan por sus creencias supo Sócrates afrontarlos por las suyas con un coraje inabarcable y una serenidad maravillosa. Los preceptos de la moral de los cristianos, en lo que contienen de perfección, antes que ellos lo enseñaron los filósofos y, especialmente, los estoicos y los platónicos. Sus críticas a la idolatría, consistentes en sostener que las estatuas marmóreas o broncíneas, hechas por hombres a veces despreciables, no son dioses, fueron antes incontablemente expuestas. Así escribe Heráclito: «dirigir preces a imágenes, sin saber lo que son los dioses o los héroes, vale tanto como hablar con las piedras.»
Celso
un Dios cristiano
agosto 2, 2013 § Deja un comentario
El Dios del cristianismo no es un Dios que, además, se encarnó en el hombre que fue Jesús. Un Dios encarnado no puede seguir siendo un dios religioso. Para la religión, la diferencia entre un dios y el hombre no admite otra encarnación que aquella en la que el dios se viste de hombre. Pero no dice esto la dogmática cristiana. La dogmática declara que Dios se dio por entero en aquel que fue crucificado. Y esto solo es posible entenderlo, no ya como un nuevo referente para la palabra «Dios», sino como la implosión misma de su significado. En nombre de Dios, ya no cabe otro Señor que el que murió por Dios como abandonado de Dios. Así, no decimos Dios como Jesús, sino Jesús como Dios. No es posible concebir a Dios sin la Cruz. De ahí que el cristianismo no pueda admitir, mientras siga fiel la verdad revelada, las componendas sincréticas de una espiritualidad transconfesional.
de dioses y hombres
agosto 2, 2013 § Deja un comentario
Si la posibilidad de que Dios habite entre los hombres no nos llena de estupefacción es porque damos por hecho de que un dios es como los hombres pero en más: más bello, más fuerte, más misericordioso… Pero la diferencia entre Dios y el hombre no es de grado, sino de naturaleza. De ahí que la cuestión es de qué hablamos cuando hablamos de Encarnación. No solo porque quepa preguntarse si un dios puede amarnos, sino porque también está en el aire que deba (o quiera) hacerlo. Para cualquiera que sepa qué significa la palabra «Dios» la posibilidad de un descenso es sencillamente absurda.
psicoanálisis e idealismo
agosto 1, 2013 § Deja un comentario
Que Dios haya muerto significa, también, que nada hay enteramente otro para el hombre moderno. Incluso la posibilidad de lo extraño y traumático —la posibilidad de lo indigerible por el yo— acaba comprendiéndose como una posibilidad que arraiga en las profundidades abisales del sujeto. Freud, en este sentido, se revela como el mejor divulgador del idealismo alemán. Pues, como es sabido, para Fichte no hay otro que no sea producto del yo. La alteridad misma como ruptura del yo: esto es Modernidad y el resto, religión. De ahí que una apologética que no lidie con estos toros difícilmente podrá tomarse en serio.
vacacionales
julio 31, 2013 § Deja un comentario
No se entra en un monasterio —no se entra en la Compañía—, sino que se sale a él, a ella. La prisión es el mundo, la vida de bestias más o menos felices que llevamos sobre la espalda.
lecturas bíblicas
julio 29, 2013 § Deja un comentario
No deja de resultar cuanto menos curioso que la declaración monoteísta de que no hay otro Dios que el invisible vaya con la constatación, igualmente bíblica, que no hay ni un solo justo (o casi ninguno). Como si el encontrarse ante el Dios verdadero fuera de la mano de nuestra incapacidad para creer. Ciertamente, la moneda del monoteísmo no sirve para pagar el tributo religioso. Pues el presupuesto de la religión es que, si uno hace lo debido, es posible poner a Dios de nuestro lado, esto es, hacer las paces con Dios. Pero el monoteísmo bíblico insiste en que los hombres, por sí mismos, son incapaces de permanecer fieles a Dios. La Biblia, sorprendentemente, es el relato de las continuas infidelidades del pueblo de Dios. No hay, por tanto, religión que valga para el creyente. Un creyente siempre se halla en falso ante Dios. La dependencia de Dios es tan radical que incluso la relación con Dios se encuentra en manos de Dios.
el dato inicial (y 2)
julio 28, 2013 § Deja un comentario
Posiblemente el pistoletazo de salida de la confesión creyente fue un simple dato: hubo bondad donde no podía haberla en modo alguno, en medio del infierno. Los primeros cristianos comprendieron este acontecimiento desde un doble esquema. O bien, desde la división religiosa entre el mundo de arriba y el de abajo —y, así, entendieron que la imposible bondad de Dios descendió en medio de los hombres (e imposible, lo hemos dicho muchas veces, porque no puede admitirse como una posibilidad del mundo, porque su aparición implosiona el mundo)—, o bien desde la expectativa escatológica y, así, dijeron que esa bondad fue una anticipación de los últimos días. La cuestión es cómo podemos nosotros ver esa bondad, nosotros que ya no contamos con los recursos de la religión o la expectativa escatológica. La manera habitual —moderna— de verla es apelando a la profundidad: como si esa bondad surgiera de las profundidades abisales del hombre. Como si esa bondad fuera lo más verdadero, lo más auténtico que hay en nosotros (que, además, algunos la denominen divina, quizá sea lo de menos, pues Dios aquí ya no sería Dios, sino tan solo el nombre de la bondad). Pero con ello o bien le estamos dando la razón al gnosticismo, o bien al maniqueísmo (pues cualquiera con dos dedos de frente entenderá que en dichas profundidades encontramos peces de todos los colores: tanto los que desprenden luz como los que la devoran).
curiosidades varias
julio 28, 2013 § Deja un comentario
No deja de llamarme la atención que, para muchos creyentes, Dios sea aquel que se encarga de sostener la estabilidad del hogar. Se les ve tan satisfechos con su fe, tan seguros de lo que es Dios… que no parece que Getsemaní vaya con ellos. Dios como el que mantiene el chiringuito creyente en pie. Cuando lo cierto, si hemos de hacer caso de lo que cuentan las Escrituras, es que Dios siempre deja al creyente con el culo al aire, por no decir sin Dios mediante. La Resurrección no anula la Cruz, sino que revela a Dios en la Cruz.
top YWHW
julio 28, 2013 § Deja un comentario
Es posible que aún no hayamos entendido que solo Dios puede librarnos de dios.
el dato inicial
julio 28, 2013 § Deja un comentario
Da igual cuál pueda ser nuestra expectativa. Sea como sea, el dato inicial es siempre el mismo: que los hombres vivimos de espaldas a la verdad, esto es, a lo que ocurre en verdad; que nuestro campo de visión es, ciertamente, muy estrecho. La mayoría vive pendiente de sus pequeñas cosas: que si aquel chico volverá a fijarse en ti; que si no acaba de gustarte el vestido que te compraste; que si en tu trabajo no acaban de reconocer tus méritos; que si te estás convirtiendo en un adicto a la nicodina; que si no puedes dormir porque te dijeron que eras un pedazo de sebo andante… Mientras tanto, de aquí a un millón de años solo habrán bacterias sobre la superficie de la Tierra. Lo cierto es que existimos en tiempo de prórroga. Y nosotros a lo nuestro: como si no hubiera muerte ni desdicha. Vamos deambulando de aquí a allá sobre la base de nuestras ridículas «certidumbres»: ahora vamos al mercadillo, ahora a tomar una coca-cola, ahora al trabajo, ahora a colgar las mismas fotos de siempre del Facebook, luego a la disco… Pero la gran pregunta, a saber, de qué va todo esto, sigue sin respuesta.
más tautologías
julio 27, 2013 § Deja un comentario
Si el Dios bíblico es el Dios de los pobres, entonces no es nuestro Dios. Si solo los pobres son capaces de Dios, entonces nosotros —los satisfechos— no somos capaces de Dios. Este debería ser el punto de partida de nuestro estar ante Dios. Un creyente occidental lo primero que debería preguntarse es cómo aquel chico del metro de Moscú —aquel desgraciado que se pasa el día esnifando pegamento— puede decir honestamente que Dios, en el fondo, nos quiere. Para nosotros esa es su fantasía, su delirio. Pero no para él. Para él, Dios tiene que amarnos. Pues probablemente, ese chico no sea en verdad más que su estar incondicionalmente sometido a este tener que ser de Dios. Aun cuando fantasee con Dios.
K
julio 26, 2013 § Deja un comentario
Hagas lo que hagas, nada nunca será como antes. Las ficciones que mueven nuestra vida sugieren lo contrario. Que todo tiene que seguir siendo como al principio o, incluso, mejor. La lucidez, ciertamente, no admite el lecho de Procusto del mito. De ahí que la pregunta no sea qué mito podrá soportar nuestra existencia, sino cómo enfrentarse al paso de los días. Pues no hay imagen que pueda contra la erosión del tiempo.
padre de familia
julio 26, 2013 § Deja un comentario
La mayoría de las familias son simples empresas, tugurios sin aire. Una familia común es un montón. Los padres, ya sin apenas nada que contarse, se limitan a hacer de padres, a cumplir con su trabajo, mientras los hijos son seducidos por los cantos de sirena del mundo exterior: tus padres son unos fracasados y tú eres un rapero genial; tu chola está loca por ti y tus amigos nunca te traicionarán. Solo hay que ver cómo andan los hijos adolescentes junto a sus padres en una mañana dominguera. Esos chicos sudan desdén, desprecio, incluso asco hacia quienes les dan de comer. Ya nadie (o casi nadie) quiere ser como su padre. Hay que ser muy imbécil para creer que los vídeos de MTV te sacarán del pozo del hogar.
transición
julio 26, 2013 § Deja un comentario
La dificultad moderna con respecto a la fe acaso resida en el hecho de que un individuo en modo alguno puede llegar a sentirse criatura. Pues el individuo como tal es, precisamente, un separado, un arrojado, un arrancado. Un individuo no es capaz de llamar sinceramente a Dios, papá.
misiones
julio 25, 2013 § Deja un comentario
El espíritu misional va con el evangelio. Id y anunciad... Ahora bien ¿qué se trata de anunciar? Como es sabido, el cristianismo se expandió con la Cruz y la espada. Quienes fueron evangelizados en el espíritu de la cristiandad, fueron convencidos con los argumentos de siempre: el Dios verdadero es, sencillamente, el más poderoso. Ocurre aquí lo que ya ocurría en los tiempos bíblicos: que los pueblos derrotados abandonaban a sus dioses como quien deja de contratar una compañía de seguridad… que no da seguridad. Obviamente, esta evangelización —la que se limita a exponer las sentencias del catecismo sin el background de sufrimiento y violencia que las hace inteligibles— no tiene sentido y menos en un mundo que admite la pluralidad cultural. Por eso, hoy en día el espíritu misional o es evangélico o, simplemente, no tiene razón de ser. Esto es, o se dirige a los pobres o no es evangélico, sino cultural. Pues, lo que hay que anunciar es que el Mal no tiene la última palabra. Que en nombre de Dios es posible salir con vida de un mundo sin piedad, un mundo de violencia y muerte. Ahora bien, esto solo pueden aceptarlo quienes habitan, precisamente, en los pozos de miseria de este mundo, quienes han perdido toda esperanza en las posibilidades del hombre. (Otra cuestión es si el cristianismo habría sobrevivido sin cristiandad. Pero esta es, efectivamente, otra cuestión.)
entender un poco más el cristianismo
julio 24, 2013 § Deja un comentario
Una cosa es entender esto de la trascendencia del lado del hombre y, en este sentido, estaremos situados en la óptica de la sensibilidad religiosa. Pero otra cosa es entender esto de la trascendencia del lado de Dios. Pues, acaso el hombre sea en última instancia la trascendencia —el destino— de Dios. Como si Dios solo pudiera realizar su divinidad como hombre. De ahí que Dios ame al hombre, esto es, vaya en su busca. Y quien entiende esto —quien puede integrar esta visión en su modo de ser—, entiende de qué va esto del cristianismo y, de paso, por qué el cristianismo, en definitiva, no es, estrictamente hablando, una religión, sino una carga de profundidad en la línea de flotación de la religión.
chimpancés
julio 24, 2013 § Deja un comentario
Dejando a un lado la necesidad de satisfacer nuestros impulsos más o menos elementales, lo cierto es que la mayoría, en el fondo, vive a lomos de una sola pregunta: ¿a quién le gustaré? ¿Quién me confirmará en lo que valgo? Pero esta no es la pregunta que nos saca de las casillas de la bestia, sino ¿cómo podré satisfacer mi deuda? El problema, mejor dicho, el síntoma es que, de entrada, no creemos que estemos en deuda con nadie.
la transformación
julio 23, 2013 § Deja un comentario
Todo con el tiempo acaba siendo otra cosa. El éxito es siempre un malentendido. El amor termina siendo un oficio, un buen oficio, en el mejor de los casos. Grégoire Ahongbonon, después de cien mil locos, dejará de ver a Dios atado a los árboles… aun cuando siga desatándolos. Jesús de Nazareth, el que tuvo a Dios de su lado, murió como un abandonado de Dios. De hecho, ni siquiera llegamos a poseer el sentido de una vida que se encuentra por entero sometida a Dios. Ya fue dicho: al fin y al cabo, somos siervos inútiles. La verdad de lo que hacemos en verdad no nos pertenece, Hay que hacer lo que hay que hacer. Y del significado, ja en parlarem.
incarnatus est
julio 23, 2013 § Deja un comentario
¿Qué significa la encarnación de Dios? Pues que Dios se pone en manos de los hombres. Que haya Dios depende que sigan habiendo seguidores del Crucificado: los Pere Claver, los Oscar Romero, los Grégoire Ahongbonon… Esto es cristianismo y lo demás es religión.
evolución (y 2)
julio 23, 2013 § Deja un comentario
De aquí a cien billones de años es posible que tan solo hayan piedras por ahí. Tendrán razón los idólatras de que Dios, al fin y al cabo, es una piedra. O los creyentes, cuando afirman que el Dios verdadero puede morir… en manos del hombre.
evolución
julio 23, 2013 § Deja un comentario
Es difícil imaginar que sigan habiendo humanos de aquí a cien billones de años, pongamos por caso. O bien, la humanidad acabará extinguiéndose como lo hicieron los dinosaurios, o bien acabará siendo otra cosa. En cualquier caso, ¿qué ocurrirá con Dios donde desaparezcan sus testigos? El Dios de la Biblia —el único que merece el nombre de Dios— no es un ente, una piedra, un fenómeno extraordinario… que pueda darse con independencia del hombre. Dios no es sin el hombre —pues Dios es aquel que va en busca del hombre—, del mismo modo que el hombre no es sin que eche en falta a Dios. (Y en este sentido no es casual que Pablo, entre otros, comprendiera, acaso mejor que nosotros, que el acontecimiento de la Cruz o poseía una dimensión cósmica, aun cuando no pudiéramos imaginar el cómo de esta dimensión, o el sacrificio de Dios permanecería engullido por un tiempo infinito.)
autre oui
julio 22, 2013 § Deja un comentario
Dice Levinás que la revelación de la alteridad va con el descubrirse rehén del otro, de su hambre, de su inalcanzable pobreza. Aquí, sin embargo, uno debe preguntarse si en verdad somos rehenes o, simplemente, nos parece que lo somos. Esta es, quizá, la gran cuestión que nos plantea la Modernidad. De ahí que el desprecio que muchos cristianos sienten ante el esfuerzo de la reflexión sea un modo , ciertamente piadoso, de cavar la tumba del cristianismo. Pues una fe que no sepa responder a las cuestiones que le plantea el paganismo es una fe que no está al servicio de la verdad de las vidas que cuelgan de una cruz, sino al servicio de la necesidad narcisista de la propia justificación.
misa diaria
julio 21, 2013 § Deja un comentario
Cuando el cristianismo olvida el Gólgota —cuando la fe deja atrás el background de oscura violencia en el que arraiga— se vuelve, sencillamente, ininteligible para quien tenga dos dedos de frente. Mejor dicho, se vuelve mito. O, lo que acaso sea peor, un cristianismo chirucaire, con la excusa de la autenticidad. Decir, por ejemplo, que Jesús, un crucificado, sea la esperanza de los hombres es algo que nosotros honestamente no podemos admitir, nosotros que aún confiamos en nuestras fuerzas. A menos que estemos ahí, a pie de Cruz, como quien dice, difícilmente podremos ser alcanzados por el valor soteriológico de la escena del Gólgota, el cual es más físico que metafísico. En su lugar, tendremos un cristianismo que admite un acceso directo a la divinidad, entre otros igualmente legítimos, un cristianismo en donde el Crucificado será, a lo sumo, un modelo de vida que tuvo un mal final porque los hombres no podemos soportar demasiada bondad (sic)… De ahí a que el cristianismo se limite a la promoción de las buenas costumbres hay ciertamente un paso. Tan solo hace falta escuchar los sermones dominicales de la mayoría de las parroquias de nuestro entorno para darse cuenta que lo de menos es el escándalo de la Cruz.
ultrasonidos
julio 20, 2013 § Deja un comentario
Para muchos, lo sobrenatural es, sencillamente, lo que aún no podemos percibir. Pero eso por sí solo no tiene nada de sobrenatural. Pues nadie en su sano juicio creerá que los ultrasonidos, por el simple hecho de que no podamos captarlos, son algo de otro mundo. La cosa parece ser distinta cuando esos ultrasonidos son, pongamos por caso, las voces de los muertos, voces que, supongamos también, se dirigen a nosotros con la intención de prevenirnos o animarnos. Pero solo lo parece. Pues, bastaría con que nos acostumbrásemos a ellas para que dejaran de estremecernos.
contra el relativismo religioso
julio 19, 2013 § Deja un comentario
Dios en verdad no admite puntos de vista. Dios no es como un paisaje que puede ser contemplado desde una óptica u otra. Dios en verdad no admite puntos de vista, pues Dios es, literalmente, invisible. Un creyente siempre echa a Dios en falta —un creyente siempre nota a flor de piel la falta de Dios— y, por eso mismo, un creyente tan solo posee de Dios la obligación indiscutible hacia el hermano. Ciertamente, tú puedes sentir esta obligación o puedes no sentirla. Pero ello en realidad no habla de la obligación, sino de ti.
kurt
julio 19, 2013 § Deja un comentario
Dice Pere Casaldáliga, en verso preciso y memorable: todo es relativo, menos Dios y el hambre. Podríamos, sin embargo, añadir una nota al pie. Pues si Dios no se da relativamente —si Dios, en verdad, no admite puntos de vista— es porque el hambre es un absoluto.
cave canis
julio 18, 2013 § Deja un comentario
No se topa uno con Dios cavando fosos en el alma humana.
Erich Przywara
tautologías varias (1)
julio 17, 2013 § Deja un comentario
El lenguaje suele decir más de lo que parece a simple vista. Por ejemplo, cuando hablamos de compromiso. Por defecto, un compromiso es un compromiso. Ahora bien, quien escucha atentamente lo que acabamos de decir, entiende que no estamos ante una simple tautología. Entiende que nadie puede humanamente comprometerse sin que dicho compromiso sea en cierto modo un compromiso entre las partes. Esto es, que no hay ética sin política. O, por decirlo con otras palabras, que no hay integridad sin habilidad.
bullshit
julio 16, 2013 § Deja un comentario
Bien pensado, las obras que han tenido gran influencia en Occidente, desde la Metafísica de Aristóteles hasta Ser y Tiempo de Heidegger, pasando por esos tochos que son las tres criticas de Kant y la Fenomenología de Hegel, han sido obras de difícil intelección. Las vías de su influjo, más que notable, sin duda, son por tanto sinuosas. Un panfleto nunca ha dado mucho de sí, por mucho que el hombre de la calle exija, una y otra vez, letra gruesa. Un panfleto es bullshit. Por consiguiente, conviene sospechar de una excesiva claridad, pues como decía Bertrand Rusell, la claridad probablemente sea la excusa de los que no tienen nada qué decir. Quien expone con excesiva claridad las cosas de la vida es que algo se ahorra de esa misma vida. Ahora bien, en buena lógica, de ello no se deduce que lo difícil sea, de por sí, verdadero.
cosas de mayores
julio 13, 2013 § Deja un comentario
—pero ¿cómo puedes preferir dedicar tu vida a esos hijos de puta?
—bueno, de hecho, no es lo que prefiero…
—¿a no?
—no. Lo que a mi me gusta es rascarme los sobacos.
—entonces, ¿por qué haces lo que haces? ¿Es que no quieres disgustar a papá?
—no estoy seguro… Supongo que si hiciera lo que de hecho prefiero hacer, ya no sería quien soy. No creo que tenga dónde elegir. ¿Tienes un pitillo?
postrimerías
julio 13, 2013 § Deja un comentario
En la conciencia cristiana de hoy en día queda muy poco, si es que queda, de esa esperanza escatológica, tan arraigada en las primeras comunidades, en un final de los tiempos. Pero sin esa esperanza es muy fácil que el cristianismo transforme su experiencia original de Dios en una más entre otras. Así, hay quienes se preguntan qué puede ser esa fe hoy para nosotros —como también pueden preguntárselo y de hecho se lo preguntan con respecto al Dios que se revela en la Cruz—. Sin embargo, la verdadera cuestión es si puede ser algo para nosotros, esto es, si somos de algún modo capaces de esa fe. Y es que la fe no es un saber que admita una traducción. Cristianamente, no podemos decir aquello que decían los antiguos romanos: vuestro Zeus es nuestro Júpiter. La cuestión no es por tanto la de cómo adaptar un antigua creencia a nuestro modo de ver las cosas, sino la de qué precio hemos de pagar para ver con los ojos de la fe lo que nosotros, instalados en la posición del espectador, somos incapaces de ver.
Ex 24,7 (3)
julio 13, 2013 § Deja un comentario
La fe no consiste en lo que yo sé de Dios, sino en lo que sé acerca de mis obligaciones con Dios. La fe que se funda en el conocimiento de qué es Dios, en que sé a qué atenerme acerca de Dios, es idolatría.
Jashajahu Leibowitz
la fiesta terminará bien
julio 12, 2013 § Deja un comentario
Dios no está ahí para garantizar nuestra natural confianza en un final feliz. Cristianamente, si creemos que la fiesta terminará en paz no es porque lo demos por cierto, sino porque así lo hemos visto anticipadamente sobre la cima del Gólgota: hubo bondad en medio del infierno. De hecho, quienes proclaman verdaderamente la esperanza cristiana son aquellos que menos motivos tienen para creer en ella desde sí mismos. No da igual que yo suponga que el amor es más fuerte que la muerte —yo que aún confío en las posibilidades que me ofrece el mundo— a que lo crea esa niña del metro de Moscú que ha tenido que prostituirse una vez más para comprar un poco de pegamento. Mi creencia habla de mí. La de ella, no. Y eso que Dios no existe.
lleno de implícitos
julio 11, 2013 § Deja un comentario
Lo que sale de la tierra, te devuelve a la tierra. Es muy difícil permanecer en lo alto. Por ejemplo, sabes que debes sacar a esos niños de ahí. Pero acabas de lleno en la dispersión de los días. Moscú pasa a ser una ciudad entre otras. Por eso la necesidad de marcar los días con el hedor de las cloacas de Moscú. Necesidad de Kosher. Lo que viene de la tierra debe quedar marcado por lo alto. Recuerda de donde regresas. Luego viene el nazareno y te dice que no es malo eso de la tierra, sino solo aquello que nace del corazón del hombre. Los hippies lo interpretan diciendo que lo importante es el amor y no las formas. Pero el nazareno sabía de lo que hablaba: que no hay Ley que nos salve; que estamos podridos por dentro; que nadie quiere tomar el metro de Moscú. De ahí que el leproso se salve por su fe. Pues o aceptamos el perdón que nos cae del cielo o aquí no se salva ni el apuntador.
en la capilla del primer piso siempre hay monjas rezando
julio 11, 2013 § Deja un comentario
Del mismo modo que las tropas de Tito se sorprendieron de que no hubiese nada en el sancta sanctorum del Templo de Jerusalén, donde en principio tenía que mostrarse la gloria de YWHW, un cristiano debería igualmente comprender el estupor que supone encontrarse un Crucificado en lugar de Dios. Pues quien entre en un templo cristiano con la intención de conectarse con Dios caerá de bruces en el Gólgota: ¡un Crucificado en el lugar de Dios! ¿Es que acaso no lo hemos entendido aún? En vez de la divinidad, su ausencia. En vez de la calma, el clamor. En vez del pleroma de Dios, un abandonado de Dios. ¿Quieres encontrarte con Dios? Pues ahí tienes, colgando, todo cuanto nos queda de Dios. De ahí que el templo deje de ser cristiano cuando sustituimos la Cruz por un póster chulo o por, lo que acaso sea peor, la figura de un nazareno en la posición del loto.
Ariel
julio 10, 2013 § Deja un comentario
Una de las metáforas favoritas de la religión es la de la mancha. Tarde o temprano, los hombres, sea de facto o «de corazón», terminamos haciendo algo que deja en nosotros una mancha indeleble: traicionar a un hermano, abusar de una niña, matar. ¿Es posible ir hacia atrás, restaurar la posición originaria? ¿Cómo borrar la mancha? Los mancillados sueñan con la pureza. Para ellos, el volver a nacer es cuestión de vida o muerte. En el supermercado religioso, hay mil rituales que simbolizan la restauración. Por un lado, la plata. Por otro, la ganga. Se trata, en definitiva, de ver cuál de ellos lava más blanco. Sin embargo, los tiros cristianos de la liberación no parece que vayan por ahí. Cristianamente, no parece que se trate de liberar al culpable del sentimiento de culpa, sino de restablecer los vínculos que el crimen ha roto. No se trata, pues, de la pureza, sino de la reconciliación. Ahora bien, la reconciliación solo puede darse como perdón de la víctima y el perdón no borra la mancha, sino que la besa, como quien dice. De ahí que la «resurrección de los muertos» no se entienda cristianamente como una operación de limpieza en la que el alma se desprende definitivamente de las taras del cuerpo, sino como una elevación de la carne. El verdugo sigue soñando con sus víctimas, a pesar del perdón. Ahora bien, solo porque la mancha en cierto modo sigue ahí —solo porque las víctimas del ayer se le aparecen en las víctimas del hoy— puede ponerse, esta vez, en sus manos. «Resurrección» significa, pues, una segunda oportunidad. Es cierto que las heridas cicatrizan. Pero las cicatrices crecen con nosotros.

