especies
agosto 30, 2012 § Deja un comentario
Los individuos pasan, pero la especie permanece. Tendrá razón Richard Dawkins y acaso nuestros cuerpos no sean más que un complejo tubo digestivo al servicio de un gen que no quiere saber nada de nosotros. Pero aunque el gen sea superior a nadie se le ocurre postrarse ante él. Será verdad que somos hijos de un mandato que nos arroja fuera del mundo.
un doctorado en arquitectura
agosto 30, 2012 § Deja un comentario
Admitamos que nuestro mundo no fuera fruto del azar, sino la expresión de una inteligencia creadora. Para muchos, esto ya demostraría la existencia de Dios. Pero lo cierto es que solo demostraría la existencia de un ser (o unos seres) de inteligencia superior. Que se trate de dioses o de extraterrestres no dependerá, pues, de lo que ellos sean, sino de quiénes seamos nosotros. Y nosotros, hoy en día, somos quienes no se sienten obligados a venerar lo que, de hecho, nos supera.
pedruscos
agosto 29, 2012 § Deja un comentario
Supongamos que de aquí unos cuantos siglos un diamante no fuera más que una piedra entre otras. Es posible que los intelectuales del momento dijeran que estábamos cargados de cuentos —cargados de superstición— cuando ofrecíamos esos pedruscos a nuestra amada, pues ellos ya no podrían ver un diamante tal y como lo vemos nosotros. Para ellos un diamante no es más que un tipo de cristal. Supongamos, además, que algunos, sin embargo, creyeran que aún es posible recuperar las antiguas visiones. Pero en un mundo en donde el diamante no re-presenta nada, un diamante ya no puede ser visto como algo de valor. (Por suerte para la fe, si Dios se da como Crucificado no es porque el Crucificado sea el representante de Dios, sino porque no hay Dios que re-presentar. Y es que si Dios se da por entero en la Cruz —y esto es lo que defiende el dogma—, entonces Dios no sobre-vive a la Cruz. De ahí que cristianamente Dios siga presente tan solo como el Espíritu de un Crucificado. O, por decirlo de otro modo, que Dios sigue siendo, en sí mismo, un por-venir.)
continuidad
agosto 29, 2012 § Deja un comentario
Tienen razón quienes sostienen que la antigua exposición a la divinidad ya no puede darse naturalmente como la exposición a la imagen de un dios personal. Por eso lo natural hoy en día es quedarse con la fuerza, esa que deseamos que nos acompañe siempre, y prescindir de su personificación. La cuestión, sin embargo, es si con esta actualización, no estaremos siguiendo la senda de la idolatría aunque por otros medios. Pues la relación con el Dios de la Biblia, si es personal, no es porque hayamos personificado una fuerza, sino porque se da antes que nada como llamada. O mejor dicho, porque de Dios no podemos hacernos una imagen, cabe escuchar la voz del huérfano, la viuda, el extranjero, como la voz misma de Dios. Cualquier otro apaño es eso, un apaño. Aunque también es verdad que los hombres hacemos lo que podemos con Dios.
doxai (2)
agosto 29, 2012 § Deja un comentario
Aquí en Sant Pol, aunque sospecho que no sólo en Sant Pol, todas las adolescentes más o menos pijetas —¡todas!— visten igual. Y estoy convencido que, si les preguntaras por qué se visten así, la respuesta sería la misma: porque me gusta, porque me hace sentir bien. Probablemente, cada uno de ellas cree que sigue un gusto personal. Pero lo cierto es que en los gustos no suele haber nada personal. La moda siempre fue un dictado.
doxai (1)
agosto 29, 2012 § Deja un comentario
En la mesa de al lado, aquí en l'hugas de Sant Pol, unos discuten de religión. Yo pienso que todas las religiones son, en el fondo, la misma..., suelta uno como si fuera un hallazgo personal, cuando lo cierto es que esto es lo que dice hoy en día cualquiera que observe las diferentes religiones desde una cierta distancia. Se trata, sin duda, de un tópico de nuestros tiempos, de aquello que la gente da fácilmente por sentado. Por eso, quien defienda esta tesis desde los púlpitos, sean eclesiales o académicos, tiene las de ganar. El público le dará la razón sin apenas pestañear. El público siempre da la razón a quien confirma sus prejuicios. De ahí que el pensamiento sea siempre un asunto de pocos. Pues pocos son los que comprenden que la verdad solo puede revelarse haciendo frente a la evidencia.
sed magis amica veritas
agosto 29, 2012 § Deja un comentario
K. Rahner decía que el principio de la espiritualidad cristiana es que Dios puede y quiere tratar directamente con su criatura. Sin embargo, Juan Luis Segundo, también jesuita, escribió que Dios no le comunica inmediatamente al alma cuál es el servicio y alabanza que espera de ella. ¿En qué quedamos? Me atrevería a decir que no hay respuesta cristiana al dilema, en tanto que el cristianismo es, de hecho, un andar entre una cosa y otra. Pues el cristianismo oscila inevitablemente entre el Dios de Jesús, aquél con el que Jesús, según parece, llegó a intimar, y el reconocimiento de Dios como Crucificado, reconocimiento que no admite otra relación con Dios que aquélla que se da, precisamente, como relación con el Crucificado. Ahora bien, es gracias a esta indeterminación que el cristianismo llegó a convertirse en el crisol donde pudieron coexistir Atenas y Jerusalén.
octavius
agosto 28, 2012 § Deja un comentario
Respecto al reproche que hacéis a nuestra religión de adorar un malhechor y su cruz erráis lejos de la verdad, pensando que un malhechor pudiera merecer ser tenido por Dios o que se tenga por Dios a un ser terrenal. Miserable es aquél que apoya toda la esperanza en un hombre mortal, pues todo su auxilio se acaba cuando muere este hombre. Son los egipcios quienes eligen un hombre y lo adoran, le ruegan, le consultan todas las cosas, le sacrifican víctimas. Y él, que para los otros es Dios, para él mismo es indudablemente un hombre, quiera o no, pues si engaña la conciencia de otros, no puede burlar la suya.
Marco Minucio Félix
comencemos por aquí
agosto 27, 2012 § Deja un comentario
Quizá tengamos que admitir que algo nos perdemos de la vida, por no decir la vida misma, allí donde no nos falta de nada o, mejor dicho, allí donde lo único que nos falta es eso que podemos comprar.
romanticismo alemán
agosto 27, 2012 § Deja un comentario
Es cierto que el romanticismo es hijo de la Reforma y, como tal, un fenómeno alemán. Y la Reforma es una cuña judía en el centro mismo del cristianismo. Pues solo a unos judíos se les puede ocurrir que la experiencia de Dios sea la de quien espera que regrese aquél que partió. Por eso mismo, es posible que haya más verdad religiosa en las grandes elegías de Hölderlin que en el catecismo holandés.
…y se oyeron voces en la casa deshabitada (y 2)
agosto 27, 2012 § Deja un comentario
Hölderlin la clavó muchas veces. Una de ellas fue cuando dijo, aunque sus palabras fueran otras, que la experiencia de los dioses —la experiencia de un más allá— solo podía darse modernamente como la experiencia de una pérdida y, por eso mismo, como nostalgia. Nos equivocamos, pues, si pensamos que los antiguos tenían un creencia falsa. Somos nosotros los que ya no habitamos un mundo de presencias invisibles. Que en el futuro los hombres no fueran capaces de apreciar lo que es un diamante no demostraría que hoy en día no haya en realidad diamantes.
…y se oyeron voces en la casa deshabitada (1)
agosto 27, 2012 § Deja un comentario
Trascendencia es alteridad. Y la alteridad siempre da miedo. ¿Quién no se asusta ante la sorpresiva irrupción del fantasma? Puede que la fe en el más allá no pueda disociarse de la creencia en fantasmas. De ahí que quien ya no pueda creer en fantasmas, difícilmente pueda creer. Pues la sustitución del fantasma por la vibración del agua o las sinergias de la luz no lleva a una mejor fe, sino en cualquier caso a un mayor conocimiento.
merci
agosto 27, 2012 § Deja un comentario
Cuando ya no hay nada que hacer para bastarte a ti mismo, aun cabe permanecer ahí, ante lo abierto. Todo, entonces, te será dado como eso que debes preservar de la muerte, sea cual sea el precio. La Gracia es, sin duda, el Espíritu de la derrota.
c’est la vie
agosto 26, 2012 § Deja un comentario
antimito
agosto 26, 2012 § Deja un comentario
Un dios siempre tiene las de ganar. Él posee todo eso que a ti te falta. La perfección del dios te condena, por defecto, a la miseria. De ahí que solo pudiera liberarnos del hechizo del dios, aquella divinidad que se reveló como uno de los nuestros. Pues es sabido que la hembra perfecta deja de seducirnos cuando comienza a hablar.
juego de manos
agosto 26, 2012 § Deja un comentario
Entonces miras hacia arriba ¿y qué encuentras? A quién posee aquello que a ti te falta: un cuerpo sin mácula, un gran carácter, una inteligencia feroz, la santidad… Ése es tu modelo, tu ídolo, tu dios. Quieres ser como él. Pero ¿qué ocurre? Pues que cuanto más cerca, más lejos. Los ídolos, esas imágenes, son intocables para aquellos a quienes seducen. Si tu horizonte es la perfección —aunque sea bajo la excusa de la integridad moral—, entonces no tardarás mucho en odiarte. Cualquier desajuste, por mínimo que sea, te sepultará en la vergüenza. Como aquella monja que ya no puede soportarse más a sí misma por ser incapaz de besar la pústula del leproso. Un ideal no puede ser encarado sin que se transforme en un fantasma. Un ideal es como la felicidad o el sueño: un producto lateral, algo que solo cabe alcanzar… mientras no pretendamos alcanzarlo directamente. Es lo que saben quienes sufren de insomnio: que no es posible dormir donde uno se esfuerza en dormir. Que tu mano derecha no sepa, pues, lo que hace tu izquierda.
yoes (y 3)
agosto 25, 2012 § Deja un comentario
No es que nosotros creamos en unas cosas y los primitivos en otras. No es que el yo sea el mismo en cada caso solo que con distintas creencias. Su posición básica y la nuestra son distintas. Y, por eso mismo, el yo que está en juego no puede ser el mismo. En alma primitiva se halla a sí misma en relación con una realidad que la supera por entero. En cambio para nosotros el yo es tan fundamental que Dios solo puede darse como aquél que ha pasado la prueba de la metódica sospecha del yo.
yoes (2)
agosto 25, 2012 § Deja un comentario
Un yo no se encuentra al margen de su particular modo de ser. En todo caso, a una cierta distancia, pero no al margen. Sus logros e impotencias van con él. Esto quiere decir que hay algo en cada yo que no se discute. Es su sustancia, su prejuicio, el suelo sobre el que se asienta cualquier idea o saber sobre sí mismo y lo que le rodea. Y, así, el tipo de yo de quien, pongamos por caso, se encuentra sometido a la posibilidad de la intervención de Dios no es el mismo que aquel que simplemente supone que puede intervenir. En el primer caso, el centro del yo permanece fuera de sí, mientras que en el segundo, Dios solo puede darse según la medida del yo. El primer yo encara una realidad, mientras que el segundo se limita a observar la escena. Ambas situaciones son, como suele decirse, inconmensurables. Pues un espectador puede explicar las visiones del actor, pero nunca podrá ver lo que éste ve. Su mundo no es el mismo.
sobre los cuentos
agosto 25, 2012 § Deja un comentario
En religión, un mito funda una prosa. Aquí las cosas que nos traemos entre manos significan en la medida en que encarnan, aunque sea deficientemente, lo ejemplar. Pero los mitos no valen para los pobres. Un pobre, por defecto, es aquél que no puede creer en cuentos. O, por decirlo de algún modo, no puede creer que el mito vaya con él. Un pobre es alguien que ha tocado fondo. Un contrahecho, pongamos por caso, no puede esperar honestamente que la hembra perfecta caiga en sus brazos. High school musical no es su película. De ahí que su Dios, de tenerlo, no se revele como aquél que vive en plenitud o bellamente —esto es, como aquél cuya felicidad sostiene por aproximación el día a día del contrahecho—, sino como quien le lanza fuera de sí mismo porque es, precisamente, eso que el mundo no puede admitir y que, sin embargo, debe acontecer contra todo pronóstico.
las cositas del amor (3)
agosto 25, 2012 § Deja un comentario
Esto del amor tiene sus etapas, su fenomenología, aunque no todos las recorren. Así, del lado de los hombres, en primer lugar tan solo vemos piernas largas. Aquí una mujer esbelta es una diosa. Luego, si llega, de la mujer solo nos interesa su inteligencia, esa rara avis. Si no hay cerebro, un cuerpo bello es un rollo, una pérdida de tiempo. Finalmente, únicamente buscaremos su bondad. Y, si esto ocurre, es porque ya no somos quienes fuimos de buen comienzo.
procastinación
agosto 25, 2012 § Deja un comentario
Llama la atención este nuevo diagnóstico: la pereza se revela como una nueva enfermedad y no como una falta moral. A quien deja para mañana lo que puede hacer hoy —a quien posterga una y otra vez aquello que debe encarar— ya no es un cobarde o un mandrós, sino alguien que sufre de procastinación. Como quien coge una gripe o un cáncer. Soprende que en nuestra época tan científica volvamos a los tiempos de Homero, aquellos en los que el interior de los hombres era un mero campo de batalla entre agentes externos. Para quien padece esta nueva enfermedad no cabe, pues, un genuino combate interior ni, por descontado, un dominio de sí. La pereza ya no va con el perezoso. Ya no hay culpa original. Todo remedio aquí es técnico. Y cuando fracase la técnica, el que sufre de procastinación ya no sabrá que hacer de sí mismo, salvo resignarse. Curiosamente, cuando tu pereza no es tuya, sino que te cae encima como un día de lluvia, entonces no serás más que tu pereza. Un coach puede echarte una mano, sin duda. Pero no cuando descubras que tiene los pies de barro o cuando topes con el sinsentido de tot plegat. En cambio, si tu pereza te pertenece como esa sombra que te acompaña vayas donde vayas, entonces puedes ponerte en manos de aquello que se encuentra incuestionablemente por encima de ti y actuar debidamente. Como ese soldado que cumple las órdenes sin preguntarse demasiadas cosas, aun cuando sepa que no puede cumplirlas.
las cositas del amor (2)
agosto 25, 2012 § Deja un comentario
Una cosa es que un hombre y una mujer se encuentren y otra que se encuentren al servicio de la vida. El encuentro es poético, mientras que el servicio, prosaico. El primero exige un mito. El segundo, un manual de instrucciones, un cierto saber. En el primer caso, los amantes se miran a los ojos. En el segundo, ya no pueden apartar la mirada del hijo. En el primero, todo es coincidencia. En el segundo, hay que aprender a tratarse, a esquivar obstáculos. El encuentro es excepcional y, por eso mismo, tiene fecha de caducidad. La vida del Olimpo no es para nosotros. Sin embargo, para quienes se encuentran al servicio de la vida, un final es en realidad un comienzo, ya que solo cabe trascender el fracaso de los días amando al enemigo. La situación de los amantes es bella. La de los padres, verdadera. Se equivocan, pues, quienes creen que hay continuidad entre la belleza y la verdad. Un mito no sobrevive en las páginas de un diario.
las cositas del amor (1)
agosto 24, 2012 § Deja un comentario
Quien cree que está con alguien porque no concibe otro (u otra) que pueda gustarle tanto no sabe lo que le espera, pues tarde o temprano aparecerá alguien que le guste más. Es cuestión de tiempo. Ningún vínculo se sostiene sobre nuestras preferencias, por muy intensas que sean. No es causal que los ejemplos bíblicos de amor siempre sean paterno-filiales. Pues ninguna pareja está de por vida ligada a los hijos que engendraron porque le guste su modo de ser, sino porque, más allá del instinto, representan una vida que le ha sido dada desde el fondo mismo de la nada, como quien dice. De ahí que no sea lo mismo estar con una mujer porque te gusta que estarlo porque es la madre de tus hijos (aunque si te gusta, las cosas del día a día fluyen, sin duda, con mayor facilidad). Con todo, para comprender el valor de lo segundo, hay que tener muy presente que no vamos a vivir eternamente. Nuestros tiempos, pues, son aquellos en los que la fidelidad ha llegado a ser un asunto espiritual.
Deus caritas est
agosto 24, 2012 § Deja un comentario
De acuerdo, Dios es amor. Pero ¿qué es el amor? ¿Acaso le gustamos mucho a Dios? ¿Se trata de que Dios quiso tener un buen rollo con nosotros? ¿Hemos de creer que Dios está presente cuando cantamos con las manos entrelazadas l'hora dels adeus? Los ejemplos bíblicos de amor son siempre inaceptables para quien espera que el amor sea un remedio para su infelicidad. Pues no hay amor que no sea sacrificial. Y, así, no estamos diciendo que el amor sea divino —eso sería más griego que cristiano—, sino que pertenece a la esencia misma de Dios su sacrificio. Ahora bien, lo cierto es que muchos cristianos siguen creyendo en Dios como si éste no colgara de una Cruz. No debería extrañarnos, pues, que algunos den un paso al frente y digan que el cristianismo es una vía entre otras para acceder a la divinidad.
la invasión de los ultracuerpos (y 3)
agosto 24, 2012 § Deja un comentario
Hay un más allá. Pero está en nuestro mundo. De hecho, se trata de un submundo. El de las favelas, el de los campos de refugiados, el de los gulag. No hay otra trascendencia para quien se encuentra en manos de un Dios que se hizo maldito por nosotros. Quiero decir que si la hay, ya no tiene que ver con quienes se hallan en esas manos. Pues la esperanza creyente no espera nada más (aunque tampoco nada menos) que aquellos que tienen la vida pendiente puedan vivir la vida que no pudieron vivir. Algo ciertamente difícil, por no decir imposible. Y si hay algo más, Dios dirá. Pues en nombre de Dios, cualquier otro más allá no es de nuestra incumbencia.
la invasión de los ultracuerpos (2)
agosto 24, 2012 § Deja un comentario
Supongamos que unos extraterrestres desembarcaran en nuestro mundo dispuestos a echarnos un cable. Supongamos, además, que lo hicieran con la convicción de que cada uno de nosotros es su Señor y que, consecuentemente, se pusieran en nuestras manos. Nuestro desconcierto sería notable, por decir algo. ¿Cómo esa raza superior podía humillarse hasta tal punto? ¿Cómo ellos podían tratarnos a nosotros, esos gusanos, como si fuéramos su Dios? ¿Se trataba de un delirio cósmico? Sea como sea, algunos no tardaríamos en aprovecharnos de sus capacidades. Algunos no dudaríamos en convertirlos en nuestros sirvientes. Así, los extraterrestres, pasarían a ser de repente unos pardillos. Incluso algunos llegarían a decir que en verdad no eran extraterrestres.
la invasión de los ultracuerpos (1)
agosto 24, 2012 § Deja un comentario
El mundo de los pobres es, sin duda, un mundo aparte. Ahora bien, por eso mismo es un mundo y, en tanto que mundo, las relaciones que los hombres mantenemos unos con otros —las buenas y las malas— se reproducen por igual, aunque sea por otros medios. Así, nos encontramos con pobres que se aprovechan de otros pobres, pobres que imponen su ley sobre otros. Y pobres que, consecuentemente, están por debajo. Quien hace de los pobres unos pobrets, olvida que los pobres son tan humanos como nosotros. A nadie debería sorprenderle, pues, que las ONG del blanco, en la mayoría de los casos, se implanten en ese mundo como un nuevo recurso del que hay que aprovecharse. Como si de repente hubieran aparecido en nuestros barrios acomodados unos extraterrestres boy scouts dispuestos a repartir sus remedios contra el cáncer o a organizar algunas comunidades de vecinos según sus principios. Probablemente, les estaríamos agradecidos. Como quien agradece un día de lluvia tras meses de sequía.
las cosas pendientes
agosto 23, 2012 § Deja un comentario
¿Qué hay pendiente en tu vida? ¿De qué de-pendes? ¿De tu confirmación, de tu éxito? ¿De que alguien te quiera en lo que vales? El yo es un déspota oscuro, dice Jüngel. Y es verdad. Hay, sin embargo, algunos que viven pendientes de que acontezca el milagro, de que resuciten los muertos, en definitiva, de la interrupción del mundo o, si se prefiere, de su final. Son los marcados por la pérdida, por lo que ya no podrá ser. Para ellos el mundo, ya es otro mundo. Y su mientrastanto, una urgencia, una necesidad de responder.
troballa
agosto 23, 2012 § Deja un comentario
No anem enlloc i sempre ens allunyem
i la mort no resol aquest misteri.
Joan Margarit
jugar con dos barajas
agosto 23, 2012 § Deja un comentario
Que la tradición cristiana tiene algo de jugar con dos barajas es evidente cuando tenemos en cuenta, por ejemplo, la definición de Dios como aquél que todo lo sabe y todo lo puede. Pues un Dios de esta guisa acaso pueda ser divino, pero en modo alguno alguien. Sin embargo, ¿cuántos cristianos se dirigen aún hoy en día a este Dios como si fuera un Tú? Si Dios es omnisciente y omnipotente, entonces no hay nada en verdad otro para Dios. Y si no hay alteridad que valga para Dios, entonces Dios no puede ser alguien para sí mismo. Esto es, no puede ser un Yo. La razón es muy simple. Las cosas son en verdad algo otro para nosotros porque siempre hay algo que no llegamos a ver en las cosas que vemos. Nuestra percepción de algo no alcanza, precisamente, el carácter otro de eso que vemos. La alteridad es invisible. O, por decirlo de otro modo, siempre podemos preguntarnos qué es, en última instancia, eso que tenemos ahí delante. Aquello en verdad otro tan solo se da en el marco de una interrogación. Por esto mismo, si una mujer, pongamos por caso, es alguien para su amante (y no simplemente carne para comer) es porque el amante reconoce que en realidad no la posee por entero allí donde aparentemente la posee por entero —o también donde no pueda saber quién le interpela en verdad donde ella le interpela—. Te he tenido entre mis brazos y, sin embargo, no te he tenido, dice quien ama. De hecho, la experiencia de la alteridad es el envés de la experiencia de uno mismo como yo, pues un yo siempre es alguien otro para sí mismo, un constante diferir con respecto a lo que se encuentra ahí afuera, incluyendo el propio cuerpo. El carácter otro de lo dado solo puede manifestarse, pues, como límite infranqueable, como resistencia absoluta, como ignotum X. Ahora bien, si esto es así —que lo es—, entonces un Dios omnisciente y omnipotente no puede dirigirse al hombre. Y si no se dirige a nada otro (aunque eso otro sea lo otro de sí mismo), entonces Dios, como decíamos de buen comienzo, no puede ser alguien. No hay Yo sin Otro. ¿Debería sorprendernos, pues, que el destino de la tradición del Dios que todo lo puede y todo lo sabe termine desembarazándose del carácter personal de Dios para hacer de Dios un océano?
(Con todo, se confirma una vez más que los enunciados sobre el Dios judeocristiano solo son inteligibles como formando parte de una puesta en cuestión del sentido religioso de la divinidad o, como suele decirse en bíblico, como afirmaciones pertenecientes a una crítica radical de la idolatría. Pues decir de Dios que es omnipotente supone reconocer que el hombre no se encuentra sometido a Dios donde Dios es simplemente un poder que opera en el mundo, sino solo donde donde Dios se revela como aquél que tiene el mundo en sus manos, como aquél que mantiene el mundo en vilo. Un creyente vive bajo la posibilidad (de momento, incomprensible y misericordiosamente diferida) de la aniquilación del mundo o, como también suele decirse, de un final de los tiempos. El problema surge cuando los dioses han desaparecido del mapa y nos quedamos con unos dichos acerca de Dios que, precisamente porque ya no hay dioses que superar, quedan pendientes de confirmación como si simplemente fueran suposiciones metafísicas acerca de Dios.)
invocare
agosto 23, 2012 § Deja un comentario
Toda invocación de Dios que no parta de la invocación de Dios, tarde o temprano, debería admitir que no invoca a Dios, sino a un fantasma. Pues el hombre en verdad no puede invocar honestamente a Dios, a menos que antes haya sido invocado por Dios. Y ya sabemos cómo invoca Dios al hombre. De ahí que quienes hacen de Dios un océano deberían admitir que un océano nunca va hacia el hombre y menos si ese océano es infinito. Ante un océano, el hombre solo puede desear bañarse. O perecer.
credo quia absurdum
agosto 22, 2012 § Deja un comentario
Creer es creer en el milagro, en la posibilidad de la intervención de Dios. Quien no cree en esta posibilidad —quien no puede creer en ella—, no cree, aun cuando crea que cree. Aquel cuya vida no apunta a la posibilidad de la excepción al orden natural de las cosas es alguien cuya vida no necesita de dicha excepción, pues aún confía en las posibilidades de sus propios recursos. De ahí que el hecho de plantear la posibilidad de que haya o no un Dios, no pertenece a quien ya no es más que una invocación de Dios, una súplica, un clamor. La fe o su falta son, ciertamente, un síntoma de quienes somos, es decir, de la situación en la que nos encontramos, y no un simple supuesto pendiente de confirmación. Nadie decide creer como quien decide apuntarse a un curso de yoga para cargarse de energías positivas.











